Una terraza de dos metros cuadrados da más de lo que parece, y hay hortalizas que incluso crecen mejor en maceta que en el bancal. En tierra pesada y mojada, como la de muchos valles del norte, las raíces se ahogan, las babosas campan a sus anchas y las enfermedades del suelo se repiten año tras año. Un tiesto con sustrato suelto resuelve esos tres problemas a la vez.
Os cuento qué tiene que cumplir una buena maceta de huerto, siete cultivos que funcionan con el tamaño que necesita cada uno, y qué cambia entre una terraza lluviosa del norte y un balcón del sur.
Qué tiene que cumplir una maceta de huerto
Tres condiciones valen para todas. Primero, agujeros de drenaje en el fondo: sin ellos el agua se queda y las raíces se pudren, y más en el norte, donde llueve ciento y pico días al año. Segundo, un sustrato suelto y aireado, de buen sustrato para macetas mezclado con una cuarta parte de compost maduro y un puñado de perlita; la tierra del jardín sola se apelmaza. Tercero, sol: casi todas las hortalizas con fruto piden seis horas diarias o más, y las de hoja se conforman con menos.
Sobre el tamaño, una regla que he comprobado muchas veces: cuanto más come la planta, más grande la maceta. Una lechuga vive con 15 cm de profundidad; un tomate o un calabacín piden 25 litros o más. Los cubos de plástico sirven si les hacéis agujeros. Y empezad por poco: tres macetas grandes, buen sustrato y plantones de la temporada que venda el vivero de vuestro pueblo. Cuando dominéis eso, ampliáis.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado que casi todos los fallos de una maceta nueva son de riego, no de planta. Metedle un dedo al sustrato hasta el segundo nudillo: si está seco, regad hasta que el agua salga por el fondo; si está húmedo, esperad. Con eso se evita lo mismo el encharcamiento que la sed.
Siete cultivos que agradecen la maceta
Tomate

Es el rey de la terraza. Necesita una maceta de 25 a 30 litros, un tutor desde el primer día y sol de seis horas o más. En macetas pequeñas elegid variedades de porte bajo o de tomate cherry. Trasplantadlo fuera cuando haya pasado el riesgo de helada: mediados de abril en la costa y mayo en el interior. En el norte, el mildiu llega con la lluvia, y la maceta tiene una ventaja: podéis arrimarla bajo un alero o una cubierta. Regad en la base, sin mojar las hojas.
Calabacín

Una sola planta por maceta de unos 45 cm de ancho y 25 litros como mínimo; las recetas que piden cinco semillas juntas solo consiguen plantas que se pelean. Sembrad dos semillas y dejad la más fuerte. Quiere sol casi todo el día, riego regular en la base y compost cada tres semanas. Empieza a dar a los 50 días y se cosecha cuando mide entre 15 y 20 cm, con cuchillo. Al final del verano suele traer oídio, así que dejad aire entre hojas.
Pepino

Pide una maceta de al menos 15 a 20 litros: los 7 litros de algunas guías se quedan cortos. Se cultiva en vertical, con una malla o un tutor alto, lo que ahorra espacio en un balcón. Sembradlo en mayo, con el sustrato templado, y regad con constancia, porque la sed lo vuelve amargo. Las plantas se desarrollan bien entre 20 y 25 °C. Cultivarlo en pleno invierno en una ventana, con luces artificiales, no da frutos que merezcan el gasto.
Zanahoria

Necesita profundidad: una maceta o jardinera de al menos 30 cm de hondo, con sustrato suelto sin piedras. Se siembra a mano en la maceta final, en hilera, y se aclara a 3 o 5 cm entre plantas. Plantar la parte de arriba de una zanahoria de la compra solo da hojas, no una raíz nueva. Para macetas elegid variedades cortas o redondas, como París Market. Evitad el exceso de nitrógeno, que hace que se bifurquen. Se recoge a los 70 o 90 días, aflojando la tierra.
Brócoli

Una planta por maceta de 30 cm de profundidad y diámetro como mínimo, mejor de 20 a 30 litros, con compost en el sustrato. Pide al menos seis horas de sol y riego parejo. El enemigo del norte son las orugas de la mariposa de la col: tapadlo con una malla fina desde el trasplante. Se siembra al final del verano para cosechar en otoño. Cortad la cabeza cuando esté compacta y dejad la planta, porque saldrán brotes laterales con cabezas pequeñas.
Lechuga y rabanitos

Con 15 o 20 cm de profundidad en una jardinera ya tienen bastante. En el suelo, la lechuga es un manjar para las babosas y los caracoles; subida a una jardinera alta, les cuesta mucho más llegar, y en el norte esa diferencia se nota. El rabanito, en sustrato suelto, sale redondo y limpio en 25 o 30 días; en tierra pedregosa se deforma. En verano buscad sombra ligera para las lechugas, que se espigan con el calor.
Fresas, pimientos y aromáticas

La fresa en cesta colgante o jardinera alta cuelga libre, con aire alrededor y sin tocar la tierra mojada, y así se libra de la botritis. El pimiento (el de Gernika o el de Padrón) quiere una maceta de 10 a 15 litros, calor en la raíz y un sitio resguardado del viento. Albahaca y perejil germinan mejor en sustrato aireado que en tierra fría y compacta. El ajo, en caja de 20 cm de fondo, se planta de octubre a diciembre.
La terraza del norte y el balcón del sur
La lluvia del norte juega a favor y en contra. A favor, porque ahorra riego y el sustrato se lava de sales; en contra, porque un tiesto bajo lluvia continua se encharca. Poned la maceta sobre calzos o patas para que el agua salga, y bajo cubierta lo que odie las hojas mojadas: tomates, pepinos y calabacines. Con sirimiri las hojas grandes desvían el agua, así que el sustrato puede estar seco aunque llueva: comprobadlo con el dedo antes de regar. En días de viento sur, el sustrato se seca en horas.
En la España más seca y calurosa, el problema es el calor en el recipiente. Las macetas oscuras se recalientan: usad colores claros o barro, grandes y con acolchado de paja encima, y regad al amanecer. Un riego por goteo básico con temporizador evita el olvido de un fin de semana.
Para más ideas de espacios pequeños, pasad por la sección de terraza y balcón.
Lo que más me preguntáis
¿Puedo cultivar todo esto con poco sol?
Con menos de cuatro horas de sol, olvidad el tomate, el calabacín y el pimiento. Lo que mejor aguanta es la lechuga, el rabanito, el perejil y las espinacas. Una pared blanca detrás de las macetas refleja luz y ayuda.
¿Cada cuánto hay que abonar las macetas?
El sustrato se agota antes que la tierra del huerto, porque se lava con cada riego. A las plantas de fruto (tomate, calabacín, pepino) un abono equilibrado cada dos o tres semanas desde que cuajan los primeros frutos; a las de hoja y raíz, mucho menos. Seguid siempre las dosis del envase.
¿Hay que renovar el sustrato cada año?
Sí en parte. Al final de la cosecha sacad las raíces y quitad un tercio del sustrato, sustituyéndolo por sustrato nuevo con compost. No repitáis la misma familia en la misma maceta, por ejemplo tomate tras tomate, para no acumular enfermedades.
— Maite, desde el caserío
