Levantáis una maceta del patio a primera hora y un insecto marrón, con dos pinzas curvas en la cola, sale corriendo hacia la grieta más cercana. Casi todo el mundo responde con el pie. Es una pena, porque las tijeretas (Forficula auricularia) son cazadoras nocturnas que trabajan en el huerto sin pedir nada, y en un frutal con pulgones se ganan de sobra el sitio.
No son santas: también muerden fruta madura y alguna flor tierna. Por eso conviene conocer su ciclo, saber qué comen de verdad y ofrecerles un refugio justo donde os interesa que estén. Aquí tenéis cómo viven, qué hacen de noche, cómo montar una maceta-refugio en el manzano y cuándo retirarla.

Ficha rápida
Una madre que no abandona a sus crías
Lo primero que hay que desmontar es el mito del nombre: la tijereta no se mete en los oídos de nadie para poner huevos. Nunca lo ha hecho. Lo que sí hace es raro entre los insectos, porque cuida de su puesta como una gallina clueca en miniatura.
El ciclo empieza en otoño, cuando macho y hembra se aparean y comparten una galería poco profunda en la tierra. A finales del invierno ella echa al macho, deposita en su cámara varias decenas de huevos blancos y se queda con ellos durante semanas. Los voltea, los limpia con la boca para que no crezca el moho y los traslada si el sitio se humedece o se enfría demasiado. Cuando nacen las ninfas, que son como adultas pequeñas y pálidas sin alas, las acompaña un tiempo y las alimenta antes de que salgan a cazar solas. Hacia el verano ya hay adultas que suben a los árboles cada noche.
Si en febrero levantáis una piedra y veis un grupo de formas pálidas junto a un insecto marrón, habéis interrumpido a una madre con su camada. Volved a dejar la piedra donde estaba.

Qué hacen de noche en vuestro huerto
Al anochecer salen del escondite y recorren tallos, brotes y el envés de las hojas. Allí encuentran lo que más les gusta: colonias de pulgones, ácaros, huevos de otros insectos y larvas pequeñas. De paso se comen restos vegetales que se pudren en el suelo, de modo que son depredadoras y recicladoras a la vez. Al amanecer vuelven a un rincón oscuro, fresco y húmedo, y ahí pasan el día quietas.
Las pinzas impresionan más de lo que hacen. Las usan para sujetar la presa y para defenderse entre ellas, y si una os pellizca la mano notaréis una presión leve, sin herida. No pican ni llevan veneno, y la que encontráis dentro de casa solo buscaba humedad. Recogedla con un vaso y un papel y soltadla junto a las plantas.
Conviene ser honestos con su reputación. Como son omnívoras, cuando hay muchas se ceban en los pétalos de las dalias, en las hojas tiernas de la lechuga y en melocotones o ciruelas muy maduros que ya tenían una grieta. Si queréis proteger una planta concreta, una banda de vaselina en la base del tronco o del tallo les corta el paso hacia arriba. Pero hacedlo solo donde haya algo que defender: en el resto del huerto, su trabajo con los pulgones compensa.

Cómo hacerles un refugio en el frutal
La idea es sencilla: concentrar las tijeretas en la copa del árbol, donde se forman las colonias de pulgones en los brotes del año. Necesitáis una maceta de barro que mida unos 12 cm de boca, paja seca o heno y un trozo de alambre o rafia. El barro es mejor que el plástico porque amortigua la humedad y la temperatura, que es justo lo que ellas buscan al amanecer. Los pasos son estos:
- Rellenad la maceta con paja seca o heno, sin apretarla, hasta que quede llena.
- Pasad el alambre o la rafia por el agujero de drenaje y atadlo bien por dentro, de modo que la paja no se caiga.
- Colgadla boca abajo de una de las ramas gruesas, hacia el interior de la copa y a la altura de vuestros ojos o algo más (1,5 a 2 m), junto a los brotes con pulgones.
- A los pocos días, levantad la maceta con cuidado por la mañana: si tiene inquilinas, caerán varias en racimo.
- Cuando maduren los frutos, bajad la maceta y colgadla en otro árbol que aún tenga pulgones.
Si no tenéis macetas de barro, un bote de yogur con paja, colgado boca abajo y con un agujero para el alambre, hace el mismo papel: uno por árbol. Para las fresas o los semilleros, un tubo de cartón húmedo con paja entre las plantas sirve de dormitorio provisional; por la mañana lo trasladáis lejos de lo que queréis proteger. La mariquita caza de día en las zonas soleadas y la tijereta de noche entre las sombras de la copa, así que las dos se reparten el trabajo sin pisarse.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado el día en que cuelgo cada refugio y la primera mañana en que lo encuentro ocupado. Con unos años de anotaciones sabréis cuándo se llenan en vuestro huerto y podréis adelantaros a los pulgones, en vez de enteraros cuando las hojas ya están pegajosas.
Calendario y clima del norte
Una pregunta frecuente es cuántas tijeretas conviene tener. No hay cifra mágica: con una maceta por árbol grande suele bastar, y si veis que los pulgones bajan en dos o tres semanas, el refugio está funcionando. Si no baja nada, no sumad más macetas: mirad antes si el árbol recibe demasiado abono nitrogenado con nitrógeno, que es lo que dispara los pulgones.
Colgad los refugios en febrero o marzo, antes de que lleguen los pulgones, que en mi valle empiezan a notarse en abril. En la costa la última helada suele caer a principios o mediados de marzo, y en los valles del interior en abril; la tijereta aguanta bien ese frío porque pasa el invierno bajo tierra. Con tanta lluvia y sirimiri, la paja se empapa y se enmohece. Si al levantar la maceta huele a humedad o está negra, cambiadla por paja seca. Dejad además hojarasca suelta y alguna piedra en un rincón del huerto, para que tengan donde criar en invierno. Si os interesan otros bichos útiles, en fauna e insectos hay más.
En las zonas más calientes y secas de España el problema es el contrario: el refugio se reseca en pleno verano. Colgadlo en la parte más sombría de la copa y revisad de vez en cuando que la paja no esté quebradiza. Las tijeretas buscan sitio fresco, y bajo un sol directo no se quedan.
Lo que más me preguntáis
¿Pueden estropearme la fruta o las flores?
Pueden, sobre todo si hay muchas y la fruta ya está muy madura o dañada. Por eso retiro las macetas de los frutales al cosechar. En las dalias y otras flores de pétalos blandos, la banda de vaselina en el tallo suele bastar.
¿Qué hago si una tijereta aparece dentro de casa?
No la aplastéis: recogedla con un vaso y un papel y soltadla en el jardín, entre las plantas. Si entran muchas, revisad humedades en rincones, bajo fregaderos o en el felpudo de la puerta, porque es la humedad lo que las atrae.
¿Sirve un bote de yogur en lugar de una maceta de barro?
Sirve, con paja dentro, boca abajo y colgado de la rama. Regula peor la humedad que el barro, así que revisadlo con más frecuencia y cambiad la paja si se moja. Uno por árbol es suficiente.
— Maite, desde el caserío
