Una planta preciosa en la tienda no siempre sigue siendo preciosa en vuestro salón. Las plantas de interior decorativas más vistosas suelen ser las que más luz piden, y en una casa del norte, con muchos días nublados, se nota en dos meses: hojas flojas, colores apagados y tallos estirados hacia la ventana.
En mi caserío aprendí a elegir primero la luz y después el adorno. Aquí tenéis plantas grandes para una esquina, otras con hojas rosas o plateadas, una planta para cada habitación, parejas que comparten maceta sin pelearse y tres ideas pequeñas: un terrario, un vaso con agua y la rosa de Jericó.

Plantas grandes para una esquina
Las más fáciles aguantan poca luz y riegos irregulares: la drácena (Dracaena marginata), la yuca (Yucca elephantipes) y la kentia (Howea forsteriana), de crecimiento lento. La costilla de Adán (Monstera deliciosa) pide luz indirecta y riego moderado, y gana tamaño cada año. El ficus elástico (Ficus elastica) tolera bien un cambio de sitio; el ficus benjamina (Ficus benjamina) tira las hojas si lo movéis, así que elegid su rincón una sola vez.
Entre las más exigentes está el ficus lira (Ficus lyrata), que pide mucha luz y ninguna mudanza. La cheflera (Schefflera) se estira si la ventana es oscura, y la palmera de salón (Chamaedorea elegans) es la que mejor aguanta la sombra. El bambú de la suerte (Dracaena sanderiana) no es bambú, y vive en agua limpia o en sustrato muy ligero.
Un limonero o un laurel (Laurus nobilis) no son plantas de salón en el norte. Ponedlos en una terraza resguardada y dejad dentro solo los que den el tipo de luz que tenéis.
Con el cielo cubierto, colocad cada planta a menos de un metro de una ventana luminosa y girad la maceta un cuarto de vuelta cada semana. Para el riego básico de cualquiera de ellas, mirad los cuidados básicos de interior y regad cuando los 2 o 3 cm superiores del sustrato estén secos. En la España soleada pasa lo contrario: una ventana al sur quema las hojas, y conviene poner un visillo.
Una planta para cada habitación

Para el escritorio, la sansevieria (Dracaena trifasciata) es la que menos trabajo da: un riego cada tres o cuatro semanas, casi sin plagas, y no se cae. En el cuarto de los niños, la pilea (Pilea peperomioides) tiene hojas redondas como monedas y suelta hijuelos que se pueden separar y plantar en macetas pequeñas, un experimento de botánica al alcance de un niño.
En un recibidor con corrientes y poca luz, la zamioculca (Zamioculcas zamiifolia) resiste casi todo, pero es tóxica si se muerde. Si hay niños pequeños o animales que mordisquean plantas, usad mejor la aspidistra (Aspidistra elatior) y consultad con el veterinario ante cualquier duda.
En una terraza con viento, el agapanto (Agapanthus africanus) da flores azules o blancas en julio y agosto sobre tallos de 60 a 80 cm. Aguanta bien la maceta de 30 cm, pero en invierno protegedlo de las heladas fuertes y tampoco lo dejéis al alcance de mascotas.
Color, textura y perfume

Para hojas rosas hace falta luz. El filodendro Pink Princess (Philodendron erubescens) pierde el rosa si recibe poca, y la calatea Triostar (Stromanthe thalia) pide luz filtrada y aire húmedo. El caladio (Caladium bicolor) pierde las hojas en invierno y rebrota en primavera. Más sencillas son la cadena de corazones (Ceropegia woodii), que aguanta la sequía, y la Callisia Pink Lady (Callisia repens), que se multiplica con esquejes.
Para textura, la violeta africana (Saintpaulia ionantha) tiene hojas aterciopeladas y la hoya (Hoya carnosa) las tiene cerosas, con flores dulces. El crotón (Codiaeum variegatum) solo conserva el rojo y el amarillo con luz intensa.
Con perfume hay que ser honestos. El jazmín (Jasminum polyanthum) florece mejor si pasa el invierno fresco, entre 10 y 15 °C, y la gardenia (Gardenia jasminoides) es caprichosa. La lavanda y el romero necesitan sol pleno que un piso del norte no da; mejor fuera. La menta sí vive en una ventana luminosa. Y una orquídea Phalaenopsis apenas huele.
Dos plantas en la misma maceta

Compartir maceta funciona si las dos plantas piden lo mismo de luz y de agua, no si combinan en color. Usad una maceta algo mayor que la habitual, unos 5 cm más de diámetro, y así las raíces no se estorban desde el principio.
Estas parejas funcionan. La cinta (Chlorophytum comosum) con el potos (Epipremnum aureum): luz media, riego moderado, una sube y el otro cae. El aglaonema (Aglaonema) con el escindapso (Scindapsus pictus), que toleran sombra y olvidos. La peperomia (Peperomia) con el escindapso, de riegos muy espaciados. La monstera con el filodendro (Philodendron hederaceum), con luz brillante indirecta. El helecho con la calatea, la pareja más exigente: humedad constante, sin sol ni corrientes. Y la única para sol pleno, el cactus con el árbol de jade (Crassula ovata), con sustrato muy drenante y casi sin riego.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado un método tonto que no falla: antes de juntar dos plantas, escribid en una etiqueta cada cuántos días las regáis de verdad, no cada cuántos días creéis que las regáis. Si las dos cifras se separan más de una semana, no comparten maceta.
Terrario, vaso de agua y rosa de Jericó

Un terrario necesita 2 o 3 cm de drenaje (gravilla o piedra pómez), un sustrato sin turba de partes iguales de fibra de coco, perlita y mantillo, y luz brillante sin sol directo, porque el vidrio concentra el calor y quema las hojas. Para empezar, la fitonia (Fittonia albivenis), la selaginela (Selaginella kraussiana), la peperomia, los helechos pequeños y el musgo son las más agradecidas. Regad solo cuando el sustrato se vea seco a 2 cm de profundidad.
Las hierbas en agua también decoran una cocina. Cortad un tallo de 10 cm justo bajo un nudo, quitad las hojas de abajo y ponedlo en un vaso de vidrio con agua a temperatura ambiente. La hierbabuena y la menta crean raíces en 3 a 7 días y la albahaca en una semana o dos; el romero y el tomillo tardan de dos a cuatro semanas, y mejor con brotes tiernos. Cambiad el agua cada dos o tres días, porque el agua estancada pudre. Las bases de cebolleta, apio o lechuga rebrotan en un plato con un dedo de agua.
La rosa de Jericó (Selaginella lepidophylla) es una planta seca que se abre en agua. Ponedla uno o dos días en un plato con agua tibia, sacadla y dejadla secar; si la mantenéis sumergida semanas, se pudre. Cerrada, cabe por el cuello de una botella decorativa.
Lo que más me preguntáis
¿Por qué pierde hojas el ficus recién comprado?
Casi siempre es el cambio de luz y de temperatura de la tienda a casa. Dejadlo en un sitio fijo, sin corrientes, y no lo regaréis más para compensarlo. Suele recuperarse en tres o cuatro semanas.
¿Cuándo cambio una planta grande a una maceta mayor?
Cuando las raíces asoman por los agujeros de drenaje o el sustrato se seca en dos días. Hacedlo en primavera, con una maceta solo 3 a 5 cm más ancha, y esperad dos o tres años antes del siguiente cambio.
¿Puedo sacar mis plantas de interior fuera en verano?
Sí, a media sombra y desde finales de mayo, cuando las noches pasan de 12 °C. Entrad las tropicales antes de octubre. Lo he comprobado muchas veces: el sol directo repentino quema las hojas, así que acostumbradlas en una semana.
— Maite, desde el caserío
