Los cuidados básicos de las suculentas se reducen a tres cosas: mucha luz, riego espaciado y un sustrato que escurra enseguida. Lo que casi nadie cuenta es que la propia planta avisa de lo que le pasa con la forma y el color de sus hojas, semanas antes de que haya un daño grave, y aprender a leerlas ahorra más plantas que cualquier abono.
En esta guía vais a encontrar cuánta luz necesitan en un clima gris y lluvioso, cómo regarlas y con qué mezcla plantarlas, y una tabla mental de señales para saber si vuestra roseta pide más sol, menos agua o un cambio de sitio.

Luz: el factor que más falla en el norte

Las suculentas como la echeveria (Echeveria elegans) o la crásula (Crassula ovata) vienen de zonas secas y soleadas, y necesitan unas cuatro a seis horas de luz directa o muy brillante. En el País Vasco, con cielos cubiertos de octubre a abril, la mayoría de las que viven dentro de casa pasan hambre de luz. Colocadlas siempre en la ventana más luminosa, mejor orientada al sur o al oeste, y pegadas al cristal.
Girad la maceta un cuarto de vuelta cada semana para que la roseta crezca pareja y no se incline hacia el cristal. Limpiad el polvo de las hojas con un pincel suave, porque una capa fina de polvo también quita luz. En verano, con temperaturas de 20 a 25 °C y días de viento sur, pueden salir al exterior, pero hacedlo poco a poco: media hora más de sol directo cada día durante dos semanas. Si las ponéis de golpe al sol de mediodía, se queman.
Una prueba sencilla para saber si el sitio sirve: poned la mano a 20 cm de la planta a mediodía. Si la sombra de la mano sale nítida y con bordes marcados, hay luz suficiente; si sale borrosa o casi no se ve, es poca para una suculenta. En una casa con ventanas pequeñas o con árboles delante, una lámpara de cultivo de luz blanca, encendida 10 o 12 horas, arregla el invierno. Lo he comprobado con rosetas que se habían alargado en noviembre y sacaron hojas nuevas compactas en primavera.
Riego y sustrato: menos agua de la que pensáis

El riego depende de la estación. De abril a septiembre, regad a fondo cuando el sustrato esté seco por completo, normalmente cada 10 a 14 días en maceta de barro. De octubre a marzo, bastan unas gotas una vez al mes, y en una habitación fría ni eso. El exceso de agua mata muchas más suculentas que la sequía, sobre todo en esta tierra donde la humedad del aire ya es alta.
La maceta debe tener agujeros de drenaje, sin excepción. Las de terracota son mejores que las de plástico, porque el barro deja respirar las raíces. Para el sustrato, mezclad a partes iguales sustrato para cactus y perlita o arena gruesa. Nunca uséis la arcilla pesada del jardín: se encharca y pudre las raíces en una semana. Después de regar, vaciad el plato a los diez minutos.
Regad siempre sobre la tierra y no sobre la roseta: el agua que queda atrapada entre las hojas, con poca luz y aire frío, termina en podredumbre del centro. Un riego bueno moja todo el cepellón y deja salir agua por abajo; uno malo son tres gotas cada dos días, que solo mojan la superficie y animan a las raíces a quedarse arriba. El agua de lluvia, tan abundante aquí, es la mejor que podéis usar, siempre a temperatura ambiente. Cada dos años, en primavera, cambiad el sustrato y pasad la planta a una maceta solo un poco mayor.
Qué os dicen las hojas

Señales de que todo va bien
Cuando trabajaba en el vivero, esto era lo primero que aprendía quien llegaba nuevo: una roseta compacta, cerrada y de un verde intenso significa que la planta está en su sitio: no la mováis. Las puntas rojas, moradas o anaranjadas también son buenas noticias. Son un pigmento de protección solar, no un daño, y es lo que da color a muchas variedades. Mucha gente las aparta pensando que están enfermas.
Señales de falta de luz
Pasa mucho en invierno, cuando la planta sigue en la sala de estar sin suficiente luz. Si el tallo se alarga, las hojas quedan separadas y se inclinan hacia abajo, la planta se estira buscando luz. Se llama etiolación y ese tallo no vuelve a su forma. Cortad la parte alta, dejad secar la herida un par de días y reubicadla en el sitio más luminoso de la casa; el tronco que queda suele rebrotar. La parte cortada, plantada en sustrato seco, también enraíza y os da una planta nueva sin gastar nada.
Señales de exceso de luz o de agua
Hojas de un verde pálido, casi blanquecino, indican demasiado sol sin adaptación; manchas blancas o plateadas y secas son quemaduras. Alejad la planta o tapadla con una malla de sombra del 30 % en las horas de más fuerza. Hojas blandas, translúcidas o como cristal, sobre todo en la base, indican exceso de agua, normalmente unido a poca luz. Reducid el riego y dad más luz al mismo tiempo.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntada la fecha del último riego de cada maceta con una cruz si las hojas de abajo estaban arrugadas o con un círculo si estaban blandas. Con tres anotaciones ya sé qué planta pide agua y cuál solo necesita más luz, y no riego por costumbre.
Suculentas en el norte lluvioso y en el sur seco

Las suculentas de interior (echeveria, crásula, haworthia) no aguantan el exterior de octubre a abril en la ladera: las heladas de noviembre y la lluvia diaria las pudren. Meted las macetas a casa antes de que la noche baje de 5 °C y volved a sacarlas a finales de abril, bajo alero, para que el agua no caiga encima. Las únicas que dejo siempre fuera son los sedum rústicos y las siemprevivas (Sempervivum), que soportan hielo y lluvia si el drenaje es bueno.
En una zona seca y cálida del sur o del Mediterráneo, casi todas pueden pasar el invierno fuera en maceta, pero el sol de mediodía de agosto las quema si no tienen sombra parcial. Más guías, en la sección de suculentas y cactus.
Lo que más me preguntáis
¿Cada cuánto riego una suculenta de interior?
En primavera y verano, cuando el sustrato esté seco por completo, cada 10 a 14 días. En otoño e invierno, una vez al mes o menos. Pinchad con un palillo hasta el fondo: si sale limpio y seco, toca regar.
¿Por qué se me ponen rojas las puntas?
Es una reacción normal a la luz intensa, un pigmento que protege la hoja. No es una enfermedad. Si además la roseta está compacta y las hojas firmes, la planta está feliz y no hay que cambiar nada.
¿Qué hago si el tallo se ha estirado?
No se puede devolver a su forma. Cortad la roseta superior, dejad secar el corte dos o tres días, plantadla en sustrato seco y colocad la maceta con más luz. Regad con poco hasta que enraíce.
— Maite, desde el caserío
