Buganvilla en maceta: cómo hacerla florecer

La buganvilla en maceta florece cuando recibe mucho sol, poca agua y una poda a tiempo, y falla casi siempre por lo contrario: sombra, riego generoso y tijeras en el momento equivocado. Es una trepadora tropical de origen sudamericano (buganvilla, Bougainvillea glabra) y en el País Vasco hay que cultivarla como planta de terraza protegida, no como planta de jardín.

En esta guía encontraréis la maceta y el sustrato adecuados, el sitio de verano, cómo provocar la floración con una sequía controlada, cuándo podar y cómo pasar el invierno sin perderla.

Ficha rápida

Luz
Sol directo, mínimo 6 horas al día
Riego
Profundo y espaciado; dejar secar el sustrato entre riegos
Frío
Protegerla por debajo de 5 °C
Poda
Tras cada oleada de brácteas, dejando 2 o 3 nudos

Qué es lo que hace florecer a la buganvilla

Lo que da color a la planta no son flores: son las brácteas, hojas modificadas rosas, moradas, naranjas o rojas. Las flores de verdad son tres tubitos blancos en el centro. La planta fabrica brácteas cuando recibe mucha luz y un poco de estrés hídrico, y fabrica hojas verdes cuando tiene agua y nitrógeno de sobra. Por eso una buganvilla mimada y bien regada se llena de verde y casi no da color.

En el norte atlántico el problema es doble. La lluvia casi constante empapa la maceta si la dejáis fuera, y los cielos cubiertos reducen la luz. Las temperaturas de 20 a 25 °C del verano le convienen, pero las noches de octubre ya la frenan y no tolera heladas. Por eso en la ladera la tengo en maceta, bajo alero, y la cambio de sitio con el tiempo. Si vivís en la costa mediterránea o en el sur, podéis plantarla en el suelo contra un muro soleado y regarla mucho menos.

Para maceta, escoged una variedad compacta, como las del grupo Bougainvillea × buttiana, que se mantienen más bajas y se dejan guiar con un aro o un tutor de caña. Las de gran vigor, pensadas para cubrir un muro, ocupan la maceta en dos veranos y florecen peor. Comprad la planta ya con brácteas visibles si podéis: así veis el color real y comprobáis que está sana.

Cómo cultivarla en maceta, paso a paso

Elegir maceta y sustrato

Elegir maceta y sustrato

Usad una maceta de barro o terracota de al menos 30 cm de diámetro, con agujeros grandes, y una capa de 3 cm de arcilla expandida en el fondo. Mezclad sustrato universal con un 20 % de arena gruesa para que el agua escurra enseguida. La buganvilla florece mejor con las raíces algo apretadas, así que no la pongáis en una maceta enorme: subid solo 3 o 4 cm de diámetro cada dos años.

Colocarla a pleno sol

Colocarla a pleno sol

Necesita al menos seis horas de sol directo; sin eso no hay brácteas. Buscad la pared sur o suroeste, de ladrillo o piedra, que guarda calor por la noche. Si la lluvia es continua, poned la maceta bajo un alero o un pequeño techo transparente, porque la lluvia constante pudre las raíces mucho antes de que el frío haga daño. En días de viento sur, de más de 25 °C, regad un poco antes de lo habitual, porque la maceta de barro pierde agua por las paredes. Y girad la planta un cuarto de vuelta cada semana para que todos los tallos reciban sol y el color salga parejo.

Regar con estrés controlado

Regar con estrés controlado

Regad a fondo y esperad a que el sustrato se seque por completo antes de volver a hacerlo: en verano, una vez por semana; en otoño e invierno, cada dos o tres semanas. Para provocar la floración, en una planta ya establecida, alargad el intervalo hasta que las hojas se pongan ligeramente blandas. En ese momento regad con normalidad. Las brácteas suelen aparecer entre cuatro y seis semanas después. No hagáis esto con una planta recién trasplantada ni la llevéis hasta que las hojas caigan en masa.

Abonar con poco nitrógeno

Abonar con poco nitrógeno

Desde la primavera hasta septiembre, aplicad un abono líquido rico en fósforo y potasio, y bajo en nitrógeno, cada dos o tres semanas y a media dosis. El nitrógeno de más produce hojas, no color. Dejad de abonar por completo en octubre, para que los tallos se endurezcan antes del frío.

Podar después de cada oleada

Podar después de cada oleada

Cuando las brácteas se marchitan, cortad los tallos que han florecido dejando dos o tres nudos desde la base, con tijera limpia y un corte justo encima de un nudo. Nunca toquéis el armazón principal de ramas leñosas: tarda años en formarse. La poda más fuerte, quitando ramas viejas o cruzadas, se hace a finales de marzo, cuando ya pasó la última helada de la costa. Una poda dura en pleno verano elimina los tallos que iban a dar color.

Protegerla en invierno

Protegerla en invierno

A mediados de octubre, antes de las primeras noches de 5 °C, llevad la maceta a un invernadero frío, un garaje con ventana o una habitación fresca y luminosa. Puede perder hojas, es normal, y no la abonéis hasta que rebrote. Si el sitio es oscuro, la planta se estira y pierde las pocas hojas que le quedan; poned una lámpara de luz blanca solo si la habitación es muy sombría, y recordad que lo que necesita es descanso, no crecimiento. Regadla muy poco, apenas lo justo para que el cepellón no se seque del todo, y sacadla de nuevo a finales de abril, con el sol ya más alto.

Si no florece: qué revisar

Casi siempre es una de estas tres cosas: poca luz, demasiado riego o una poda en mal momento. Comprobad primero cuántas horas de sol recibe de verdad en junio. Después meted un dedo 5 cm en el sustrato: si siempre está húmedo, espaciad el riego y comprobad que los agujeros de la maceta no estén tapados por las raíces o por el plato lleno de agua, que es el fallo más corriente en macetas de terraza. Lo he comprobado con plantas que parecían sanas y solo estaban asfixiadas por el plato. Por último, recordad cuándo la podasteis, porque una poda tardía quita los tallos que llevaban los botones.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntada cada primavera la fecha del último riego antes de endurecer el intervalo y la fecha en que aparecen las primeras brácteas. Tras tres años veo el patrón exacto de mi planta y ya no tengo que adivinar.

Vigilad también la base de las ramas por si hay cochinilla algodonosa, esas bolitas blancas: retiradlas a mano con un bastoncillo y revisad cada semana. Más cuidados de este tipo, en la sección de terraza y balcón.

Lo que más me preguntáis

¿Puedo dejar la buganvilla fuera todo el año en el norte?

No, salvo en una costa muy abrigada y con protección. Con heladas de noviembre a marzo y lluvia constante, lo habitual es perderla. Es mucho más seguro tenerla en maceta y entrarla a un sitio fresco y luminoso cuando bajan las noches de 5 °C.

¿Cuándo es mejor podarla?

Después de cada oleada de color, para cortar solo lo que ya floreció, y una poda más fuerte a finales de marzo. Evitad podar en otoño: los tallos que endurecen ahora darán las brácteas de la primavera siguiente.

¿Qué pasa si se le caen las hojas tras la sequía?

Un poco de hoja caída es normal, pero si cae mucha, regad a fondo ya. Dejar llegar a ese punto es pasarse. La planta rebrota en pocas semanas si las raíces están sanas.

— Maite, desde el caserío