Adelfa: por qué es tóxica y cómo convivir con ella

Cualquiera que haya viajado por una autovía española en verano conoce la adelfa: arbustos de flores rosas, blancas o rojas en la mediana, resistiendo sol, polvo y sequía. Lo que mucha gente no sabe es que la adelfa es una de las plantas más tóxicas que se cultivan en España, y que lo es entera, no solo en una parte concreta.

Esto no es una razón para tener miedo a pasar a su lado. Es una razón para saber dónde plantarla, cómo manejarla y por qué conviene replantearse tenerla cerca de niños, perros, gatos, gallinas o conejos. Aquí os explico qué la hace peligrosa, qué hacer ante un accidente, cómo podarla y qué plantas bonitas podéis poner en su lugar.

Adelfa: por qué es tóxica y cómo convivir con ella

Ficha rápida

Nombre científico
Nerium oleander
Toxicidad
Toda la planta: hojas, flores, tallos, savia y semillas
Luz
Pleno sol
Altura
De 2 a 4 m como arbusto
Frío
Sensible a heladas fuertes; en el norte, solo en sitios abrigados

Por qué es tan tóxica

La adelfa contiene glucósidos cardiotónicos, sustancias que actúan sobre el corazón, como la oleandrina. No hay una parte inofensiva: hojas, flores, ramas, raíces, semillas y la savia lechosa llevan toxina. Seca o fresca, sigue siendo peligrosa. Una hoja masticada ya es motivo de llamada, sobre todo si quien la ha masticado es un niño pequeño o un animal.

Los accidentes más habituales no ocurren porque alguien coma flores con ganas, sino por curiosidad: un niño que mastica un tallo, un perro que roe una rama caída, un animal de corral que encuentra restos de poda. El agua de un jarrón con flores de adelfa también contiene toxina, y los tallos no deben usarse jamás como pincho, brocheta ni palo de nada que vaya a la boca. La savia, además, puede irritar la piel; por eso se trabaja con guantes.

Los síntomas pueden empezar por molestias digestivas y tardar un tiempo en aparecer, así que no hay que esperar a ver si el afectado se encuentra mal. La regla es simple: ante cualquier sospecha, se llama primero y se decide después.

La adelfa en el norte: dónde sí y dónde no

La adelfa en el clima del norte

Es una planta mediterránea. En la costa vasca vive bien en sitios abrigados, junto a una pared orientada al sur o en maceta grande que se pueda proteger, y en el interior de los valles las heladas de enero la queman con facilidad. La lluvia constante tampoco la favorece: con mucha humedad aparecen manchas y hongos en las hojas y la floración es escasa. En mi caserío no la tengo ni la he tenido nunca.

Si la tenéis, evitad plantarla junto a la puerta, a la zona de juegos, al gallinero, al corral de los conejos o a la huerta. Aunque los animales suelen rechazar el sabor amargo, un recorte caído en el suelo cambia las cosas. En la España cálida y seca es mucho más frecuente en jardines públicos, urbanizaciones y vías de servicio, y allí la precaución es la misma: reconocerla y mantener a los pequeños lejos de los restos de poda.

Reconocerla es fácil. Tiene hojas largas, estrechas, de verde oscuro y brillante, dispuestas de tres en tres, y flores en racimo.

Qué hacer si alguien la ha masticado

La reacción tiene tres pasos, en este orden. Primero, retirad la planta de la boca y comprobad que no quedan trozos. Segundo, llamad al teléfono del Servicio de Información Toxicológica (el número es 91 562 04 20), que atiende las 24 horas, o al 112 si la persona está mal. Tercero, seguid las instrucciones que os den y llevad un trozo de la planta, o una foto, para que identifiquen la especie sin dudas.

No intentéis ningún remedio casero ni provoquéis el vómito por vuestra cuenta, porque puede empeorar las cosas. Eso lo decide quien atienda la llamada.

Con perros, gatos, conejos, gallinas y cualquier animal de granja, llamad al veterinario enseguida, sin esperar a ver síntomas, y decidle qué ha comido y cuánto aproximadamente. Yo no voy a daros dosis ni tratamientos: eso es cosa suya, y cuanto antes lo llaméis mejor.

Podar y deshacerse de los restos sin riesgo

Podar la adelfa sin riesgo

Cuando trabajaba en el vivero aprendí a podar las plantas tóxicas con guantes gruesos, manga larga y gafas, y a lavar las herramientas al terminar. La poda de la adelfa se hace tras la floración, a finales de verano, y conviene dejar los restos recogidos al momento, sin dejar ramas en el suelo.

Los restos no van al compost ni al montón de hojarasca, porque se acabarían mezclando con material que luego usáis en la huerta. Tampoco deben quemarse: el humo de las plantas tóxicas irrita y no se sabe qué lleva. Lo correcto es meterlos en bolsas cerradas y llevarlos a la recogida de restos de jardinería de vuestro ayuntamiento o al punto limpio.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntado que guardo aparte un par de guantes y unas tijeras de podar con una cinta roja en el mango, solo para plantas tóxicas. Así no acaban en el cubo del huerto y no hay que acordarse de nada: la cinta lo recuerda.

Alternativas vistosas y más seguras

Alternativas a la adelfa

Si hay niños o animales en casa, lo más prudente es sustituirla por arbustos de flor igual de llamativos y sin fama de tóxicos. Para el norte, la camelia (Camellia japonica) da flores en invierno y primavera y le sienta bien el clima húmedo, el rosal (Rosa) florece de mayo a octubre y la fucsia (Fuchsia magellanica) llena el verano de campanillas colgantes. Las tres figuran como no tóxicas en las listas de referencia de plantas para mascotas, aunque cualquier planta tragada en cantidad puede dar molestias, y los rosales tienen espinas.

Para clima seco, una opción es el romero (Salvia rosmarinus) en seto bajo, que además perfuma el paso. Si queréis más ideas para animales y plantas en casa, tenéis más en la sección de mascotas y animales de granja.

No es la única planta que debéis conocer

Hay otras que merecen respeto, y varias crecen en el norte. El tejo (Taxus baccata) lleva toxina en hojas, corteza y semillas; las bayas rojas parecen inofensivas, pero la semilla de dentro no lo es. La dedalera (Digitalis purpurea) crece sola en taludes y claros del monte, con espigas rosa violeta: toda ella es tóxica. La cicuta (Conium maculatum) se parece a una umbelífera comestible y crece en riberas húmedas. El estramonio (Datura stramonium) aparece en solares, con flores blancas en trompeta y frutos espinosos.

La regla práctica es la de siempre: no probéis ni recojáis plantas silvestres de las que no estéis seguros, y enseñad a los niños a no meterse nada del jardín en la boca.

Lo que más me preguntáis

¿Hay que arrancar una adelfa que ya está plantada?

No necesariamente. Si no hay niños pequeños ni animales que accedan a ella, se puede mantener, podada y con los restos retirados. Si hay riesgo, arrancarla o sustituirla es lo más prudente, y las raíces se tratan con los mismos guantes y cuidados que el resto.

¿Es peligroso respirar cerca de una adelfa o tocarla?

Tocarla con la mano sin lesiones no suele dar problemas, pero la savia puede irritar la piel y no conviene llevarse las manos a la boca después. Lavaos bien tras manejarla.

¿Puedo usar su madera para algo en el jardín?

No es buena idea: ni de tutor para comestibles ni de pincho ni de leña de barbacoa. Cualquier uso que acabe en contacto con comida o con fuego es desaconsejable.

— Maite, desde el caserío