Orquídea Phalaenopsis: cómo hacerla florecer otra vez

Conseguir que una orquídea Phalaenopsis vuelva a florecer es menos misterioso de lo que parece: la planta no se ha estropeado, solo no recibe las señales que necesita. Una orquídea mariposa (Phalaenopsis spp.) que lleva meses con hojas verdes y sin vara floral casi siempre tiene un problema de luz, de temperatura o de raíces, y los tres se pueden corregir en casa sin productos raros.

Aquí encontraréis qué hacer con la vara cuando caen las flores, cómo provocar la nueva floración con el contraste de temperatura, cuándo regar y abonar, y qué mirar cuando los botones se secan antes de abrir. Todo pensado para pisos y casas del norte, con ventanas grises y calefacción en invierno.

Por qué no vuelve a florecer

Cuando trabajaba en el vivero, la causa más frecuente que veía era la luz. Con cielos cubiertos de octubre a abril, una orquídea colocada en el centro de la sala recibe mucho menos de lo que necesita, y una planta que solo fabrica hojas está diciendo que le falta sol difuso. La segunda causa es la temperatura: dentro de casa todo el invierno se mantiene entre 20 y 22 °C, día y noche, y sin diferencia entre una y otra la planta no recibe la señal que dispara la vara.

La tercera es el riego. En arcilla o en maceta mal drenada, el exceso de agua pudre las raíces y sin raíces sanas no hay floración. Si además la humedad del aire cae por debajo del 40 % con la calefacción puesta, la planta aguanta, pero no florece. Antes de buscar otros remedios, repasad estos tres puntos.

Si vivís en una zona más cálida y seca de España, el contraste de temperatura lo da la terraza cubierta o la ventana en otoño sin esfuerzo, pero vigilad el sol directo del mediodía, que quema las hojas en minutos.

Los pasos para que vuelva a florecer

Cortar la vara floral después de la floración

Cortar la vara floral después de la floración

Esperad a que caiga la última flor. Si la vara sigue verde, buscad el tercer o cuarto nudo contando desde la base y cortad un centímetro por encima, en diagonal: muchas veces de ese nudo sale una ramificación con flores nuevas en dos o tres meses. Si la vara se ha vuelto amarilla y seca, cortadla a ras, a 2 cm de la base. Usad unas tijeras limpias, pasadas por alcohol isopropílico, para no llevar hongos de una planta a otra.

Dar contraste de temperatura entre el día y la noche

Dar contraste de temperatura entre el día y la noche

Este es el gesto que de verdad dispara la vara. La planta necesita entre 5 y 8 °C menos de noche que de día durante dos a cuatro semanas, por ejemplo 22 °C de día y 16 o 17 °C de noche. En otoño y principios de invierno, colocadla junto a una ventana de una habitación sin calefacción, donde la noche enfría sola. Nunca la dejéis por debajo de 12 °C ni pegada al cristal en las noches de helada: en el interior, con heladas de noviembre, el vidrio llega a estar mucho más frío que el aire de la sala.

Ajustar la luz y el riego

Ajustar la luz y el riego

Buscad una ventana al este o al oeste, con luz brillante pero sin sol directo del mediodía. Regad cuando el sustrato de corteza esté casi seco y las raíces se vean grisáceas, normalmente cada 7 a 10 días. Lo más fácil es sumergir la maceta 15 o 20 minutos en agua de lluvia, que en esta tierra no falta, y dejarla escurrir bien antes de devolverla al plato. Nunca dejéis agua acumulada en el fondo ni en el centro de las hojas, porque allí se pudre la corona.

Abonar con fertilizante para orquídeas

Abonar con fertilizante para orquídeas

Usad un abono equilibrado hecho para orquídeas, diluido a la mitad de la dosis del envase, cada dos o tres riegos mientras salen hojas o raíces nuevas. Se aplica siempre sobre el sustrato húmedo, nunca sobre raíces secas, y se deja de abonar cuando la planta para de crecer. Una vez al mes, regad con agua sola abundante para arrastrar las sales acumuladas. No abonéis una orquídea enferma ni recién trasplantada: primero que se recupere.

Revisar las raíces y trasplantar cada dos o tres años

Revisar las raíces y trasplantar cada dos o tres años

Una maceta transparente con agujeros de drenaje permite ver el color de las raíces sin sacar la planta. Cuando el sustrato se deshace o las raíces desbordan, es hora de cambiar. Sumergid la maceta en agua templada media hora, sacad la planta, cortad con tijera limpia las raíces negras, secas o blandas y dejad las verdes o plateadas. Plantad en corteza de pino gruesa para orquídeas, nunca en tierra compacta, y no regad durante los siguientes 7 a 10 días para evitar pudriciones.

Botones que se secan o se caen

Cuando la vara ya tiene botones y estos amarillean y caen, la planta sufre por un cambio. Las causas habituales son una corriente de aire, un radiador cerca, una mudanza de sitio o un riego irregular. Las orquídeas odian los cambios de posición, así que cuando encontréis un lugar donde florece, dejadla allí. Mantened la temperatura por debajo de 24 °C, cuidad la humedad y comprobad el envés de las hojas por si hay cochinilla algodonosa o pequeños bichos pegados al tallo.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntada la fecha de cada corte y de cada cambio de sitio de mis orquídeas, y a las pocas semanas veo el patrón: la vara nueva aparece casi siempre unas tres semanas después de las primeras noches frescas. Anotad la fecha y no mováis la planta mientras espera esa señal.

Si una vara tiene un brote pequeño con raíces propias, es un keiki, una plántula nueva. Dejadlo crecer hasta que tenga raíces de 3 a 4 cm y entonces cortad por debajo y plantadlo en su propia maceta con corteza fina.

Remedios de cocina: qué dejar fuera

Circulan muchas recetas con agua de arroz, leche, gelatina, azúcar, remolacha, café o ajo que prometen floraciones enormes. No hay pruebas de que funcionen mejor que un abono adecuado, y varias traen problemas reales: la leche y el azúcar fermentan en el sustrato, atraen moscas y pueden pudrir raíces, y los restos de arroz o gelatina favorecen el moho en la corteza. Lo he comprobado con alguna planta ajena que llegó a mis manos con la corteza enmohecida. Lo que decide la floración es la luz, el riego correcto y el contraste de temperatura, no un ingrediente de la despensa.

Para más cuidados de interior, tenéis las guías de cuidados básicos y de plantas con flor.

Lo que más me preguntáis

¿Cuánto tarda en salir una vara nueva?

Tras el contraste de temperatura, la vara suele asomar a las 3 o 4 semanas, y desde ahí hasta abrir las flores pasan entre dos y tres meses. Si pasados cuatro meses no hay señal, revisad la luz y las raíces antes de cambiar nada más.

¿Corto la vara si todavía está verde?

Sí, pero solo por encima del tercer o cuarto nudo, que a veces da una ramificación nueva. Si la dejáis entera, la planta gasta energía en mantenerla. Si se ha vuelto amarilla o marrón, cortadla a ras sin dudar.

¿Por qué se me caen los botones antes de abrir?

Casi siempre por un cambio brusco: un cambio de sitio, una corriente fría, un radiador cerca o un riego irregular. Dejad la planta quieta, con luz brillante y agua en su justa medida, y la siguiente vara debería abrir sin problemas.

— Maite, desde el caserío