Lavanda: especies, plantación y esquejes en el norte

La lavanda que se vende en cualquier vivero casi nunca es una planta de aquí. Suele ser un híbrido llamado lavandín o una lavanda inglesa de montaña, y las verdaderas lavandas ibéricas, con sus pelos plateados o sus flores verdosas, se ven muy poco en los jardines. En el norte lluvioso hay una dificultad más: la lavanda no se muere de frío, se muere de humedad en las raíces.

Aquí tenéis las especies que merece la pena conocer, cómo plantarlas para que el agua se escurra, cuándo y cuánto podarlas y cómo sacar esquejes de una mata sana en cuatro pasos. También incluyo dos formas más de multiplicarla, la siembra y el acodo.

Ficha rápida

Nombre científico
Lavandula spp.
Luz
Pleno sol, al menos seis horas diarias
Riego
Solo el primer verano; después, la lluvia basta
Sustrato
Muy drenado, pobre y pedregoso; sin encharcar
Poda
Un tercio de la mata, justo tras la floración
Floración
De mayo a julio, según la especie

Las especies de lavanda que podéis elegir

Cuatro especies cubren casi todos los jardines. Cada una se comporta distinto con el frío y con la lluvia, y eso pesa más que el color de la flor.

Lavanda inglesa (Lavandula angustifolia)

Lavanda inglesa

Es la más resistente al frío y la más aromática. Alcanza de 30 a 60 cm y florece cuando empieza el verano. Los cultivares Hidcote y Munstead son compactos y fiables. En el norte es la que mejor aguanta los inviernos, siempre que el suelo drene.

Cantueso (Lavandula stoechas)

Cantueso

Se reconoce por la flor en forma de piña, coronada por brácteas moradas que parecen pequeñas orejas. Es nativa de la península y, al contrario que otras lavandas, prefiere suelos ácidos y graníticos, lo que en un valle vasco juega a su favor. Aguanta bien la sequía del verano, pero no una lluvia continua en invierno: plantadla en una ladera o sobre un montículo.

Espliego (Lavandula latifolia)

Espliego

Tiene las hojas más anchas y grisáceas y las espigas largas con ramificaciones. Es silvestre en la mitad este de la península y soporta bien el calor seco. En el norte lluvioso es más delicada, así que mejor en maceta grande o en un rincón muy soleado y pedregoso.

Lavanda dentada (Lavandula dentata)

Lavanda dentada

Se distingue por las hojas con borde de sierra y por florecer desde principios de primavera hasta el otoño. Es la de floración más larga, pero la más sensible al frío. En el norte, cultivadla en maceta y resguardadla de las heladas.

Hay otras tres lavandas ibéricas que difícilmente encontraréis en un vivero del norte: el cantueso pedunculado (Lavandula pedunculata), de tallo largo, abundante en la meseta; la lavanda lanosa (Lavandula lanata), de hojas con pelo blanco, de las sierras béticas; y la lavanda verde (Lavandula viridis), con flores blancas o verdosas, del suroeste peninsular. Todas atraen abejas, abejorros y mariposas.

Plantar y podar la lavanda en un clima lluvioso

Plantad entre abril y mayo, o a finales de verano si el suelo aún está cálido. Elegid el sitio más soleado y despejado del jardín, nunca una zona sombría o con humedad que no se va. Dejad entre 40 y 60 cm entre matas para que circule el aire y no aparezcan hongos. Si la tierra es arcillosa, como en casi todos los valles del norte, haced el hoyo más ancho que profundo, añadid un 30 % de arena gruesa o grava fina y colocad la planta sobre un pequeño montículo de 20 cm para que el agua escurra.

En maceta, usad una de al menos 30 cm con agujeros grandes y un sustrato de dos partes de universal y una de arena gruesa o perlita. No abonéis: la lavanda tolera mejor los suelos pobres que los ricos, y con abono crece blanda y florece menos. Si vivís en una zona de heladas fuertes, proteged del viento frío del norte en invierno.

La poda importa tanto como el sitio. Cuando se marchiten las flores, cortad un tercio de la mata, dejando siempre algo de hoja verde. Nunca cortéis hasta la madera desnuda, porque no rebrota. Si queréis ramilletes secos, cortad los tallos cuando se abren los primeros botones.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntado que a la lavanda la mata la lluvia de otoño más que la helada, y que con 5 cm de grava fina alrededor del cuello de la mata se salva casi siempre. No acolchéis con corteza ni con compost, que retienen agua pegada al tallo, y retirad las hojas caídas que se acumulen entre las matas.

Para el sur, el interior y el Levante, la lavanda es mucho más fácil: plantad en otoño, regad solo el primer verano y no abonéis. Allí el riesgo es regar de más, no de menos.

Cómo hacer esquejes de lavanda paso a paso

Elegir el tallo y el momento

Elegir el tallo y el momento

Hay dos épocas. En marzo y abril, cuando los brotes nuevos miden 8 a 10 cm y aún no han florecido. Y de agosto a septiembre, con madera semidura, que enraíza antes de los primeros fríos. Elegid un tallo sano, del grosor de un lápiz, verde pero firme, ni tierno ni leñoso.

Cortar y preparar el esqueje

Cortar y preparar el esqueje

Con unas tijeras limpias, cortad un trozo de 10 cm, un poco más abajo de un nudo, con dos o tres pares de hojas. Quitad las hojas de la mitad inferior. Si tenéis hormona de enraizamiento, mojad la base; ayuda, pero no es imprescindible.

Plantar y cubrir

Plantar y cubrir

Enterrad dos tercios del tallo en una maceta pequeña con mitad sustrato y mitad arena gruesa. Regad lo justo para que quede apenas húmedo y poned la maceta en un sitio luminoso sin sol directo. Podéis tapar con una botella de plástico cortada, pero levantadla cada día unos minutos. Lo he comprobado: en el norte la humedad pudre los esquejes más deprisa que la falta de agua.

Trasplantar cuando arraigue

Trasplantar cuando arraigue

A las tres o cinco semanas se nota crecimiento nuevo. Tirad con suavidad del esqueje: si ofrece resistencia, ya tiene raíces. Pasadlo a una maceta individual y, si lo habéis hecho en septiembre, guardadlo en un sitio luminoso sin heladas hasta la primavera. De una planta sana se pueden sacar muchos esquejes sin dañarla, siempre que no quitéis más de un tercio de los tallos.

Otras dos formas de multiplicar la lavanda

Siembra. Entre mediados de febrero y marzo, esparcid las semillas sobre un semillero con una parte de arena y tres de sustrato húmedo, y cubridlas con una capa fina. Mantened unos 20 °C y luz. La germinación es lenta e irregular y puede tardar semanas. Pasad las plántulas a vasos individuales cuando midan unos 3 cm y plantadlas fuera después de mediados de mayo.

Acodo. Es la forma más segura, y a veces se llama por error injerto. Doblad un tallo bajo de la mata madre hasta el suelo, enterrad un tramo de 10 cm sujeto con un alambre en forma de U, regad y esperad. Cuando haya enraizado, cortadlo y trasplantad como planta nueva.

Lo que más me preguntáis

¿Por qué se me seca la lavanda en maceta con tanta lluvia?

Casi siempre por falta de drenaje, no de agua. Comprobad que la maceta tiene agujeros grandes, que el plato no queda lleno y que el sustrato lleva arena. En invierno, resguardad la maceta de la lluvia directa bajo un alero.

¿Puedo podar la lavanda al ras en otoño?

Es mejor no hacerlo. La poda fuerte en otoño la debilita antes del invierno. Podad un tercio justo después de la floración y, si hace falta, retocad en primavera, siempre sobre las partes con hojas.

¿Me sirve la lavanda que venden en macetas pequeñas?

Sí, pero con cuidado. Suelen ser lavandines o cantuesos, y vienen apretados en la maceta. Sacadlas, soltad un poco las raíces, plantadlas en primavera en un sitio soleado y con drenaje, y regadlas solo si el sustrato está seco durante el primer verano. Más ideas de flor en la sección de plantas con flor.

— Maite, desde el caserío