Un pulgón sobre una hoja de haba se ve a la primera. Lo que casi nadie ve es el bicho alargado, negro con manchas naranjas, que cena justo al lado. Muchas personas lo aplastan creyendo que es otra plaga, y era la mejor ayuda que tenía el huerto ese día.
Los insectos beneficiosos son de dos clases: los depredadores, que se comen a las plagas, y los parasitoides, que ponen sus huevos dentro de ellas. Lo difícil es que muchos, sobre todo de larvas, tienen un aspecto raro y poco amistoso. Aquí os presento siete que viven en cualquier huerto del norte de la península, cómo distinguir sus huevos y larvas, qué plantar para que se queden y cuánto conviene esperar antes de tratar.
Siete aliados que parecen plaga
Van de los más conocidos a los que pasan desapercibidos. Para cada uno os cuento qué buscar y qué come.
Mariquita y su larva

La mariquita de siete puntos (Coccinella septempunctata) la conocéis todos: caparazón rojo, siete puntos negros y entre 5 y 8 mm. Lo que hay que aprender a reconocer es su larva, alargada, gris oscura con manchas naranjas, parecida a un cocodrilo en miniatura. Come todavía más que el adulto: durante unas semanas se alimenta de pulgones sin parar, y entre todos los que se come suman cientos. Si la veis sobre una colonia, dejadla trabajar.
Crisopa verde

La crisopa (Chrysoperla carnea) adulta es un insecto verde pálido, de alas transparentes con nervios finos y ojos dorados, que vuela despacio y con poca gracia al anochecer. La que caza es la larva: parda, alargada, con mandíbulas curvas, y a menudo disfrazada con restos secos que se pega a la espalda. Se come pulgones, trips, ácaros y huevos pequeños de otras plagas. Sus huevos también se identifican fácilmente, porque cada uno cuelga de un hilo finísimo, como un alfiler diminuto.
Sírfido o mosca cernidora

Los sírfidos, como Episyrphus balteatus, parecen avispas pequeñas por sus franjas amarillas y negras, pero no tienen aguijón y se quedan quietos en el aire delante de las flores. El adulto poliniza. La larva es verde pálida o translúcida, sin patas, con forma de babosa pequeña, y se arrastra entre los pulgones comiéndoselos. Un solo insecto con dos oficios.
Avispas parasitoides y momias de pulgón

Son diminutas, de 2 a 4 mm, no pican a las personas y casi nadie las ve. Lo que sí se ve es su trabajo: pulgones hinchados, de color pardo claro o dorado, pegados a la hoja como si fueran de papel. Son las momias. Si tienen un agujero redondo, la avispa ya ha salido; si no, dentro crece una larva que se alimenta del pulgón. Lo mismo ocurre con las orugas que llevan unos capullos blancos pegados al cuerpo: otra avispa parasitoide las ha elegido, y esa oruga no os va a comer más hojas.
Escarabajos carábidos

Son negros o con reflejos metálicos, miden de 1 a 3 cm, tienen patas largas y salen corriendo cuando levantáis una piedra o una maceta. De día se esconden bajo el acolchado; de noche cazan babosas, caracoles pequeños, larvas de suelo y huevos. En una tierra húmeda y pesada como la nuestra, donde las babosas abundan, son un regalo.
Tijeretas

La tijereta (Forficula auricularia) asusta por sus pinzas, pero no muerde y no se mete en los oídos: eso es un cuento. De noche come pulgones, ácaros y huevos de plagas. Tiene un defecto que conviene decir: si abundan mucho, pueden mordisquear fruta blanda, como fresas o melocotones muy maduros. Mientras no veáis ese daño, toleradlas.
Chinche pirata

La chinche pirata (género Orius) mide solo 2 o 3 mm, es negra con manchas claras y casi invisible. Caza trips, ácaros y huevos pequeños que otros depredadores no alcanzan, y por eso los invernaderos profesionales de España la compran para el control biológico. En el huerto llega sola si hay flores pequeñas cerca. A su prima la chinche asesina, más grande y con un pico curvo, mirarla basta: si la cogéis con la mano, pica.
Huevos y larvas: lo que se tira por error
El error más caro es no reconocer a las larvas. Los huevos de mariquita son amarillos, pequeños y se colocan de pie, en grupo, en el envés de las hojas, casi siempre cerca de una colonia de pulgones. Los de la mariposa de la col son también amarillos y en grupo, pero están sobre las coles y sin pulgones alrededor. Esa es la clave: mirad siempre qué hay al lado antes de aplastar nada.
Tampoco hace falta que todos los aliados sean insectos. Las arañas, las mantis, las libélulas y los ciempiés cazan igualmente en el huerto, y ninguno ataca a las plantas. Lo he comprobado cada primavera: cuanto menos recojo y menos fumigo, más bichos de estos aparecen.
Cómo atraerlos a un huerto del norte
Los adultos de crisopa, sírfido y avispa parasitoide se alimentan de néctar y polen, pero solo llegan a flores pequeñas y abiertas, no a las de corola profunda. Plantad entre las hileras de hortalizas, no en un borde lejano, eneldo (Anethum graveolens), cilantro (Coriandrum sativum), caléndula (Calendula officinalis), milenrama (Achillea millefolium) y lobularia (Lobularia maritima). Dejad que florezcan: una hilera de cilantro en flor vale más que cualquier trampa.
Aquí llueve ciento y pico días al año, así que el refugio tiene que mantenerse seco. Juntad unas cañas huecas o un haz de tallos secos bajo un tejadillo, y dejad un rincón con piedras y hojas secas para carábidos y tijeretas. Las crisopas adultas pasan el invierno en esos escondites. En el sur y el interior, donde el verano seca todo, las flores aguantan mejor si reciben un riego ligero cada semana y el refugio está a la sombra. Más ideas en la sección de fauna e insectos.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado que los años en que dejé los tallos huecos de eneldo sin cortar hasta marzo, las crisopas aparecieron antes en primavera. Reservad un metro cuadrado del huerto que no limpiéis hasta que pase el último frío, y apuntad en una libreta cuándo veis las primeras larvas.
Cuándo sí hay que actuar
Si aparecen pulgones, esperad de dos a tres días antes de hacer nada y buscad larvas o momias. Si las hay, el trabajo ya está en marcha. En brotes sueltos, un chorro de agua o los dedos bastan. Solo si la colonia crece sin ayuda, usad un producto autorizado para uso no profesional, como el jabón potásico, siguiendo la etiqueta, aplicado solo sobre los brotes afectados y a última hora de la tarde. Ese jabón también mata a las larvas que toca, y los insecticidas de amplio espectro eliminan primero a los aliados: después las plagas vuelven sin nadie que las frene. Para más sobre problemas concretos, visitad plagas y enfermedades.
Los bichos, además, avisan. Una explosión de pulgones suele indicar brotes demasiado tiernos por un exceso de abono nitrogenado. Las hormigas subiendo por los tallos casi siempre están criando pulgones para beber su melaza, y si quitáis los pulgones, se van. Y las tijeretas en cantidad señalan hojas muertas y humedad acumuladas al pie de las plantas. No todos los bichos dicen algo tan claro, así que no leáis demasiado en cada uno.
Lo que más me preguntáis
¿Cómo sé si una larva extraña es una plaga o una ayuda?
Mirad dónde está y qué hace. Si se mueve entre pulgones y no hay hojas mordidas, es una ayuda. Si hay hojas con agujeros y la larva está comiendo hoja, es una oruga. Si dudáis, esperad dos días y haced una foto.
¿Puedo comprar insectos beneficiosos y soltarlos en el huerto?
Se venden crisopas y chinches pirata, pero están pensadas para invernadero. Al aire libre se dispersan en pocos días. Lo seguro es atraerlos con flores y refugios, y no soltar nunca especies que no sean autóctonas.
¿Los insectos beneficiosos pican?
Sírfidos y avispas parasitoides no tienen aguijón. Los carábidos pueden pellizcar si los apretáis y las chinches depredadoras, como la chinche asesina, tienen un pico que duele. Mirad, no cojáis.
— Maite, desde el caserío
