Un conejo en el jardín es una compañía sencilla, pero solo si la conejera está bien pensada desde el primer día. Lo que acaba con la mayoría de los animales no es el frío, sino la humedad, los depredadores y el aburrimiento de no poder excavar. Además, la coneja tiene una forma de reproducirse que sorprende a casi todo el mundo.
En el vivero aprendí a mirar cada rincón del terreno antes de poner nada en él, y con los conejos vale lo mismo. Aquí tenéis cómo organizar el espacio, cómo ofrecerles una madriguera segura, qué plantas del jardín hay que apartar y cómo funciona la cría, siempre con el clima húmedo del norte como punto de partida.

Una conejera pensada para la lluvia

Nuestro conejo doméstico procede del conejo silvestre ibérico (Oryctolagus cuniculus). Aguanta bien el frío si está seco y resguardado del viento, y lleva peor la humedad y el calor. Por eso la conejera tiene que cumplir cuatro cosas:
- Un refugio cerrado, elevado unos 30 cm del suelo, con techo inclinado que sobresalga por delante para que la lluvia no entre.
- Un suelo de paja seca, que se cambia en cuanto se humedece.
- Un recinto vallado pegado al refugio, con zonas de sol y de sombra, y cuencos de agua y de heno siempre llenos.
- Una base de malla enterrada o extendida hacia fuera, para que ningún depredador pueda excavar.
Las medidas de muchas guías, de 100 cm de alto por 90 de ancho y 60 de fondo, valen como refugio para dormir, no como vivienda. Un conejo necesita correr y saltar, así que dad al recinto como mínimo unos 6 m² para una pareja, mejor más. Colocadlo en la parte alta del terreno: en mi ladera el agua de lluvia baja arrastrando todo, y una conejera en la parte baja se encharca.
En cuanto a los depredadores, en el campo del norte hay zorros, garduñas, perros sueltos, gatos y rapaces. Enterrad la valla entre 40 y 50 cm o colocad una malla de unos 50 cm hacia fuera desde la base, y cerrad el refugio cada noche. Si alguno de vuestros conejos enferma, consultad con el veterinario, que también os indicará el calendario de vacunas.
Madriguera: dar salida al instinto de excavar

En libertad, el conejo vive en un sistema de madrigueras con varias entradas, cámaras y túneles. Ese instinto no desaparece en cautividad, y un animal que no puede esconderse ni excavar vive estresado. Hay varias formas de ofrecérselo, de la más sencilla a la más completa.
La más fácil es una caseta de madera sin tratar, con paja y una puerta para limpiar, dentro del recinto. Otra opción es un cajón de excavar: una caja grande con tierra suelta o arena donde puedan escarbar sin dañar el césped. Los tubos anchos apoyados en el suelo y cubiertos de tierra imitan los túneles, y funcionan bien con varias entradas para que nadie quede acorralado.
Enterrar un depósito o una cámara en el suelo es lo que más se parece a una madriguera real, pero en los suelos arcillosos del norte tiene un riesgo claro: se inunda. Si lo hacéis, elegid la zona más alta, dejad una chimenea de ventilación para evitar la condensación y proteged el fondo y los lados con malla metálica, para que el conejo cave dentro sin escapar. La mejor solución, la que yo recomendaría a cualquiera, es un recinto amplio con hierba, un refugio seco y espacio para correr y escarbar.
Clima: humedad, frío y calor
En el norte, el enemigo de la conejera es el sirimiri. Lo he comprobado: un suelo de paja que no se renueva se convierte en una esponja en tres días de lluvia fina, y de ahí vienen los problemas. Colocad el refugio en un lugar resguardado del viento sur y del norte, con techo bien inclinado, y añadid paja extra en invierno. La temperatura baja no preocupa tanto como la humedad: un conejo seco soporta heladas.
Para quien vive en la España más calurosa, el riesgo es otro: el calor. Por encima de 25 °C los conejos sufren. Buscad sombra espesa, ventilación y agua fresca, y evitad los techos de chapa expuestos al sol.
Qué comen y qué plantas hay que apartar

La base de la dieta es el heno, siempre a voluntad, y agua limpia. Se completa con hierbas y hojas frescas, como el trébol o el diente de león, y con algo de verdura. Las zanahorias son un capricho dulce, no un alimento diario. Cualquier cambio de dieta debe ser gradual.
Muchas plantas comunes de los jardines vascos son peligrosas para ellos: el tejo, el lirio de los valles, el narciso, el rododendro, la azalea, la hortensia y el boj, entre otras. Si el recinto está sobre césped o cerca de un seto, revisad lo que crece al alcance. En el vivero aprendí que ningún insecticida ni herbicida se aplica donde pasta un animal, y menos todavía en un recinto que come lo que pisa.
Un detalle útil para el huerto y las hortalizas: el estiércol del conejo es un abono excelente y, a diferencia de otros, es «frío»: se puede usar casi directo. Aun así, dejadlo reposar unas semanas si lo vais a echar junto a hojas que se comen crudas.
Reproducción: la coneja ovula con la monta

La coneja no tiene un ciclo hormonal fijo como otros mamíferos: ovula como respuesta a la monta, unas 10 o 12 horas después. Sin monta no hay ovulación. De ahí vienen dos consecuencias prácticas.
La primera es la falsa gestación. Si dos hembras conviven y una monta a la otra, la ovulación se dispara sin fecundación, y la coneja se comporta como si estuviera preñada durante unos 16 o 18 días: construye nido, se arranca pelo y rechaza al macho. Es un proceso normal, no una enfermedad, pero evitad el estrés alojando a las hembras por separado.
La segunda es el lugar del encuentro. La coneja defiende su territorio, así que se lleva la hembra al espacio del macho y no al revés, o habrá pelea en lugar de monta. La vulva hinchada y de color rojizo o morado indica que está receptiva; pálida, que todavía no.
La gestación dura alrededor de 31 días. Unos días antes, preparad una caja nido con paja en un rincón tranquilo, y después no la molestéis. Si pasadas las primeras semanas dudáis de la gestación, es el veterinario quien puede confirmarla.
El truco de la libreta
En mis libretas apunto cada fecha de lluvia y de helada, porque lo que no se escribe se olvida. Haced lo mismo con la monta: anotad el día y sumad 31. Os dará la fecha probable del parto y evitará sustos.
Antes de criar, pensad adónde irán las crías, porque una pareja produce camadas rápido. Nunca soltéis conejos domésticos en el campo: no sobreviven y perjudican al conejo silvestre; más sobre la fauna del jardín en su sección. Y si encontráis crías de conejo silvestre, no las toquéis ni las recojáis: la madre vuelve a alimentarlas.
Lo que más me preguntáis
¿Pueden vivir dos conejos juntos?
Pueden, pero conviene presentarlos poco a poco y que se conozcan en terreno neutral. Dos machos adultos sin esterilizar suelen pelear, y dos hembras pueden provocar falsas gestaciones. Para la convivencia, preguntad al veterinario por la esterilización.
¿Hay que meter la conejera dentro de casa en invierno?
No hace falta si el refugio es seco, cerrado y está resguardado del viento, con paja extra. Lo que no deben pasar son noches mojadas y ventosas. Si el invierno es muy duro en vuestra zona, un garaje o un cobertizo ventilado es mejor que el salón.
¿Cuánto tiempo viven los conejos?
Con buenos cuidados, un conejo doméstico puede vivir entre 8 y 10 años. Por eso antes de adoptar uno hay que pensar en una década de compromiso, no solo en la primavera.
— Maite, desde el caserío
