Quien monta un gallinero casi siempre empieza por el final: compra cuatro pollitas bonitas y después descubre que ponen más huevos de los que come la familia, o muchos menos de los que esperaba. La pregunta correcta es otra: cuántos huevos queréis a la semana, y de ahí sale cuántas gallinas ponedoras necesitáis y de qué raza.
Aquí tenéis la cuenta con números realistas, seis razas que se consiguen en España con una producción anual orientativa, y lo que necesita el gallinero en espacio, luz y ventilación para que esos números se cumplan, sobre todo en el norte lluvioso.
Cuántas gallinas necesitáis de verdad
Una gallina ponedora joven y bien alimentada pone entre 4 y 6 huevos por semana en la temporada buena, de primavera a principios de otoño. Con eso, la cuenta es sencilla, y conviene hacerla con la cifra prudente y no con la mejor posible.
Para una persona sola o una pareja que no gasta mucho huevo, bastan 2 gallinas: de 8 a 12 huevos por semana. Una familia de 3 o 4 personas queda bien servida con 4 gallinas, entre 16 y 24 huevos. Seis gallinas dan unos 24 a 36 huevos semanales y solo compensan si cocináis mucho, hacéis repostería a menudo o repartís con los vecinos. Las gallinas son animales de grupo, así que no tengáis nunca una sola: 2 es el mínimo con sentido.
Los números de arriba valen para el primer y el segundo año. Del tercero en adelante la puesta baja poco a poco, alrededor de una quinta parte cada año. Y todas las gallinas paran durante la muda de plumas, en otoño, entre 6 y 8 semanas. Si queréis huevos todo el año sin falta, escalonad las edades: entrad dos pollitas nuevas cada año o cada dos años y así el gallinero nunca se queda a cero.
Seis razas ponedoras fáciles de encontrar
Las cifras de cada raza son aproximadas y dependen de la línea concreta, la comida y la luz. Sirven para comparar, no como garantía. Si es la primera vez, id a un criador o una tienda avícola de confianza y preguntad por el origen de las aves.
Ponedora rubia tipo ISA Brown

Es un híbrido pensado para poner, y por eso es la más extendida en España: de 280 a 320 huevos al año, de cáscara marrón. Es mansa y fácil de manejar. La contrapartida es que gasta su energía rápido y a partir del tercer año suele rendir bastante menos. Si queréis huevos desde el primer mes y sin complicaciones, es la elección más segura.
Leghorn blanca

Ligera, ágil y de huevo blanco, es la ponedora clásica que alimenta la avicultura industrial: de 250 a 300 al año con poco pienso. Es más nerviosa que las demás y vuela bien, así que necesita una valla alta. Con el clima fresco y húmedo del norte lleva peor el frío mojado, y conviene darle un refugio muy seco.
Rhode Island Red

Rústica, robusta y de carácter práctico, pone de 250 a 280 huevos de cáscara marrón. Aguanta bien los inviernos suaves y la humedad, por eso es una de las razas que mejor se llevan con el clima atlántico. Algunos gallos de esta raza se vuelven bruscos, de modo que si no necesitáis gallo, mejor no tenerlo.
Marans

Se elige menos por la cantidad, de 200 a 250 huevos al año, que por el color: una cáscara marrón oscuro, casi chocolate, que se vende bien entre vecinos. Es más pesada y tranquila. Pide algo más de espacio que las ligeras y un pienso de calidad.
Castellana negra

Es una raza autóctona española, de 180 a 200 huevos al año, de cáscara blanca. Está adaptada a climas secos y cálidos, y en el norte húmedo necesita un suelo bien drenado y un techo sin goteras. La eligen quienes quieren conservar una raza de aquí, aunque rinda menos que un híbrido.
Araucana o ameraucana, para huevos azules

Pone menos, de 150 a 200 huevos al año, pero la cáscara azul o verdosa llama la atención y tiene demanda. No la uséis como única ponedora: es un complemento. Una araucana junto a tres o cuatro de las razas anteriores da una caja de huevos de colores sin sacrificar la cantidad.
Espacio, luz y ventilación
Una buena raza en un mal gallinero pone poco. Una gallina que en condiciones buenas llega a 250 huevos al año puede quedarse por debajo de 100 si el gallinero está húmedo, apretado o a oscuras en invierno. Estas son las medidas que recomiendo, no una norma legal.
Contad como mínimo 0,4 m² de interior por gallina para dormir y refugiarse, y 4 m² de recinto exterior por gallina. Con menos aparece el picaje, que es cuando se arrancan plumas unas a otras, además del estrés y una caída de la puesta. Poned un nido por cada cuatro gallinas. Si hay menos, las aves esperan turno, se pelean y rompen huevos; si hay muchos más, algunas duermen dentro y los ensucian. La percha va más alta que los nidos, con 20 a 25 cm de largo por gallina.
La luz manda en la puesta. Una gallina necesita unas 14 a 16 horas de luz al día para poner con regularidad, y en diciembre en el norte no llegamos a 9. Podéis ayudarla con una luz de bajo consumo y temporizador, siempre que el gallinero tenga al menos 8 horas de oscuridad seguidas para dormir. Nunca la dejéis encendida toda la noche.
Y la ventilación: el amoníaco que sueltan los excrementos es el gran enemigo de un gallinero cerrado. Abrid ventanucos altos, para que salga el aire cargado sin crear corrientes frías sobre las aves, y mantened una cama seca de paja o viruta, que se renueva en cuanto se apelmaza.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado que los inviernos con más lluvia son los peores para cualquier corral de la ladera. Apuntad vosotros durante un mes los huevos que recogéis por semana y el tiempo que ha hecho. Si la puesta cae de golpe sin que haya muda, casi siempre la causa es luz, humedad o una visita de zorro o garduña, y lo veréis en la libreta antes que en el gallinero.
El gallinero en el norte lluvioso
En el País Vasco el enemigo no es el calor sino el barro. En la ladera, un recinto sin drenaje se convierte en un lodazal en semanas, y los pies mojados traen problemas a las aves. Elegid un sitio con pendiente suave, levantad el suelo del gallinero 30 cm del terreno, cubrid una parte del recinto con tejado para que las gallinas tengan una zona seca y poned grava o corteza de pino triturada en las zonas de paso. El agua del bebedero se renueva todos los días, y el comedero va bajo cubierta.
Para el interior o el sur, con veranos de 35 °C o más, la prioridad es la sombra y el agua fresca: gallinero a la sombra de un árbol, ventilación cruzada y bebederos extra en verano. Antes de comprar, comprobad en vuestro ayuntamiento o en la oficina agraria de la zona si hay que registrar el corral y si hay órdenes de confinamiento por gripe aviar. Cambian según la comunidad y la época. Más sobre aves y animales de corral, en la sección de mascotas y animales de granja.
Lo que más me preguntáis
¿Necesito un gallo para tener huevos?
No. Las gallinas ponen igual sin gallo; solo los huevos fecundados dan pollitos, y un huevo fresco se come igual. Un gallo canta desde el amanecer y puede molestar a los vecinos, así que pensadlo bien si el gallinero está cerca de otras casas.
¿Cuántos años pone una gallina?
Puede vivir varios años, pero la puesta es mejor en los dos primeros. A partir del tercer año baja y la muda se alarga. Muchos criadores renuevan una parte del grupo cada año o dos para mantener la producción.
¿Se pueden mezclar razas en el mismo gallinero?
Se puede, y suele salir bien si todas entran a la vez y de edad parecida. Las ligeras y nerviosas, como la leghorn, sufren si comparten espacio con razas pesadas y dominantes. Para cualquier duda de salud de las aves, consultad con el veterinario.
— Maite, desde el caserío
