Las gallinas que de repente se niegan a entrar al gallinero al anochecer, o que ponen huevos con pequeñas rayas rojas en la cáscara, casi nunca tienen un problema de carácter. Lo habitual es que en las grietas de la madera se haya instalado el ácaro rojo del gallinero, un bicho minúsculo que pasa el día escondido y sale de noche a alimentarse de las aves mientras duermen.
Aquí tenéis cómo reconocerlo con una linterna y un trapo blanco, cómo limpiar el gallinero sin productos peligrosos, cómo usar la tierra de diatomeas con cabeza y qué cosas que se cuentan por ahí no conviene hacer.
Qué es el ácaro rojo y por qué cuesta tanto echarlo
Dermanyssus gallinae mide menos de un milímetro. Recién alimentado se ve rojizo; en ayunas es gris o blanquecino, y por eso muchos lo confunden con polvo. De día se esconde en las juntas de los listones, bajo las perchas, en los agujeros de los tornillos y en el fondo de los nidales. De noche sube a las gallinas. Y se multiplica deprisa: con calor, una población pequeña puede crecer mucho en pocas semanas, porque los huevos eclosionan en pocos días.
Ese es el motivo por el que una limpieza hecha de cualquier manera no vale. Si dejáis una sola grieta sin tratar, la plaga vuelve. Y también por eso hay que repetir todo el proceso varias veces, como veréis en el último paso.
Una advertencia antes de empezar: no soy veterinaria, y aquí hablo solo del gallinero, no de la salud de las aves. Si vuestras gallinas parecen decaídas, han perdido plumas o la infestación no cede después de un mes de limpiezas, consultad con el veterinario. Ellos son los únicos que pueden indicar un tratamiento para los animales.
Cómo combatirlo paso a paso
Comprobar de noche si hay ácaros

Con las gallinas ya acostadas, entrad con una linterna y mirad por debajo de las perchas y en las uniones de los listones. Pasad un trapo blanco o un papel de cocina por la madera: si queda una mancha de puntitos rojos o grises que se mueven, ya tenéis la respuesta. Otra prueba más cómoda es atar un trapo blanco alrededor de una percha por la tarde y mirarlo a la mañana siguiente.
Las otras pistas son los huevos con manchas de sangre en la cáscara, que suelen ser ácaros aplastados durante la puesta, y las gallinas que dudan en subir a dormir. Ninguna de las dos es una prueba por sí sola, pero juntas pesan.
Sacar a las gallinas y vaciar el gallinero

Pasad las aves a un cercado limpio, al aire libre y con sombra, mientras dure el trabajo. Sacad la paja, la viruta, el material de los nidales, los comederos y los bebederos. Los restos de la cama, a una bolsa cerrada y a la basura orgánica, no al montón de compost del huerto, donde los ácaros seguirían vivos. Si las perchas y los nidales se pueden desmontar, desmontadlos: ahí es donde más se esconden.
Limpiar a fondo con agua caliente

Rascad la suciedad seca con una espátula y después fregad toda la madera con agua muy caliente y jabón, metiendo el cepillo en juntas y agujeros. Una limpiadora de vapor llega a las grietas mejor que cualquier cepillo. No uséis lejía, gasoil, salfumán ni mezclas de productos: son peligrosos y no hacen falta.
Y dejad que todo se seque del todo, con las puertas abiertas, antes de seguir. Esto importa mucho en el norte, como explico más abajo, porque el siguiente paso no funciona en húmedo.
Espolvorear tierra de diatomeas en las grietas

La tierra de diatomeas es un polvo de algas fósiles microscópicas. No actúa como un veneno: sus partículas rascan la capa protectora del ácaro y lo dejan seco. Como el efecto es mecánico, no crea resistencia. Con el gallinero vacío y seco, espolvoreadla en una capa muy fina dentro de las juntas, bajo las perchas y en el fondo de los nidales.
Hay dos condiciones. La primera: usad solo la de grado alimentario, sin calcinar, que en la etiqueta aparece como E551c. La que se vende para filtros de piscina lleva sílice cristalina, que es dañina si se respira. La segunda: es un polvo fino que se respira con facilidad, así que poneos guantes y mascarilla, y no la espolvoreéis sobre las propias gallinas ni con ellas dentro. Dejad que el polvo se asiente antes de volver a meterlas. Se vende en ferreterías, tiendas de campo y centros de jardinería, y un envase de un kilo suele dar para varias aplicaciones en un gallinero doméstico.
Repetir cada semana durante un mes

Aquí es donde falla casi todo el mundo. Los huevos de ácaro sobreviven a la primera limpieza y eclosionan días después. Repetid la revisión nocturna y el repaso de las grietas una vez por semana durante cuatro semanas, y volved a limpiar con agua caliente si encontráis focos nuevos.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado que lo que no se anota se olvida. Apuntad en una libreta la fecha de cada limpieza y de cada revisión nocturna, y cuántos ácaros visteis en el trapo. En dos meses sabréis si estáis ganando o si hay una grieta que se os escapa.
Lo que no recomiendo
Circula la idea de quemar romero seco dentro del gallinero cerrado para espantar los ácaros. El romero huele bien y sus aceites repelen a algunos insectos en laboratorio, pero un gallinero lleno de humo es un mal ambiente para las aves, que tienen un aparato respiratorio muy sensible, y no hay pruebas serias de que el humo acabe con una plaga ya instalada. Lo dejo fuera.
Lo que sí podéis hacer es poner ramas de romero secas o lavanda en los nidales como un extra de olor. Es inofensivo y agradable, pero no sustituye a la limpieza. Si algún día os recomiendan un producto para tratar a las aves, preguntad primero al veterinario.
El norte y el resto de España
En el País Vasco el reto es la humedad. Un gallinero con madera mojada y poca ventilación aguanta los ácaros y además estropea la tierra de diatomeas, que pierde su efecto cuando se moja. Por eso conviene trabajar en una semana de buen tiempo, abrir ventanucos de ventilación a media altura y tener el techo bien sellado. Los ácaros se reactivan con el calor: las semanas templadas de primavera y las de finales de verano son las de más riesgo.
En la España del sur y del interior, donde el verano es largo y caluroso, la plaga se desarrolla más deprisa y puede aparecer casi todo el año. Allí conviene revisar el gallinero cada dos semanas desde marzo, y limpiar con más frecuencia. Los nidos de gorriones y otros pájaros silvestres junto al tejado también pueden traer ácaros; no los toquéis si hay crías, y cerrad las entradas cuando ya no haya nadie dentro.
Para más ideas sobre aves de corral, tenéis la sección de mascotas y animales de granja.
Lo que más me preguntáis
¿Puedo poner tierra de diatomeas directamente sobre las gallinas?
Yo prefiero no hacerlo. El polvo fino irrita las vías respiratorias de aves y personas, y para tratar a los animales hay que acudir al veterinario. Usadla en el gallinero vacío, en las grietas y con mascarilla.
¿Cómo sé que la limpieza ha funcionado?
Cuando varias revisiones nocturnas seguidas dejan el trapo blanco limpio, los huevos aparecen sin manchas rojas y las gallinas suben a dormir con normalidad. Es posible que tarde un mes en verse. Mientras tanto, seguid con las revisiones semanales.
¿Se pueden ir los ácaros solos en invierno?
Con el frío se vuelven lentos y se esconden, pero no desaparecen del todo. Un gallinero abrigado les permite seguir activos, y vuelven en cuanto sube la temperatura. Por eso conviene dar una limpieza a fondo a finales de invierno.
— Maite, desde el caserío
