Trampas caseras para plagas del huerto: 3 montajes

Las trampas caseras para plagas del huerto son baratas, no llevan veneno y, sobre todo, enseñan qué bichos tenéis de verdad antes de que la cosa se complique. En el País Vasco, con sirimiri casi todo el año, las babosas aparecen en cuanto el suelo se queda empapado, y las moscas blancas se instalan en cuanto entran unos días de calor bajo plástico o junto a una pared soleada.

Una trampa no limpia un huerto por sí sola, pero hace dos trabajos útiles: reduce la población y funciona como alarma. Aquí tenéis tres montajes sencillos, con cantidades, alturas y fechas, y también los errores que vi repetirse durante años y que conviene evitar.

Qué plaga atrapa cada trampa

Antes de montar nada, conviene saber a quién queréis atrapar, porque cada trampa sirve para un bicho distinto. La trampa amarilla pegajosa atrae insectos voladores pequeños: mosca blanca (Trialeurodes vaporariorum), pulgón alado y trips. La trampa de cerveza se dirige a las babosas, que de noche salen a comer hojas tiernas de lechuga, judía y fresa. La botella con azúcar y vinagre atrae avispas y mosca de la fruta cuando los frutales empiezan a madurar.

En la ladera donde vivo, las lluvias constantes y las noches frescas de verano, de 12 a 16 °C, dejan el suelo húmedo y a las babosas activas casi hasta noviembre. La arcilla pesada tarda en secarse, así que ese es el problema número uno del norte y la trampa de cerveza se gasta más que cualquier otra. Las trampas amarillas rinden sobre todo en invernadero, en tomateras junto a un muro y en los meses de julio y agosto, con días de viento sur.

Si vivís en una zona más seca y cálida de España, las babosas dan menos guerra y las moscas voladoras más: ahí las amarillas son la trampa principal, y la de cerveza solo hace falta junto a los riegos.

Los tres montajes, paso a paso

Trampa amarilla con cola entomológica

Trampa amarilla con cola entomológica

Necesitáis un trozo de plástico rígido o cartulina plastificada de color amarillo, de unos 15 x 20 cm, una caña de bambú o estaca, una brida y cola entomológica, que se vende en los centros de jardinería. Si no la encontráis, vale una capa gruesa de vaselina. Extended la cola de forma pareja por las dos caras, sujetad la lámina a la caña y clavadla a la altura de las hojas de las plantas que queréis proteger, a unos 20 cm por encima de ellas cuando crezcan. Con la humedad del norte la capa se ensucia pronto: cambiadla o renovadla cada una o dos semanas, o antes si se llena de insectos.

Trampa de cerveza para babosas

Trampa de cerveza para babosas

Sirve un vaso de plástico, de los que se tiran, o un tarro de cristal de 8 a 10 cm de diámetro. Enterradlo hasta que el borde quede justo a ras de la tierra, porque si sobresale la babosa tiene que trepar y no cae. Llenadlo hasta dos tercios con cerveza barata. El olor de la fermentación las atrae de noche y las paredes lisas impiden que salgan. Poned una trampa cada 2 o 3 metros de bancal y vaciad el contenido cada tres o cuatro días, porque con lluvia se diluye y deja de oler. Tapad un poco el borde con una teja suelta, así la lluvia directa no rellena el vaso.

Botella con azúcar, vinagre y plátano

Botella con azúcar, vinagre y plátano

En una botella de plástico de 2 litros mezclad unos 180 ml de agua con azúcar disuelto, otros 180 ml de vinagre y una cáscara entera de plátano. Abrid dos o tres agujeros de 1 a 2 cm en la parte alta y colgadla de una rama. El dulce fermentado atrae avispas y mosca de la fruta, que entran y no saben salir. El vinagre rebaja el interés de las abejas de la miel por el reclamo, aunque no lo elimina del todo. En las manzanas y ciruelas del valle, el momento útil es cuando la fruta empieza a madurar, a finales de agosto y septiembre.

Dónde colocarlas y cuándo retirarlas

El sitio importa tanto como el montaje. Colocad las amarillas por el perímetro del bancal o entre hileras de hortalizas, nunca junto a plantas en flor: también pegan abejorros y sírfidos, que son aliados vuestros. Con la botella pasa algo parecido, y en eso es peor, porque atrapa polinizadores sin distinguir. Colgadla lejos de las flores y de los lugares donde veis trabajar a las abejas, y usadla solo cuando haya un problema real con avispas, no como costumbre de todo el verano.

Las trampas de cerveza, en cambio, pueden quedarse enterradas todo el año si la zona es húmeda, pero cambiad el líquido cada pocos días. Un error muy común es llenar el vaso hasta arriba: la cerveza se desborda con la lluvia y el olor desaparece. Otro error es poner una sola trampa en un bancal grande, que solo sirve para saber que existen babosas, no para reducirlas.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntado cada semana cuántos insectos pegados cuento en la lámina amarilla. Si de un día para otro pasan de cuatro o cinco a treinta, sé que la mosca blanca ha arrancado y que hay que revisar el envés de las hojas ese mismo día, no cuando ya hay melaza y hongo negro. Esa cifra vale más que cualquier calendario.

Una última precaución con la cola: es muy pegajosa y se queda en los dedos, en los guantes y en la ropa. Trabajad con guantes viejos, guardad las láminas usadas en una bolsa cerrada y no las tiréis al montón de compost, porque allí seguirían atrapando insectos útiles durante semanas. Con la vaselina pasa lo mismo, aunque se limpia mejor.

Cuando la trampa no basta

Si veis que las capturas suben y las plantas siguen sufriendo, la trampa ya cumplió su función de aviso y toca actuar sobre el cultivo. Con babosas, lo que más ayuda en suelo arcilloso es mejorar el drenaje, regar por la mañana y no dejar tablas ni restos húmedos pegados al suelo, donde se esconden de día. Con mosca blanca, revisad el envés de las hojas y retirad las más afectadas; una lámina amarilla no sustituye eso.

Tampoco conviene llenar el huerto de trampas por si acaso. Cada una captura también fauna que no queríais, y un huerto con arañas, mariquitas y carábidos se defiende mucho mejor. Poned pocas, revisadlas a menudo y quitadlas cuando termine la temporada de la plaga, normalmente al llegar octubre y el frío.

Para más ayuda con bichos concretos, pasad por el apartado de plagas y enfermedades, donde iremos ampliando las fichas.

Lo que más me preguntáis

¿Cada cuánto cambio la cerveza de la trampa?

Cada tres o cuatro días, o antes si se llena de babosas o de agua de lluvia. La cerveza vieja pierde olor y deja de atraer, así que una trampa descuidada solo parece un vaso enterrado. Una cerveza barata va perfectamente, no hace falta gastar.

¿Las trampas amarillas dañan a las abejas?

Pueden pegar algún polinizador, sobre todo si están cerca de flores. Por eso conviene ponerlas en el perímetro y entre hileras de hortalizas sin flor, y retirarlas cuando el cultivo empieza a florecer si veis que cae algún abejorro.

¿Puedo dejar la botella colgada todo el verano?

Mejor que no. Atrae sin distinguir y puede capturar abejas, así que colgadla solo cuando las avispas den problemas, normalmente con la fruta madura, y retiradla en cuanto baje la presión. Vaciad el contenido lejos del huerto.

— Maite, desde el caserío