Esta noche, mientras dormís, pasarán por vuestro jardín más mamíferos salvajes de los que imagináis. No hace falta un bosque cerca: un seto espeso, un montón de leña y un trozo de césped sin tratar bastan para que erizos, zorros y musarañas hagan su ronda a pocos metros de la puerta. En mi caserío las huellas sobre el barro del camino delatan cada mañana a más visitantes de los que nadie llega a ver.
Aquí os cuento quiénes son los habituales del norte, cuántos años vive cada uno, qué trabajo hacen en la huerta y cómo ayudarles sin tocarlos. También aclaro qué pasa con las zarigüeyas y los armadillos que salen en tantos vídeos, porque en España no hay ni unas ni otros.

Quién visita vuestro jardín cuando anochece
El más fácil de reconocer es el erizo europeo (Erinaceus europaeus): sale al anochecer, recorre cientos de metros cada noche y en primavera cruza caminos y carreteras en busca de pareja. Le sigue el zorro rojo (Vulpes vulpes), que puede instalar la madriguera bajo un cobertizo o un seto cerrado. Asusta a quien lo ve, pero caza sobre todo topillos y ratones.
Más sigilosas son la garduña (Martes foina), que trepa a tejados y desvanes, y la ardilla roja (Sciurus vulgaris), que baja a los jardines con nogales o avellanos. En la hierba viven la musaraña común (Crocidura russula), que pesa menos de 15 g, y el topo europeo (Talpa europaea), al que delatan los montones de tierra suelta. Junto a un muro de piedra o una leñera puede vivir la comadreja (Mustela nivalis), que mide unos 20 cm, y cerca de un arroyo el turón (Mustela putorius).
Del turón merece la pena saber algo más, porque su fama de apestoso es injusta. Su nombre viene del latín putor, hedor, pero solo suelta su olor penetrante cuando se siente acorralado. Primero advierte con el lomo encorvado, el pelo de punta y un bufido, y si le dejáis espacio, se marcha. Es nocturno, descansa de día en huecos de muros y leñeras, caza ratones, topillos y ranas, y es el antepasado salvaje del hurón doméstico.
Los más grandes también pasan. El corzo (Capreolus capreolus) cruza los prados de la ladera y el tejón (Meles meles) sale al crepúsculo a buscar lombrices. Sobre las copas, el murciélago enano (Pipistrellus pipistrellus) empieza su caza de mosquitos y polillas. Casi nunca los veréis, pero los rastros no engañan: huellas, excrementos, plantas mordidas y pequeños hoyos en el césped.
Cuánto vive cada uno
Los mamíferos de un mismo jardín llevan relojes muy distintos, y el que más vive no es el más grande. Las cifras que siguen son de animales en libertad y varían según el año y el territorio, así que tomadlas como orientación.
La musaraña y el ratón de campo (Apodemus sylvaticus) apenas pasan de uno o dos años y compensan con varias camadas por temporada. El conejo (Oryctolagus cuniculus) vive de uno a tres, y muchos mueren en el primer año. El zorro llega a los tres o cinco años y la ardilla, a los tres o seis. El corzo alcanza entre seis y doce.
El récord es de un murciélago. El murciélago ratonero grande (Myotis myotis) pesa menos de 45 g y puede superar los veinte años de vida, algo asombroso para un animal de ese tamaño. Por eso importa tanto no molestar sus refugios: una hembra suele volver cada verano al mismo desván o al mismo hueco, y todos los murciélagos están protegidos por ley. Si tenéis colonia en el tejado, no cerréis la entrada ni entréis a mirar.
El trabajo que hacen en la huerta

Cada visitante cumple una función, y mi amona Begoña decía que el que aparece de noche en la huerta trabaja sin cobrar. El erizo come babosas, caracoles y larvas, justo lo que más daña las lechugas. El zorro y la garduña mantienen a raya a ratones y topillos, y una pareja de zorros se come varios miles de roedores al año. El murciélago enano captura muchos centenares de insectos pequeños por noche.
Bajo tierra, el topo ventila el suelo con sus galerías, y sus montículos indican una tierra con lombrices. Sí, estropean el césped; recoged la tierra con una pala y usadla en las macetas. El tejón deja hoyos pequeños y cónicos en la hierba: busca larvas y lombrices, y la hierba se recupera en pocas semanas. Rellenad los agujeros con el pie y no pasa nada más.
Si habéis visto vídeos de zarigüeyas que se comen miles de garrapatas o de armadillos que airean el césped, tened en cuenta que son animales de América. En España no viven en libertad, y la cifra de garrapatas que se cita para las zarigüeyas se discute mucho entre los científicos. Aquí ese trabajo lo hacen el erizo, la musaraña, el tejón y el topo.
Norte húmedo, sur seco
En el norte la lluvia y el sirimiri mantienen la tierra blanda casi todo el año, así que topos, tejones y erizos encuentran lombrices cerca de la superficie y apenas necesitan nuestra ayuda con el agua. El erizo hiberna de noviembre a marzo en un montón de hojas y ramas, y sale antes si el invierno es suave. Los mirlos y los petirrojos comparten esos montones con él, y todos agradecen que nadie los remueva.
En el interior y en el sur, donde el verano es largo y seco, los animales se acercan al jardín en busca de agua. Un plato ancho y poco profundo, con una piedra dentro para que puedan salir si se caen, a la sombra y rellenado cada día, marca la diferencia. En esas zonas, además, el erizo cría con peor suerte en veranos muy secos.
Cómo ayudarles sin tocarlos

Hay más artículos sobre este tema en la sección Fauna e insectos. La regla es sencilla: observar y facilitar, nunca capturar ni manipular. Un hueco de 13 cm por 13 cm abajo de la valla deja pasar al erizo sin que entre nada más grande. Un rincón de césped sin segar, un montón de leña y un seto mezclado de endrino, avellano y espino les dan refugio y comida.
Evitad los productos contra babosas y los raticidas (en Plagas y enfermedades tenéis alternativas), que envenenan también al erizo y a quien se coma al animal intoxicado. Y no pongáis leche ni pan: el erizo no los tolera. Si pensáis dar de comer a alguien, dejad un cuenco de agua y nada más.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado que, antes de mover un montón de hojas o de ramas en noviembre, lo revise con un palo largo, golpeando suavemente por varios lados, y nunca con la horca. Así el erizo dormido tiene tiempo de avisar, y el montón se mueve solo cuando está vacío.
Si encontráis un animal herido o una cría sola, no la cojáis. Llamad al servicio de medio ambiente de vuestra comunidad, al 112 o al veterinario de la zona, y consultad con él qué hacer. Muchas crías que parecen abandonadas tienen a la madre cerca. Para animales de compañía o de granja heridos, consultad siempre con el veterinario.
Lo que más me preguntáis
¿Es peligroso tener un zorro viviendo bajo el cobertizo?
Normalmente huye de las personas y no ataca. Lo que sí hace es entrar en el gallinero si la puerta queda abierta, así que cerradlo cada noche con un pestillo firme. Si veo un zorro que no tiene miedo o que anda muy flaco y desorientado, aviso al servicio de medio ambiente en lugar de acercarme.
¿Cómo sé qué animales pasan por mi jardín sin verlos?
Extended una franja de arena fina o de tierra húmeda y alisada junto al seto, y mirad las huellas por la mañana. También sirve una cámara de fototrampeo en el rincón más tranquilo, que cuesta desde unos 40 €. Los excrementos y los hoyos en el césped dan más pistas.
¿Puedo dar de comer a un erizo en otoño?
Mejor no. Un erizo sano encuentra comida en un jardín con rincones silvestres y, si se acostumbra a vuestro cuenco, deja de buscarla por su cuenta. Lo que sí podéis hacer es dejarle agua y un montón de hojas donde dormir. Si veis uno muy pequeño y delgado en pleno invierno, no lo recojáis: llamad a un centro de fauna.
— Maite, desde el caserío
