Cactus de Navidad: segmentos caídos o morados

Un día los segmentos del cactus de Navidad se arrugan como pergamino, otro día empiezan a caer al mover la maceta y, para colmo, los bordes se vuelven morados. Parece tres problemas distintos y casi siempre son uno o dos: o el riego está mal, o la planta está en un sitio que no le conviene. En octubre importa más que nunca, porque ahora es cuando decide si abre flores en diciembre.

Aquí tenéis cómo saber si la causa es sed o exceso de agua, qué hacer en cada caso, por qué aparece el color morado y qué necesita para florecer sin que la mováis cada semana.

Ficha rápida

Nombre científico
Schlumbergera truncata
Luz
Mucha luz, pero difusa; sin sol directo del mediodía
Riego
Sustrato ligeramente húmedo, nunca empapado; regar cuando la capa superior se seque
Temperatura ideal
Unos 21 °C de día y 15 a 18 °C de noche
Floración
Noviembre a enero, con noches largas y frescas desde octubre

Por qué se arrugan, caen o enrojecen los segmentos

Este cactus no es de desierto. En su hábitat crece sobre árboles, en selvas húmedas, con raíces poco profundas y agua que corre en lugar de estancarse. Por eso no le sirve el trato de un cactus clásico: ni sequía larga ni maceta empapada.

Los segmentos arrugados y flojos pueden significar dos cosas contrarias. Si la tierra está dura, seca y la maceta pesa poco, la planta tiene sed y no puede absorber agua. Si la tierra lleva días mojada, la maceta pesa y los segmentos están blandos y colgando, las raíces se asfixian y se pudren, y la planta parece sedienta aunque tenga agua de sobra. Esa es la trampa: la planta se ve igual, y el remedio es el opuesto.

La caída de segmentos suele venir de un golpe: un cambio brusco de sitio, una corriente de aire, el calor seco de un radiador o una maceta demasiado grande que retiene humedad de más. El aire seco, además, favorece trips y ácaros, que se notan por manchas plateadas o telarañas finas en los segmentos.

Rescatar un cactus de Navidad paso a paso

Comprobar la tierra y el peso de la maceta

Comprobar la tierra y el peso de la maceta

Antes de regar o de trasplantar, clavad un dedo 3 cm en la tierra y levantad la maceta. Seca y ligera: sed. Húmeda y pesada tras varios días: exceso de agua. Con ese gesto de diez segundos os ahorráis el error que más plantas mata, que es regar a una planta que ya se está ahogando. Si dudáis, esperad un día y volved a mirar: una planta con sed aguanta una jornada más, una encharcada no aguanta otro riego.

Dar un baño a la planta seca

Dar un baño a la planta seca

Si el sustrato está duro y se ha despegado de las paredes, el agua del riego se escurre por el borde sin mojar nada. Sumergid la maceta hasta la mitad en un barreño con agua tibia y dejadla entre 10 y 15 minutos, hasta que dejen de subir burbujas. Sacadla, dejad que escurra del todo y devolvedla a su sitio. A partir de ahí, regad cuando la capa superior esté seca y vaciad siempre el plato.

Sacar y limpiar la planta encharcada

Sacar y limpiar la planta encharcada

Con la tierra empapada desde hace días y los segmentos blandos, hay que actuar rápido. Sacad la planta de la maceta, quitad el sustrato mojado, cortad con tijeras limpias las raíces marrones o viscosas y dejad solo las blancas o claras. Replantad en una maceta del mismo tamaño o menor, con sustrato muy drenante: mezclad a partes iguales sustrato universal, perlita y corteza fina. No reguéis en unos cuatro o cinco días, para que las heridas se cierren.

En ambos casos, después, dejadla sin moverla ni girarla unos días. Una planta debilitada tolera mal cualquier estrés más.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntada una cosa que aprendí en el vivero: una planta no se rescata en un día, se rescata en un mes. Anotad la fecha del baño o del trasplante y mirad solo si salen brotes nuevos en las puntas, de un verde más claro, en las siguientes cuatro semanas. Si salen, el rescate ha funcionado.

Por qué se ponen morados

El tono rosado, rojizo o morado en los segmentos es una reacción a un estrés: la planta produce pigmentos llamados antocianinas, igual que hacen muchas hojas otoñales. No siempre es grave, pero es un aviso. Las causas más habituales son el sol directo, que además puede quemar; un cambio brusco de temperatura o una corriente de aire frío; un riego irregular; y un sustrato agotado, que no se ha cambiado ni abonado en años.

Buscar el sitio y la temperatura

Buscar el sitio y la temperatura

Colocadla en una ventana con mucha luz pero sin sol directo del mediodía: una orientación al este, o al norte si es muy luminosa, funciona bien. Mantenedla lejos de radiadores y de ventanas que se abren a diario. La temperatura ideal ronda los 21 °C de día y entre 15 y 18 °C de noche. Una vez que encuentre su sitio, dejadla ahí: este cactus no perdona las mudanzas, y cada cambio de lugar le cuesta segmentos y botones. Si el sitio cambia con las estaciones, marcad en la maceta qué lado mira a la luz para no girarla.

Renovar el sustrato y abonar con cabeza

Renovar el sustrato y abonar con cabeza

Si hace más de dos años que no la trasplantáis, cambiad el sustrato en primavera. Entre abril y septiembre, un abono equilibrado para plantas con flor, diluido a la mitad de la dosis de la etiqueta, una vez al mes, suele bastar. Hay quien añade sulfato de magnesio (sal de Epsom), media cucharadita en 2 L de agua reposada, una vez al mes; sirve si el sustrato está viejo y el color no mejora, pero no sustituye a un abono completo. Mejor no abonar una planta enferma o recién trasplantada, y parad del todo cuando aparezcan los botones.

El clima del norte y el de la España seca

En el País Vasco, con ciento y pico días de lluvia al año y muchas jornadas nubladas, el problema típico es el contrario al de un salón soleado: poca luz y humedad alta. Aquí el cactus de Navidad agradece la ventana más clara de la casa, y el riesgo mayor es la pudrición por regar con el sustrato aún mojado. Un plato lleno de agua en un octubre húmedo es la receta del desastre.

En la España mediterránea y del interior, el peligro es el sol directo en un cristal del sur y el aire seco de la calefacción. Ahí conviene una cortina fina, un riego algo más frecuente y alejarla de los radiadores. Más consejos en cuidados básicos y suculentas y cactus; si veis ácaros, mirad también plagas y enfermedades.

Preparar la floración

Dar noches largas y frescas

Dar noches largas y frescas

Para florecer, el cactus de Navidad necesita un periodo de descanso en otoño: noches largas, de unas 12 a 14 horas de oscuridad total, y temperaturas frescas, entre 10 y 15 °C, durante cuatro a seis semanas, con el riego reducido. Una luz de salón encendida cada noche basta para impedir los botones. Una habitación sin uso o un pasillo frío sirven. Cuando aparezcan los primeros botones, devolvedla a su sitio habitual y no la giréis, porque con el cambio los botones se caen.

Lo que más me preguntáis

¿Puedo plantar los segmentos que se han caído?

Sí, si están sanos. Dejadlos secar un día, enterrad la base 1 cm en sustrato ligero y mantenedlos apenas húmedos a media sombra. Las raíces tardan unas semanas en aparecer.

¿Cada cuánto hay que trasplantarlo?

Cada dos o tres años, en primavera, a una maceta solo un poco mayor. Le gusta estar algo apretado, y una maceta grande retiene agua y lo pudre.

¿Por qué se me caen los botones antes de abrir?

Casi siempre por un cambio de sitio, una corriente de aire, un riego muy irregular o un radiador cerca. Una vez salen los botones, no la movéis ni la giréis.

— Maite, desde el caserío