Poda de rosales: calendario y formación según el tipo

Hay un rosal que da hojas y ni una flor, y casi siempre el fallo está en la fecha de la poda, no en el abono ni en el riego. Cortar demasiado pronto deja los brotes nuevos a merced de la helada, y cortar en el momento equivocado puede quitar la floración de todo el año.

La poda de los rosales se resuelve con un calendario y con un corte limpio, y cambia según el tipo de rosal. Si lo que buscáis es el cuidado general de las plantas con flor, pasad por esa sección. Aquí veréis cuándo podar en el norte y en el resto de España, cómo cortar, qué hacer con cada tipo de rosal, el cuidado del resto del año y por qué los demás arbustos de flor siguen otras reglas.

Ficha rápida

Nombre científico
Rosa (rosales de jardín)
Poda principal
Del final del invierno al inicio de la primavera
Corte
45 grados, a 5 mm sobre una yema exterior
Abono
Al brotar; parad a finales de verano

Cuándo podar en el norte y en el resto de España

Se poda cuando pasan las heladas fuertes y las yemas empiezan a hincharse, antes de que abran. En la costa vasca, con helada tardía a principios o mediados de marzo, la poda llega a finales de febrero o primeros de marzo. En los valles de interior, en marzo, y en la llanada alavesa, a mediados de marzo o inicios de abril. Si podéis en enero, el hielo daña los cortes y los brotes tiernos.

Una señal fiable es la forsitia: cuando florece en vuestra zona, los rosales están listos. En el sur de España se usa el almendro, y allí se poda desde enero hasta mediados de febrero; en el interior frío, de febrero a mediados de marzo. Quitad antes las hojas viejas que queden, porque guardan el hongo de la mancha negra.

Los rosales de una sola floración, silvestres, históricos o trepadores, no se podan en invierno: florecen en madera del año anterior y se aclaran en cuanto se les caen las flores, hacia junio o julio. Podarlos en enero es perder la flor de todo el año.

Cómo hacer el corte

Preparar las tijeras

Preparar las tijeras

Usad una tijera de podar afilada y limpiad las hojas con alcohol entre una planta y otra, porque los hongos y bacterias viajan en la herramienta. Un corte limpio cicatriza mejor que uno mordido. En mi caserío afilo las mías en noviembre, cuando ya no hay prisa.

Cortar sobre una yema exterior

Cortar sobre una yema exterior

Cortad a unos 5 mm por encima de una yema que mire hacia fuera, con el corte inclinado 45 grados y la parte baja del lado de la yema, de modo que la lluvia escurra hacia el lado opuesto y no moje el brote. Un agua que se queda sobre la yema la pudre. La yema exterior abre el centro del arbusto y mejora la ventilación, que en nuestro clima húmedo reduce la mancha negra y el oídio.

Limpiar madera muerta y débil

Limpiar madera muerta y débil

Retirad los tallos secos, grises o marrones, y los más finos que un lápiz: no darán flores buenas. Cortad hasta ver la médula blanca o verde; si es marrón o negra, bajad más. No dejéis tocones, porque un muñón sin yema se seca y deja entrar hongos. Una pasta cicatrizante no hace falta si el corte es limpio.

Cada rosal a su manera

Rosales de flor grande

Rosales de flor grande

Los híbridos de té y los de flor grande, los rosales clásicos de tallo largo, piden poda fuerte: dejad los tallos principales en 30 a 45 cm y de tres a cinco yemas buenas por tallo. Conservad entre tres y cinco tallos fuertes repartidos por la mata y quitad el resto. Son los que más flor dan, pero también los que más cuidado de ventilación necesitan, porque una copa cerrada con lluvia es la receta de la mancha negra. Terminad retirando los tallos que crecen hacia dentro, para dejar un hueco en el centro por donde pase el aire.

Rosales arbustivos y paisajísticos

Rosales arbustivos y paisajísticos

Florecen en madera nueva, así que bastan una poda ligera de formación y la limpieza de ramas muertas, cruzadas o débiles. Los de bajo mantenimiento, tipo Knock Out, se recortan en un tercio de la altura y perdonan casi cualquier error. Cada tres años, cortad al ras un par de tallos viejos para que la planta se renueve desde la base, y así la floración no se apaga.

Rosales trepadores

Rosales trepadores

No cortéis los tallos largos que forman la estructura: solo retirad la madera muerta y acortad los laterales, los que nacen de esos tallos, a tres a cinco yemas. Si cortáis las guías, perdéis la floración de ese año. Atad los tallos en horizontal para que den flores a lo largo de toda la rama. Plantadlos a unos 30 cm de una pared firme, con el soporte separado unos 10 a 15 cm para que corra el aire, regad en la base sin mojar las hojas y acolchad el pie en las zonas con heladas.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntado que el año en que podé el mismo día que floreció la forsitia no perdí ni un brote. Apuntad esa fecha cada año en el calendario de la cocina y tendréis vuestra propia señal, mejor que cualquier tabla general, porque cada ladera tiene su retraso.

El resto del año

Los rosales dicen lo que necesitan según el mes, y el error común es hacerlo todo en una sola poda. En primavera, cuando brotan, dad un primer abono y eliminad los brotes finos que roban fuerza a los tallos buenos. De junio a agosto, cortad cada flor marchita por encima de la primera hoja de cinco folíolos; en cuatro a seis semanas saldrá un nuevo tallo floral. A finales del verano parad el abono, porque el crecimiento tierno no resiste el frío, y en otoño bastará con acortar un tercio los tallos largos, sin podar a fondo para que el viento no los rompa.

Otros arbustos: qué madera lleva la flor

La regla de los rosales no sirve para todo. La hortensia común (Hydrangea macrophylla) y el lilo (Syringa vulgaris) florecen en madera del año anterior: podarlas en invierno quita las flores. La forsitia (Forsythia) se poda tres o cuatro semanas después de florecer. La hortensia de panícula (Hydrangea paniculata), en cambio, florece en madera nueva y se corta a 30 o 45 cm del suelo en febrero o marzo. El árbol de Júpiter (Lagerstroemia indica) solo necesita retirar ramas cruzadas en invierno.

Lo que más me preguntáis

¿Puedo podar el rosal en otoño?

Solo una poda ligera para reducir altura y evitar que el viento los sacuda. Cortar a fondo en octubre o noviembre estimula brotes tiernos que el primer frío quema. La poda principal se deja para el final del invierno, cuando pasan las heladas.

¿Qué hago si el rosal ya brotó y vuelve la helada?

Esperad. Si se queman los brotes, cortad la punta dañada cuando pase el riesgo, por encima de una yema sana. Rebrotará, aunque tarde unas semanas más.

¿Cómo sé si un tallo está muerto?

Raspad un poco la corteza con la uña o con la punta de la tijera: si debajo está verde, está vivo, y si está marrón o seco, cortad hasta ver tejido sano. En una poda de formación es normal sacar bastante madera, siempre que dejéis tallos sanos con yemas buenas.

— Maite, desde el caserío