Casi siempre que una planta de interior se estira, palidece o deja de florecer, la culpa no es del riego ni del abono, sino del sitio. La luz y la orientación de las plantas deciden más que cualquier truco, y es el error más difícil de ver, porque la planta no se muere de golpe: se apaga despacio durante meses.
En mi caserío lo he comprobado con cada maceta que he movido de ventana. Aquí os explico cómo medir la luz de una habitación, qué especies encajan en cada orientación, cuántas horas de sol pide cada grupo en el balcón y el huerto, y cómo corregir el sitio cuando el cielo es gris la mitad del año.
Cómo leer la luz de una habitación
En España el sol recorre el cielo por el sur. Por eso la ventana orientada al sur recibe más sol directo, la del norte casi ninguno, y las de este y oeste reciben sol bajo, una a primera hora y otra a última. Parece sencillo, pero hay dos trampas: un edificio o un árbol enfrente pueden convertir una ventana sur en una de luz escasa, y una cortina gruesa quita la mitad de lo que entra.
Para medirlo sin aparatos, usad la prueba del libro. Un día cualquiera, a mediodía y con la luz de la lámpara apagada, intentad leer junto a la planta. Si necesitáis encender la luz, la planta también va justa: casi ninguna prospera en penumbra real, la mayoría solo sobrevive. Y si queréis algo más fino, mirad cuántas horas de sol directo toca el sitio, sin contar el reflejo.
Después poned nombre a lo que veis con estas cuatro categorías, que sirven igual dentro de casa que en el balcón:
- Sol pleno: de 6 a 8 horas de sol directo al día.
- Sol parcial: de 4 a 6 horas, con descanso en las horas más fuertes.
- Sombra parcial: de 2 a 4 horas de sol, o luz filtrada todo el día.
- Sombra: menos de 2 horas de sol directo, solo luz clara sin sol.
La planta os avisa si el sitio no es el suyo. Si las hojas palidecen y los tallos se alargan buscando el cristal, le falta luz. Si salen manchas blancas o marrones, como quemadas, le sobra sol directo. Corregid pronto: un cactus que se ha estirado no vuelve a su forma, y lo único que podéis hacer es cortar y empezar de nuevo.
Qué planta pide cada ventana
Ventana al sur: sol directo y fuerte

Es el sitio de los cactus y las suculentas, del aloe, del geranio (Pelargonium) y de las plantas mediterráneas en maceta, como la lavanda (Lavandula angustifolia) y el romero (Salvia rosmarinus). Todas quieren varias horas de sol directo al día; sin ellas se abren, se estiran y florecen poco. Una lavanda a la sombra no huele a lavanda.
En pleno verano, el cristal del sur puede quemar hojas que están pegadas a él. Separad las macetas 20 o 30 cm de la ventana en las horas centrales o poned una cortina fina.
Ventana al este: sol suave de mañana

El sol de la mañana es dulce, y casi todas las plantas de follaje lo agradecen. Aquí van bien la cinta (Chlorophytum comosum), el helecho, la palmera areca (Dypsis lutescens) y la crasula o árbol de jade (Crassula ovata). Es también la mejor ventana para una orquídea Phalaenopsis, siempre que la luz le llegue sin quemar la hoja.
Ventana al oeste: sol de tarde, más duro

El sol de última hora llega con la casa ya caliente, y en verano es la orientación más exigente. Sirve para la violina o ficus lira (Ficus lyrata) y para plantas tropicales de hoja ancha, pero a cierta distancia del cristal, a un metro o más en verano. Si veis los bordes de las hojas secos, alejad la maceta antes de tocar el riego.
Ventana al norte: luz escasa

Aquí no entra sol directo en ningún momento, y el grupo que lo aguanta es corto: la zamioculca (Zamioculcas zamiifolia), el poto (Epipremnum aureum) y los filodendros (Philodendron) son los más fiables. Con pocas horas de claridad crecen despacio y piden menos agua de la que creéis, porque el sustrato tarda mucho en secarse.
Lejos de la ventana: luz muy indirecta

Un metro o dos dentro de la habitación, la luz cae mucho más de lo que el ojo percibe. Con ese poco se apañan la sansevieria (Dracaena trifasciata), la costilla de Adán (Monstera deliciosa) y la bromelia. Las plantas de flor de interior, como el anturio o el espatifilo, piden luz clara sin sol directo: junto a una ventana este u oeste, pero no al sol.
Balcón y huerto: las horas que de verdad cuentan
Fuera de casa la etiqueta de «pleno sol» es el mínimo, no el ideal. Las plantas de esta lista se debilitan con menos de 4 horas de sol directo, y no hay luz artificial doméstica que las compense bien: geranio, rosal, lavanda, buganvilla, gazania, romero, cactus, tomate (Solanum lycopersicum) y los pimientos. El tomate quiere de 6 a 8 horas para madurar con sabor; a la sombra se queda verde mucho tiempo y sale insípido. Los rosales modernos piden al menos 6 horas y, con menos, florecen poco y cogen más hongos.
En el otro extremo, las verduras de hoja y varias aromáticas prefieren sol de mañana y sombra por la tarde. La lechuga y el cilantro se espigan, es decir, suben a flor y dejan de dar hoja, si reciben mucho calor de tarde; el perejil, el cebollino, la menta y la rúcula se contentan con 2 a 4 horas. Las acelgas y las espinacas aguantan sol parcial, de 4 a 6 horas.
La orientación oeste merece un aviso aparte. En verano quema los bordes de las hojas tiernas y seca la tierra en pocas horas. Para las aromáticas mediterráneas, la pared sur, blanca o de ladrillo, es mejor sitio: les gusta el calor acumulado. Y para los helechos, las hostas y las begonias, que se queman con sol directo, la cara norte del porche es perfecta.
Si una aromática sube a flor antes de tiempo, no suele ser que tuviera poca luz, sino que recibía demasiada del tipo equivocado, la de la tarde calurosa.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado un método tonto que nunca me ha fallado: la foto de las tres de la tarde. Sacad una foto del rincón a la misma hora un día soleado de cada estación, y pegad en la ventana un papel con la fecha. Así veis dónde cae el sol en marzo, en junio y en diciembre, que no es el mismo sitio, y movéis las macetas con datos y no a ojo.
El norte: pocas horas de sol y mucha nube
En el País Vasco, con ciento y pico días de lluvia al año, la luz es el recurso escaso. Un salón que en Sevilla sería de luz brillante aquí es, muchos meses, de luz media. La regla práctica es subir un escalón: lo que en el sur sería una ventana este, aquí trabaja como luz suave, y la ventana sur es la única que da calor de verdad en invierno. Poned las plantas de sol pleno en la ventana sur y pegadas al cristal, y limpiad el cristal por dentro y por fuera dos veces al año: el polvo y la humedad quitan más luz de lo que parece.
En invierno, de noviembre a febrero, el sol baja y los días son cortos. Acercad las macetas a la ventana, reducid el riego a la mitad y no abonéis. Si vivís en la zona seca y soleada de España, ocurre lo contrario: en julio y agosto la ventana sur es demasiado, y conviene retirar las plantas de interior 50 cm del cristal.
Lo que más me preguntáis
¿Sirve una luz de cultivo si mi casa es muy oscura?
Sí, si la enchufáis a un temporizador de 10 a 12 horas y la colocáis a unos 30 cm por encima de la planta. Para las plantas de sol pleno funciona mal; sirve mejor para las de sombra parcial, como el poto o la zamioculca. No hace milagros con un cactus.
¿Hay que girar las macetas?
Un cuarto de vuelta cada semana o cada dos evita que la planta se incline hacia el cristal y quede torcida. Si la planta tiene botones de flor, no la giréis, porque algunas los tiran al cambiar de lado.
¿Puedo poner un cactus en una ventana norte?
Se mantendrá vivo un tiempo, pero se estirará, perderá el color y acabará débil y pálido. Mejor dejad la ventana norte para la zamioculca o el poto, y el cactus en la sur; si no tenéis ninguna, como paso previo, probad con el este y una luz de cultivo. Para más ideas de interior, tenéis la sección de Cuidados básicos, y para el balcón, la de Terraza y balcón.
— Maite, desde el caserío
