Las plantas perennes de bajo mantenimiento son las que se plantan una vez, se establecen en un par de temporadas y vuelven cada año sin pedir más que un corte en invierno. Lo que decide si una perenne se cuida sola no es su fama, sino que la luz, el suelo y el clima del sitio le vengan bien, y en el norte lluvioso eso cambia bastante la lista.
He ordenado ocho perennes fiables por la luz que necesitan, con altura, época de flor y el fallo más común de cada una, y al final os explico cómo dividir las matas para tener más plantas sin gastar un euro.
Elegid primero por la luz, no por el color
Una planta de sol pleno puesta en semisombra no se muere, pero tampoco florece bien nunca, y ese es el error que más plantas cuesta. Antes de comprar, observad el sitio un día entero y apuntad cuántas horas de sol directo recibe. En mi caserío, con cielos cubiertos buena parte del año, cuento como sol pleno cualquier rincón con seis horas de luz directa de mayo a septiembre.
El segundo filtro es el suelo. La arcilla pesada y ácida de la zona retiene el agua en invierno, y con lluvia casi continua las raíces se pudren antes de que llegue el calor. Mezclad grava o arena gruesa en el hoyo y plantad ligeramente elevado. Las perennes de esta lista toleran inviernos con heladas de hasta -10 °C, zonas USDA 8a a 9b.
Una vez plantadas, extended 5 cm de acolchado de corteza o hojas trituradas alrededor, sin tocar el cuello de la planta. Frena las malas hierbas, conserva algo de humedad en los veranos de viento sur y evita que la lluvia salpique barro en las hojas. Durante el primer año, comprobad con el dedo a 5 cm de profundidad: si la tierra está seca, regad; si está húmeda, esperad.
Perennes de sol pleno
Equinácea (Echinacea purpurea)

Flores rosa-violeta con cono naranja, de julio a septiembre, sobre tallos de 80 cm. Atrae abejorros y mariposas. Dejad los capullos secos en invierno: los jilgueros se comen las semillas. El fallo típico es regarla demasiado en suelo arcilloso, que la pudre por la base. Plantadla a primeros de abril, cuando pasó la última helada de la costa, y regadla una vez por semana solo el primer verano. Después, la lluvia basta casi siempre.
Sedum de otoño (Hylotelephium)

Hojas carnosas verdes en primavera, flores rosas en agosto que se vuelven cobrizas en octubre y un esqueleto seco que decora el invierno. Aguanta semanas sin lluvia y no pide riego. Se corta a ras a finales de febrero, no antes, para que el esqueleto dure. Si la mata se abre por el centro después de una lluvia fuerte, es que ha crecido demasiado abonada o a media sombra: al año siguiente, no la abonéis y recortad los tallos a la mitad a primeros de junio.
Rudbeckia (Rudbeckia fulgida)

Flores amarillas con centro oscuro de julio a octubre, justo cuando el huerto y los arriates decaen. Se resiembra sola y forma una colonia. Si salen demasiadas plántulas, arrancad las sobrantes en primavera con una cuchara de jardín. Ocupa bien un hueco de 50 cm de ancho y combina con las gramíneas y con el sedum, porque sus colores cálidos y sus formas encajan sin esfuerzo.
Perennes de sol parcial y sombra
Hemerocallis (Hemerocallis)

Cada flor dura un día, pero la mata saca decenas en sucesión durante semanas en junio y julio. Aguanta heladas fuertes y sequías cortas, y se extiende rápido para cubrir sitios difíciles. Tolera sol directo o media sombra, y los cortes de las hojas secas se hacen en marzo, tirando suavemente de ellas con la mano. En mi caserío crece junto al muro norte de la huerta sin ningún cuidado.
Peonía (Paeonia lactiflora)

Brotes rojos en marzo, flores grandes en mayo y junio y hojas bronceadas en otoño. Puede vivir décadas en el mismo sitio. Plantad la corona a solo 5 cm de profundidad y no la mováis después: un trasplante la devuelve al principio y tarda tres años en florecer de nuevo.
Hosta (Hosta)

Reina de la sombra húmeda: hojas anchas desde abril hasta las primeras heladas. En el norte crece casi sola, pero las babosas la devoran en primavera. Poned a su alrededor, nada más brotar, una trampa de cerveza enterrada y revisadla cada pocos días.
Eléboro (Helleborus orientalis)

Florece de diciembre a marzo, cuando casi nada más da color, y mantiene un follaje oscuro todo el año. Prefiere sombra bajo árboles caducifolios y suelo con buen drenaje; en arcilla, subid la planta sobre un pequeño montículo con compost y grava. Tarda dos años en dar su mejor floración, así que no la déis por perdida al primer invierno. Cortad las hojas viejas en enero para ver las flores.
Una perenne para dar esqueleto al arriate
Calamagrostis «Karl Foerster»

Tallos verticales de 1,5 m desde primavera, penachos dorados en otoño y silueta firme hasta la nieve. Se corta a 10 cm del suelo a finales de febrero. Es la perenne que más «arquitectura» da con menos trabajo. Plantadla al fondo del arriate, a 60 cm de las demás, para que no tape a las bajas, y podréis olvidaros de ella hasta el corte de febrero.
Dividir las matas para multiplicarlas gratis
Cada tres o cuatro años, las matas se vacían por el centro y florecen menos. Dividirlas las rejuvenece y regala plantas nuevas. Hacedlo en otoño, con el suelo todavía templado, o a principios de primavera. Las distancias de replantado que uso: hosta y sedum a 30 cm, equinácea a 45 cm y hemerocallis a 40 cm. Cada trozo debe llevar raíces y al menos tres yemas. La peonía es la excepción: si la dividís, hacedlo en otoño con cuidado, con un cuchillo limpio, y aceptad que tardará un par de años en florecer. Regad los trozos nuevos cada semana durante el primer mes.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado el año en que dividí cada mata, con un dibujo del bancal. Así sé cuáles tocan este otoño y no divido dos veces seguidas una planta que aún está recuperándose.
Si vivís en una zona seca del sur
Para un jardín que florece sin regar en verano, cambiad la lista por lavanda, romero, santolina y salvia, y plantadlas en otoño para que las lluvias de invierno asienten las raíces. El primer verano necesitarán algo de riego, el segundo ya prosperan solas. En mi clima húmedo solo las cultivo en maceta, con grava en el fondo y resguardo de la lluvia en invierno. Para más ideas, mirad las guías de terraza y balcón.
Lo que más me preguntáis
¿Cuándo es mejor plantar perennes?
En otoño, entre octubre y noviembre, cuando el suelo aún está templado y las lluvias ayudan a asentar las raíces. La primavera también vale, pero hay que regar más durante el primer verano.
¿Cuándo corto las hojas de las bulbosas?
Cuando estén completamente amarillas. Las hojas verdes alimentan el bulbo para la floración del año siguiente, y cortarlas antes agota las reservas. Escondedlas entre perennes de hoja grande si os molestan a la vista.
¿Qué hago si la mata deja de florecer?
Probablemente le falta luz o está apretada. Divididla en otoño y replantadla en un sitio más soleado con suelo suelto. Si el centro está vacío, desechad ese trozo y replantad solo los bordes.
— Maite, desde el caserío
