Insecticidas caseros: recetas y dosis que sí funcionan

Hay recetas de insecticidas caseros por todas partes, pero casi todas callan lo importante: cuánto echar. Una mezcla mal medida puede quemar las hojas más deprisa que la propia plaga, y un remedio que no corresponde a la plaga no sirve de nada aunque esté bien preparado. Por eso conviene separar lo que funciona de lo que solo suena bien.

Aquí van cinco preparados con sus cantidades por litro, la plaga contra la que sirve cada uno, y una lista corta de mezclas populares que es mejor dejar en la cocina. Antes de pulverizar nada, leed las reglas de la primera sección: valen para todas las recetas.

Antes de mezclar nada: las reglas comunes

Probad siempre la mezcla en una sola hoja y esperad entre 24 y 48 horas. Si no hay manchas ni puntas secas, podéis tratar el resto. Pulverizad al atardecer o en un día nublado, nunca a pleno sol, porque la gota actúa como lupa y las hojas húmedas se queman. Mojad bien el envés, que es donde se esconden pulgones, mosca blanca y cochinillas.

Casero no significa inofensivo. El jabón y el aceite también matan mariquitas, larvas de sírfidos y otros aliados si los rociáis directamente, así que tratad solo las colonias y evitad las plantas en flor cuando vuelan las abejas. Usad guantes, guardad cada mezcla en un pulverizador etiquetado que no haya contenido comida, y mantenedla lejos de niños y mascotas. Preparad lo que vayáis a gastar ese día: lo que sobra pierde fuerza.

Cinco recetas para cinco situaciones

Jabón potásico contra pulgón, mosca blanca y cochinilla

Jabón potásico contra pulgón, mosca blanca y cochinilla

Es el preparado más eficaz y el que yo pondría primero. Echad entre 10 y 20 ml de jabón potásico, sin perfume, en un litro de agua, mejor de lluvia si en vuestra zona el agua del grifo lleva mucha cal, porque la cal le resta fuerza. Pulverizad directamente sobre las colonias. El jabón actúa por contacto, disuelve la capa protectora del insecto y lo deshidrata, así que solo mata lo que moja.

Repetid cada cinco o siete días, dos o tres veces, porque los huevos van eclosionando. Ojo con el nombre: tiene que ser jabón potásico, el que se vende en viveros y cooperativas, y no lavavajillas, jabón de lavadora ni pastillas perfumadas, porque los aditivos dañan la hoja.

Aceite de neem cuando el jabón no basta

Aceite de neem cuando el jabón no basta

El neem es el refuerzo para plagas pertinaces. Lo más seguro es comprar un producto de neem autorizado para jardinería doméstica y seguir su etiqueta. Como referencia habitual, la emulsión casera lleva unos 5 ml de aceite y 2 o 3 ml de jabón potásico por litro, y hay que agitar el pulverizador mientras se aplica, porque el aceite y el agua se separan enseguida.

Aplicadlo una vez por semana y siempre al atardecer: la luz lo degrada y sobre hojas mojadas a pleno sol quema. Tampoco es selectivo, así que evitad las flores.

Alcohol con bastoncillo contra la cochinilla algodonosa

Alcohol con bastoncillo contra la cochinilla algodonosa

Esos grumos blancos de las axilas de las hojas tienen una capa cerosa que repele el agua, y por eso el spray falla tantas veces. Mojad un bastoncillo o un trozo de algodón en alcohol de farmacia de 70° y tocad cada cochinilla una por una. Es lento, pero seguro, en plantas de interior y en las de maceta pequeñas.

Para una infestación grande, pulverizad jabón potásico con unas gotas de alcohol y mojad bien las axilas. Repetid cada cinco días, tres veces, y probad primero en una hoja, porque el alcohol puede dañar plantas de hoja fina.

Maceración de ajo, solo como repelente

Maceración de ajo, solo como repelente

Machacad cuatro dientes de ajo, dejadlos 24 horas en 1 litro de agua, colad y añadid una cucharadita de jabón potásico para que se pegue a la hoja. Pulverizad sin diluir. Su olor desorienta a pulgones, trips y mosca blanca, pero no elimina una plaga ya instalada.

Como se disipa deprisa, hay que repetir cada tres o cuatro días y después de cada lluvia. Usadlo para prevenir en plantas sanas o como apoyo, nunca como único tratamiento.

Trampa de vinagre para moscas pequeñas

Trampa de vinagre para moscas pequeñas

No es un spray, pero resuelve un problema habitual: las moscas de la fruta y los mosquitos pequeños del sustrato. Poned en un tazón poco profundo vinagre de manzana con dos o tres gotas de jabón líquido, y dejadlo junto a la planta, no encima de las hojas. En un par de días ya habrá capturas.

Cambiad el líquido cada dos o tres días. La trampa solo atrapa adultos, así que en las macetas dejad secar unos centímetros del sustrato entre riegos, para que las larvas no prosperen.

Qué plaga, qué remedio, y lo que mejor no usar

Para los pulgones empezad con un chorro de agua que los tire y rematad con jabón potásico. Para la cochinilla algodonosa, el alcohol. Los caracoles y las babosas no se combaten con pulverizador: salen de noche, revisadlos al anochecer con una linterna o poned una tabla en el suelo y recoged por la mañana los que se refugien debajo.

Hay mezclas muy repetidas que conviene descartar. El vinagre pulverizado quema la hoja y no controla insectos. La leche diluida sirve, en todo caso, contra el oídio, que es un hongo. La ceniza en spray y el lavavajillas dañan la planta. Los posos de café, las cáscaras de huevo, la canela o la menta tienen un efecto muy flojo, y el agua oxigenada en el riego puede dañar las raíces. Nada de esto sustituye a un huerto sano: una planta bien regada, sin exceso de abono nitrogenado y con aire entre sus hojas resiste mucho mejor.

Lluvia, sirimiri y calor: ajustes por clima

En el norte, el problema es el agua. Si llueve a las pocas horas, el jabón y el aceite se lavan y habréis perdido el tratamiento. Mirad el parte y pulverizad cuando prevean al menos 24 horas secas. Con el sirimiri constante de otoño, no mojéis las hojas por la tarde fresca: la humedad prolongada favorece los hongos. Es mejor tratar a media tarde y dejar que se seque antes de que caiga la noche.

En las zonas más calientes y secas de España ocurre al revés. El sol quema más rápido, así que tratad al amanecer o ya de noche y haced la prueba de la hoja sin falta, porque la misma dosis que aquí no hace nada puede marcar una hoja allí. Aquí tenéis más ayuda sobre plagas si no sabéis aún cuál tenéis.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntado, para cada tratamiento, la plaga, la fecha, la receta con su dosis y lo que vi a los siete días. Parece mucho trabajo y son dos líneas. Con el tiempo sabréis qué mezcla os funciona y cuál repetís por costumbre.

Lo que más me preguntáis

¿Puedo mezclar ajo, neem y jabón en el mismo pulverizador?

No lo hagáis hasta haber probado cada uno por separado. Cada ingrediente suma riesgo de quemar la hoja y no sabréis cuál fue el culpable. Usad un preparado cada vez y esperad una semana antes de cambiar de receta.

¿Puedo tratar el huerto poco antes de cosechar?

Con jabón potásico o ajo basta con lavar bien las hortalizas, pero lo mejor es dejar unos días entre el tratamiento y la cosecha. Con productos de neem comprados, respetad el plazo de seguridad que figure en la etiqueta.

¿Qué hago con la mezcla que sobra?

No la guardéis, porque el ajo y el neem pierden fuerza en uno o dos días. Vertedla en un rincón de tierra, lejos de arroyos, estanques y de plantas en flor, y enjuagad el pulverizador antes de otro uso.

— Maite, desde el caserío