Salís al huerto una mañana de lluvia fina y las lechugas tienen bordes mordidos y rastros plateados en las hojas. Las babosas han cenado otra vez, y lo harán mañana. Las gallinas en el huerto pueden quitaros buena parte de ese trabajo, pero también pueden arrasar lo que acabáis de plantar, de modo que todo depende de cuándo entran y de dónde.
Aquí tenéis qué aportan de verdad, cómo usarlas contra las babosas en la primera hora del día, qué cuidados exigen para que no enfermen y cómo construir un túnel de pastoreo que las deje trabajar un bancal cada vez sin tocar el resto.
Qué aportan las gallinas al huerto
Una gallina picotea y rasca todo el día. Eso, bien dirigido, se traduce en cosas útiles: se come larvas, gusanos y caracoles del suelo; deshace terrones al rascar; reparte un montón de acolchado en un par de días; remueve el montón de compost y se come una parte de los restos de cocina que le echéis. Debajo de los frutales, ayuda a reducir las larvas que pasan el invierno en la tierra, siempre que se le dé tiempo y no unas horas sueltas.
También dejan estiércol, y aquí hay que corregir una idea muy repetida. El estiércol de gallina es riquísimo en nitrógeno y fresco quema las raíces; además puede llevar bacterias dañinas para las personas. Se echa al compost y se deja madurar entre tres y seis meses antes de usarlo en las hortalizas. Nunca lo esparzáis fresco sobre lechugas o zanahorias que vayáis a comer pronto.
Los números que circulan, como los metros cuadrados de plagas limpiados por semana o los kilos de restos que se convierten en huevos, no los he podido confirmar y no los repetiría. Lo que sí es cierto es que una gallina no distingue entre una babosa y un plantel de lechuga: se come las dos.
Antes de comprar nada, consultad en vuestro ayuntamiento las ordenanzas sobre aves de corral y las normas sanitarias vigentes. En épocas de gripe aviar hay órdenes de confinamiento que obligan a tener las gallinas cerradas o cubiertas, y un túnel con techo ayuda a cumplirlas.
Gallinas contra las babosas
Babosas y caracoles salen de noche a comer y, cuando clarea, buscan refugio bajo piedras, tablas y tierra húmeda. Ese rato en que todavía andan por fuera es el mejor para soltar a las gallinas, que las encuentran con facilidad, y también comen los racimos de huevos gelatinosos bajo las piedras.
Abrir el paso al amanecer

Abrid la puerta del huerto a primera hora y dejad que las gallinas recorran los bancales entre 15 y 30 minutos. Luego cerrad y devolvedlas a su corral. Con sesiones cortas ganáis lo que buscáis, las babosas, y perdéis poco de lo que no queréis, las hojas.
Una alternativa más fija es colocar el gallinero y su corral en el borde del huerto, con la valla de cultivos por dentro: las babosas que llegan desde el exterior cruzan antes un terreno que las gallinas patrullan.
Proteger las plantas tiernas

Las gallinas pican las plantas jóvenes. Con hortalizas ya hechas, como puerros, berzas o tomateras grandes, el daño es asumible. Con semilleros o trasplantes recién puestos no lo es. Cubrid esos bancales con malla o con un arco de red, y si tenéis fresas o lechugas, cercadlas con malla plástica de 2 cm hasta que el plantel agarre. Ningún método funciona si dejáis el trasplante sin proteger.
Vigilar la salud de las aves

Las babosas y los caracoles pueden transmitir parásitos a las gallinas, sobre todo en zonas húmedas como la nuestra. No las dejéis buscar babosas donde hayáis puesto molusquicidas: son tóxicos para ellas. Si tienen acceso frecuente a babosas, consultad con el veterinario cómo hacer revisiones periódicas; los tratamientos son cosa suya. Mantened el suelo del corral seco y cambiad el agua a diario.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado que las babosas más grandes aparecen tras las noches de lluvia fina. Mirad el cielo al acostaros: si ha llovido de noche, ese amanecer es el mejor para el paseo de las gallinas.
Cómo construir un túnel de pastoreo
Un túnel gallinero resuelve el problema de fondo: las gallinas pastorean insectos, malas hierbas y restos de cosecha sin comerse la siembra, porque solo tienen acceso al tramo cubierto. Se mueve de un bancal a otro cada pocos días, y deja la tierra removida y abonada. Os hará falta tubo flexible de polietileno o de PVC de unos 20 mm de diámetro, malla de gallinero hexagonal, alambre recocido y estacas.
Fijar los arcos

Doblad los tubos en semicírculo y clavadlos en el suelo cada 60 a 80 cm, en dos filas paralelas. El error que tumba casi todos los túneles es anclar poco: enterrad cada extremo 20 cm como mínimo, o clavad una estaca junto a la base y atad el arco a ella. Con viento sur y rachas de galerna, un túnel mal fijado vuela.
Cubrir con malla y cerrar los bordes

Cubrid los arcos con la malla hexagonal y atadla con alambre en cada arco. Cerrad bien los extremos y los bajos de los lados: zorros y garduñas escarban, y un faldón de malla de 30 cm pegado al suelo y sujeto con estacas evita que se cuelen por debajo. Si queréis cumplir con un confinamiento, añadid una lona por encima, con algo de ventilación.
Hacer dos alturas y una puerta

Haced dos secciones. La de paso de las gallinas, de 50 a 60 cm de alto y 80 cm de ancho, y una sección de acceso para vosotros de 1,10 m, para entrar con comodidad a limpiar, cambiar el agua o coger una gallina que esté mala. Una puerta al final os deja decidir qué tramo pastorean cada jornada. Dentro, poned siempre agua y un rincón de sombra.
Mover el túnel por los bancales

Cambiad el túnel de sitio cada dos o tres días, según lo que quede. Dejad tres o cuatro semanas entre una pasada y otra sobre el mismo bancal, para que se rehaga la tierra y la hierba. Sobre el suelo desnudo de tras la cosecha, las gallinas dejan limpio y listo el terreno para el siguiente cultivo. Cerrad siempre el gallinero por la noche.
El huerto del norte y el del sur
En la ladera llueve ciento y pico días al año, y un suelo arcilloso y mojado se encharca con el paso de las gallinas. Si veis barro en el túnel, movedlo antes de que el pisoteo cree charcos. Aquí hay muchas babosas, así que la ayuda se nota más.
En la España más seca y calurosa, las babosas son un problema menor y el calor es el mayor riesgo. Dad sombra, agua fresca en abundancia y limitad el pastoreo a las primeras y últimas horas del día.
Más sobre la vida en el corral, en la sección de mascotas y animales de granja; para los cultivos que protegeréis, huerto y hortalizas, y para otras plagas del huerto, plagas y enfermedades.
Lo que más me preguntáis
¿Cuántas gallinas necesito para un huerto pequeño?
Para un bancal de pocos metros bastan dos o tres. Más gallinas no limpian más rápido, solo arrasan antes. Lo que cuenta es el tiempo en cada parcela, no el número de aves.
¿Puedo usar el estiércol directamente en las hortalizas?
No. Compostadlo antes entre tres y seis meses y, en hortalizas de hoja o raíz, aplicadlo siempre con margen antes de la cosecha. Fresco quema y puede traer bacterias dañinas.
¿Se comen las gallinas las flores y los frutales?
Los frutos que alcanzan, sí, y muchas flores bajas. Debajo de los frutales les sienta bien, pero cubrid las fresas y los arbustos jóvenes con malla.
— Maite, desde el caserío
