Abonos caseros para orquídeas: cuáles sirven y cuáles no

Si buscáis abonos caseros para orquídeas, internet os ofrecerá agua de arroz, limón, plátano, ajo, azúcar, bicarbonato, cúrcuma y hasta remolacha, todos con la promesa de una floración de película. Casi ninguno alimenta de verdad a la planta, y varios acaban pudriendo las raíces en pocas semanas.

La orquídea más común en las casas, la orquídea mariposa (Phalaenopsis), vive con las raíces al aire y en corteza de pino, no en tierra, y eso cambia todo lo que se le echa. Aquí tenéis cada remedio con su veredicto, lo que sí funciona con dosis concretas y lo que conviene hacer en una casa del norte.

Ficha rápida

Nombre científico
Phalaenopsis (orquídea mariposa)
Luz
Luz intensa sin sol directo; ventana este u oeste
Riego
Cuando las raíces se ven plateadas
Abono
Específico para orquídeas, a un cuarto de dosis cada 2 semanas
Temperatura ideal
18 a 25 °C

Por qué una orquídea no come como el resto de las plantas

En la naturaleza la orquídea mariposa crece sobre los árboles. Sus raíces están cubiertas por el velamen, una capa esponjosa y plateada cuando está seca que absorbe en segundos cualquier líquido que la toque: agua, sales, azúcares, lo que sea. La corteza de pino casi no retiene nutrientes, así que todo lo pegajoso u orgánico que vertáis se queda entre los trozos y fermenta con el calor de casa. El resultado es moho, mosquitos del sustrato y raíces marrones y blandas.

Además, la planta necesita muy poco: nitrógeno, fósforo y potasio en cantidades pequeñas y constantes, más algunos oligoelementos. Un líquido casero no tiene concentración conocida, y un abono de tienda sí. En el vivero aprendí que a una orquídea casi nunca la mata el hambre; la mata el exceso. Más ideas de base, en la sección de cuidados básicos.

Los remedios de casa, uno a uno

Va el veredicto de cada remedio, en el orden en que más circulan.

Agua de arroz y otras aguas de cocina

Agua de arroz y otras aguas de cocina

El agua de arroz lleva almidón y minerales en cantidad ínfima. En una corteza húmeda y tibia fermenta en dos o tres días. Lo mismo vale para el agua de hervir huevos y para el té verde frío, que son agua con trazas sin valor medible. Descartad también el glutamato monosódico que añaden algunas recetas: es una sal de sodio, y el sodio se acumula en el sustrato. Veredicto: no sirve, y el almidón estorba.

Limón y ácido cítrico

Limón y ácido cítrico

El limón no es un abono: no da nutrientes aprovechables y su efecto sobre la acidez dura unas horas. Una cucharada por litro cada semana, como se lee por ahí, baja demasiado el pH y daña el velamen. Lo único razonable es la intención: si vuestra agua del grifo es muy dura, hay que corregirla, y la forma segura es mezclarla con agua de lluvia, no con zumo. Tampoco sumergáis la planta entera en agua con limón, porque las hojas no ganan brillo y sí manchas. Veredicto: evitadlo.

Plátano, cáscaras de huevo y posos de café

Plátano, cáscaras de huevo y posos de café

La cáscara de plátano contiene potasio, es cierto, pero en agua se pudre en un día y atrae a los mosquitos del sustrato; hervida durante 40 minutos huele peor y no mejora. Las cáscaras de huevo en remojo, con o sin levadura, no sueltan calcio apreciable porque el carbonato cálcico apenas se disuelve. Los posos de café sobre la corteza crían moho. Veredicto: al compost, no a la maceta.

Ajo, cebolla, cúrcuma, jengibre y canela

Ajo, cebolla, cúrcuma, jengibre y canela

Estas infusiones se presentan como abono y como fungicida a la vez. Como abono no aportan nada medible. Como fungicida no hay pruebas serias en orquídeas, y remojar las raíces 20 o 30 minutos en agua de ajo o de cáscaras de cebolla deja restos orgánicos que se pudren entre la corteza. La cúrcuma, además, tiñe raíces, maceta y cortinas. Si sospecháis de un hongo, cortad lo afectado con tijeras desinfectadas y mirad el apartado de plagas y enfermedades. Veredicto: no sirven.

Azúcar y miel

Azúcar y miel

Una cucharada de azúcar o miel por litro alimenta sobre todo a hongos y bacterias de la corteza, y atrae a las hormigas. Las orquídeas que «resucitan» tras este remedio lo hacen por otra causa: alguien cortó las raíces podridas, cambió el sustrato y regó menos. Eso sí funciona. Quitad con tijeras desinfectadas toda raíz marrón y blanda (las sanas son firmes, verdes o plateadas), replantad en corteza fresca y no reguéis hasta que el sustrato se seque. Veredicto: el azúcar no; la poda de raíces sí.

Bicarbonato de sodio

Bicarbonato de sodio

Pulverizar bicarbonato tres o cuatro veces por semana es la peor idea de la lista. Es una sal de sodio: se acumula en la corteza, sube el pH y deja una costra blanca en hojas y raíces. Tampoco aporta ningún «carbono» ni «sodio esencial», porque la orquídea no los necesita. Lo mismo sirve para la mezcla de bicarbonato con semillas de lino. Veredicto: no lo uséis en orquídeas.

Harinas, almidones y jugos de verdura

Harinas, almidones y jugos de verdura

Es el grupo más largo: agua de harina de trigo, almidón de maíz, guisantes licuados, remolacha, cáscaras de nuez, hojas trituradas con clavos. Todos comparten el problema de los azúcares y almidones que fermentan en un sustrato húmedo. Limpiar las hojas con agua de harina deja una película pegajosa que atrapa polvo y tapa los estomas, los poros por los que respira la hoja. El jugo de remolacha mancha y pega. Para limpiar las hojas basta un paño húmedo con agua de lluvia. Veredicto: no sirven.

Lo que sí alimenta a una orquídea

Hay un abono casero que funciona y no cuesta nada: el agua de lluvia. Es blanda, casi sin sales y ligeramente ácida, justo lo que la raíz espera. En el norte basta con dejar un cubo limpio en la terraza y regar con él.

Para nutrir de verdad, usad un abono líquido específico para orquídeas, equilibrado (del tipo 20-20-20), a un cuarto de la dosis de la etiqueta cada dos semanas de marzo a octubre. De noviembre a febrero, una vez al mes o ninguna. Una vez al mes, regad solo con agua y dejad que corra por la maceta durante un minuto para arrastrar las sales acumuladas.

Regad por inmersión: sumergid la maceta 10 o 15 minutos en agua a temperatura ambiente y escurridla del todo. No sigáis el calendario, sino las raíces. Cuando se ven plateadas están secas y toca regar; si se ven verdes, aún tienen agua. Lo he comprobado muchas veces: con ese solo gesto se evitan más muertes que con cualquier abono.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntado un método muy simple: dibujad con rotulador permanente una raya en el borde de la maceta por cada abonado. Tras la tercera raya, el siguiente riego es solo con agua y se borran las marcas. Así no dependéis de la memoria ni del calendario, y las sales no se acumulan.

El norte y el resto de España

En una casa del norte, con muchos días nublados y sirimiri, la luz es el límite de la orquídea, no el abono. Ponedla en una ventana este u oeste, sin sol directo, y reducid el abono en invierno, cuando crece poco. El sustrato tarda 7 o 10 días en secarse, o más con calefacción baja, y por eso cualquier líquido azucarado o con almidón tiene más tiempo para fermentar y criar moho.

En la España más seca y caliente el problema es otro. El agua del grifo suele ser dura y deja sales: lavad la maceta cada dos semanas en lugar de cada mes, mezclad el agua con agua de lluvia o embotellada de mineralización débil, y regad cada 4 o 5 días en verano. El abono, a la misma dosis. Más plantas de flor en la sección de plantas con flor.

Lo que más me preguntáis

¿Sirve el agua del grifo para regar la orquídea?

Sirve si es blanda. Si deja cal blanca en el grifo o en el hervidor, es dura: mezclad mitad y mitad con agua de lluvia o embotellada de mineralización débil. Dejarla reposar una noche quita parte del cloro, pero no la cal.

¿Por qué mi orquídea no vuelve a florecer aunque la abone?

Casi siempre es luz o temperatura, no hambre. En otoño, unas semanas con 4 o 5 °C de diferencia entre el día y la noche, en una ventana luminosa, suelen disparar la vara floral. Más abono no lo consigue y ninguno garantiza la flor.

¿Puedo usar el abono universal de las demás plantas?

Mejor no. Los universales llevan sales concentradas pensadas para tierra, no para corteza. Si es lo único que tenéis, usad un octavo de la dosis y lavad la maceta una vez al mes.

— Maite, desde el caserío