Chumbera: anatomía, cuidados en maceta y propagación

Quien ha viajado por el sur o por el Levante conoce la chumbera: esas matas de palas verdes y redondas que cubren taludes, lindes de huertos y ruinas de cortijos. Pocas plantas dibujan tan bien el campo del sur y pocas se entienden tan mal. Muchos creen que las palas son hojas y que las espinas son lo peor que tiene. Ninguna de las dos cosas es cierta.

Aquí veréis qué es cada parte de la chumbera (Opuntia ficus-indica), por qué sobrevive donde otras plantas no aguantan, cómo manejarla sin acabar con los dedos llenos de pinchos, cómo cultivarla en maceta en un clima lluvioso como el del norte y cómo multiplicarla sin que se escape al campo.

Chumbera con palas, flores y frutos

Ficha rápida

Nombre científico
Opuntia ficus-indica
Luz
Pleno sol, el máximo posible
Riego
Muy escaso; en maceta, solo en verano y sin lluvia
Sustrato
Mineral y muy drenante, con grava o arena gruesa
Frío
Aguanta algunas heladas en seco; la humedad fría la pudre

Cómo es por dentro y por fuera

Lo que llamamos «hojas» son en realidad palas o cladodios: tallos aplanados que hacen la fotosíntesis, es decir, que fabrican el alimento de la planta con la luz. Las hojas verdaderas son diminutas, aparecen solo en las palas jóvenes y se caen enseguida; lo que queda en su lugar son las espinas, que son hojas transformadas. Menos superficie de hoja significa menos agua evaporada, y por eso la chumbera aguanta veranos que acaban con casi todo.

Los puntos que veis repartidos por la superficie se llaman aréolas. Son los nudos de crecimiento de la planta: de cada una pueden salir espinas, pelillos, una pala nueva, una flor o un fruto. Esto explica por qué una pala partida o cortada rebrota con tanta facilidad.

Las flores son amarillas o anaranjadas, aparecen sobre todo en los bordes superiores de las palas de finales de primavera a principios de verano, y las polinizan abejas y abejorros. De ellas salen los frutos, los higos chumbos, cubiertos también de aréolas. Las raíces son poco profundas y se extienden mucho: recogen el agua de lluvias breves antes de que se evapore.

Las glóquidas, el verdadero problema

Más que las espinas grandes, que se ven y se evitan, el problema son las glóquidas: pelillos diminutos, casi invisibles, que cubren las aréolas y se sueltan con el roce. Se clavan en la piel, son difíciles de ver y molestan durante días. Tres reglas: guantes gruesos de cuero, pinzas o unas tenazas de cocina para sujetar las palas y los frutos, y gafas si vais a podar. Nunca os frotéis los ojos con las manos después de tocarla. Si se os clavan, la cinta adhesiva ancha pegada y arrancada de golpe saca muchas, y unas pinzas finas el resto.

Aréolas y glóquidas de una pala de chumbera

Una advertencia antes de plantarla

Hay que decirlo claro: en buena parte de la costa mediterránea, en Canarias y en otras zonas cálidas, algunas chumberas se han escapado de los huertos y se comportan como invasoras; varias especies del género figuran en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Cada pala caída en el campo puede echar raíz. Por eso aquí la cultivamos siempre en maceta o en un sitio controlado, y nunca tiramos podas ni palas viejas al monte, a una cuneta o a un solar.

Lo que sobre, dejadlo secar al sol dentro de una bolsa resistente y tiradlo con los residuos generales, no al compost. Si sois de zonas cálidas y vuestra chumbera está en plena tierra, vigilad que no se extienda.

En el norte, en maceta y a cubierto

Las guías suelen decir que la chumbera crece sin problemas en plena tierra. Eso vale para el sur de España, donde llueve poco. En la vertiente cantábrica el problema no es el frío, es la humedad: lluvia casi todo el año, tierra pesada y pocas horas de sol. Una chumbera en una ladera del País Vasco se pudre por la base antes de que el invierno la toque.

La solución es una maceta de 40 cm o más, con agujeros grandes, y un sustrato muy mineral: mitad sustrato para cactus y mitad grava o arena gruesa. Colocadla en el lugar más soleado de la terraza, contra un muro orientado al sur, y resguardada de la lluvia bajo un alero o un cobertizo abierto. Regad en verano solo cuando el sustrato esté seco a 5 cm de profundidad y no haya llovido, en general cada dos o tres semanas. En invierno, nada. Abonad una vez en primavera con abono para cactus, a mitad de la dosis de la etiqueta.

Si vuestro invierno baja de 0 °C con frecuencia, pasadla de noviembre a marzo a un porche, un invernadero sin calefacción o un garaje con ventana. Es mejor frío y seco que templado y húmedo. Para más plantas que viven bien en maceta tenéis la sección de suculentas y cactus y la de terraza y balcón.

En el sur, el interior seco y la costa mediterránea el cuidado es el contrario: plena tierra, sol directo y riego solo el primer verano para que arraigue. Después se vale sola.

Chumbera en maceta bajo un alero soleado

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntado que las plantas de clima seco no mueren de frío en el norte sino de agua de invierno. Apuntad la fecha en que guardáis la maceta a cubierto y la fecha en que la sacáis. Si repetís las mismas fechas durante un par de años, os daréis cuenta de cuándo se acaban las heladas en vuestro rincón.

Cómo multiplicarla

La chumbera se propaga con una pala, y es tan fácil que justifica la precaución anterior. Lo mejor es hacerlo entre finales de primavera y verano, cuando hace calor y la planta está en crecimiento.

Cortad una pala sana y madura con un cuchillo limpio, con guantes y pinzas. Dejad la pala en un sitio seco, a la sombra, de una a tres semanas hasta que la herida forme una costra. Plantadla después con un tercio enterrado, de pie, en sustrato mineral y seco. No la reguéis hasta pasadas dos o tres semanas; entonces un riego moderado. Las raíces salen en pocas semanas y la pala nueva, a veces, en uno o dos meses. Si la ponéis en agua o en tierra húmeda, se pudre.

Dad palas solo a quien las vaya a tener en maceta, y avisadle de lo de arriba.

Pala de chumbera secándose antes de plantarla

Cosechar los higos chumbos

En zonas cálidas los frutos maduran entre finales de verano y otoño. En el norte, una planta en maceta da pocos y tardíos, y no siempre madura. Cuando cojáis uno, hacedlo con guantes gruesos y unas tenazas, y limpiad la piel con un cepillo seco o frotándola con un trapo antes de llevarlo a la cocina. Para pelarlo, sujetadlo con un tenedor, cortad las dos puntas y abrid la piel con un corte a lo largo. Son frutos para comer con normalidad, como cualquier otra fruta.

Lo que más me preguntáis

¿Por qué mi chumbera tiene las palas arrugadas o blandas?

Si están arrugadas pero firmes, tiene sed. Si están blandas, amarillentas y con olor, es pudrición por exceso de agua o frío húmedo. Dejad de regar, sacad la planta de la lluvia y cortad lo podrido hasta el tejido sano.

¿Se puede tener en un piso, dentro de casa?

Es difícil. Necesita muchas horas de sol directo, y en una ventana del norte se estira, se debilita y no florece. Si no tenéis terraza soleada, es mejor elegir otra suculenta de interior más pequeña.

¿Cuándo da flores?

Una planta en buenas condiciones puede florecer a partir de los tres o cuatro años, a principios de verano. En maceta y en el norte, si no ha tenido luz y calor suficientes, puede dejar pasar muchos años sin hacerlo.

— Maite, desde el caserío