Arañas del jardín: tipos de tela y aliadas útiles

Una mañana de sirimiri, con la niebla todavía pegada a la ladera, la tela de una araña se hace visible de golpe: cada hilo cargado de gotas, como un encaje colgado entre dos ramas de laurel. Lo primero que veis es la tela y no la araña, y esa tela dice mucho de quien la tejió. Las arañas del jardín viven en cualquier huerto o terraza del norte, y casi todas pasan desapercibidas hasta que cruzáis una sin querer.

Aquí os cuento cómo reconocerlas por su tela, qué hacen las que no tejen ninguna, qué hay de cierto en la fama de su seda y cómo dejarlas trabajar en el huerto sin que se conviertan en un problema. El objetivo es práctico: saber qué tenéis en casa y por qué casi nunca merece la zapatilla.

Arañas del jardín: tipos de tela y aliadas útiles

Leer la tela: círculo, embudo y maraña

Tela de araña con gotas de rocío en el jardín

Casi todas las telas del jardín caen en tres diseños que se distinguen a simple vista. La tela orbicular es el círculo con radios que todos conocemos. La teje, entre otras, la araña de jardín o de la cruz (Araneus diadematus), con una cruz clara en el abdomen, y también la araña avispa (Argiope bruennichi), de bandas amarillas y negras, que la monta en la hierba alta con un zigzag de seda blanca en el centro. Las dos tensan la tela entre ramas, cañas o vallas y esperan en el centro o en un refugio cercano.

La tela de embudo es una lámina horizontal que acaba en un tubo de seda. No es pegajosa: la presa tropieza, la vibración avisa a la araña, que sale del tubo y la atrapa. En la ladera la veo sobre todo en el borde del prado y encima de los setos bajos, y se hace evidente en las mañanas de rocío, cuando la lámina brilla como un cristal.

La maraña irregular parece un descuido: hilos en todas direcciones en el rincón de un cobertizo, bajo un alero o entre las macetas apiladas. Es la tela de las arañas de rincones y funciona como una red en tres dimensiones, donde los insectos se enredan al caer o al caminar. Si la tela estorba en un paso, quitadla con una escoba o un cepillo largo; la araña se irá a otro rincón y tejerá de nuevo.

Las que no tejen: saltarinas, lobo y cangrejo

Araña saltarina cazando sobre un muro

Muchas arañas no usan tela para cazar. La araña saltarina es la pequeña que se gira para miraros cuando os acercáis. Mide unos milímetros y tiene ocho ojos y los dos centrales, muy grandes y mirando al frente, le dan una vista excelente para una araña. Calcula la distancia, salta sobre su presa y se sujeta a un hilo de seguridad por si falla. En los muros de piedra del norte vive la araña cebra (Salticus scenicus), de rayas blancas y negras. Su prima mediterránea (Saitis barbipes), cuyo macho agita las patas rojas y negras para cortejar, prefiere las piedras soleadas y la hojarasca del sur y del Levante.

La araña lobo (familia Lycosidae) corre por el suelo de noche y caza a pie grillos, escarabajos y otros bichos. La hembra lleva el saco de huevos pegado al abdomen y, cuando nacen, las crías suben a su espalda, a veces decenas. Si la veis así, mirad y dejadla en paz. La araña cangrejo (Misumena vatia) se esconde dentro de una flor y puede pasar del blanco al amarillo, muy despacio, para igualar los pétalos. Caza moscas y escarabajos, pero también abejas y mariposas que se posan, así que no es una aliada sin matices.

El tamaño y la disposición de los ojos cuentan cómo caza cada especie. La tarántula mediterránea (Lycosa tarantula), de la familia de las lobo, reparte los ojos en tres filas y así nota cualquier movimiento pegado al suelo. La cochinillera (Dysdera crocata) tiene solo seis ojos y unos quelíceros, las pinzas con los colmillos, muy largos, hechos para abrir las cochinillas de la humedad, esos bichitos grises que se enrollan. La mayor de Europa, la araña negra de los alcornocales (Macrothele calpeiana), es escasa, vive solo en el sur y no se debe molestar.

La seda: fuerte, elástica y reciclada

Seda de araña: fuerte, elástica y reciclada

Sobre la seda circulan cifras de todo tipo. Lo que se sostiene es esto: por peso, el hilo principal de una tejedora resiste tanto como el acero y estira mucho más, y los hilos de captura de la misma tela son aún más elásticos. La araña lo fabrica en unas glándulas del abdomen, a temperatura ambiente y con agua, sin disolventes ni presión. Por eso los laboratorios llevan años intentando copiarlo. Algunos han conseguido seda artificial, pero no existe seda de araña sintética a escala comercial. Dejo fuera las cifras exactas de energía absorbida y de estiramiento que corren por ahí, porque no las he podido contrastar.

Lo he comprobado mirando las telas cada mañana: muchas tejedoras comen la tela vieja y fabrican una nueva con esas proteínas recuperadas, a menudo cada día. Por eso la tela que ayer cruzaba el camino hoy está en otro sitio, o mejor tejida. Es un reciclaje sin desperdicio, y la razón de que, si apartáis una tela, a la mañana siguiente haya otra.

Aliadas del huerto: cuánto ayudan y cómo dejarlas trabajar

Una tejedora atrapa moscas, mosquitos, polillas y pulgones con alas; las que cazan en el suelo se llevan escarabajos y grillos. Es una vigilancia permanente y gratuita, pero no un tratamiento: si tenéis una plaga fuerte de pulgones en las habas, las arañas no llegarán a tiempo, y para eso está la sección de plagas. Lo que sí podéis hacer es no estropearles el trabajo con insecticidas de amplio espectro, que matan a cazadores y presas por igual.

Con la humedad del norte la temporada de insectos voladores dura más meses, y las arañas la acompañan desde la primavera hasta las primeras heladas de noviembre en los valles del interior. En la España más seca y calurosa las tejedoras se concentran donde hay riego y sombra, y las saltarinas y las lobo se ven más en muros y suelo caliente. El principio es el mismo en toda la península: donde hay refugio, hay arañas, y podéis ver más casos en nuestra sección de fauna e insectos.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntado dónde aparecen las primeras telas cada primavera: siempre en los mismos rincones, junto a los tallos secos que dejo sin cortar hasta marzo. Dejad un metro de borde sin segar, con hojarasca y tallos huecos, y tendréis cazadoras en el huerto sin gastar un euro.

Lo que más me preguntáis

¿Las arañas del jardín entran en casa?

Algunas sí, sobre todo las de rincones y las cochinilleras, que buscan refugio con las primeras lluvias de otoño. Si queréis sacarlas, un vaso y una cartulina bastan para llevarlas al muro de fuera. No hace falta más.

¿Conviene quitar las telas del huerto?

Solo las que estorban en el paso o en la puerta. La araña tejerá otra en cuestión de horas, así que limpiar todas cada semana es trabajo perdido. Dejad las del seto y las de las cañas, que son las que más insectos paran.

¿Se pueden coger o tocar?

Mejor no. Observad con una lupa y apuntad lo que veis. Una hembra lobo con crías se estresa, algunas especies son escasas o están protegidas, y no os hace falta cogerlas para aprender de ellas.

— Maite, desde el caserío