Las hortalizas compañeras en la misma maceta ahorran sitio, pero solo funcionan cuando se eligen por el tipo de raíz y no por la moda de las asociaciones. En una terraza del País Vasco, con poca luz y sirimiri frecuente, cada maceta cuenta, y mezclar al azar suele acabar con una planta que domina y otra que pasa hambre.
Aquí encontraréis seis combinaciones que he visto funcionar, la regla para reconocer una buena pareja, las que conviene separar y el tamaño de maceta que hace falta. Con eso podréis plantar dos o tres cultivos por contenedor sin que ninguno se quede corto de agua, de abono o de luz.
La regla de las capas de raíz
Cada hortaliza toma el alimento de una capa distinta del sustrato. El tomate y la zanahoria bajan hondo, la cebolleta y la albahaca ocupan la zona media, y la lechuga, el rábano o la fresa se quedan en los primeros centímetros. Si juntáis plantas de capas distintas, comparten el volumen de tierra en lugar de pelearse por él.
Aun así, la profundidad es solo la mitad de la cuenta. La otra mitad es el riego: una planta que quiere secarse entre riegos y otra que pide humedad constante no deben compartir contenedor, aunque sus raíces no se estorben. Mirad siempre las dos cosas antes de juntar nada.
Por último, contad el tiempo. Algunas parejas funcionan porque una planta se cosecha pronto y deja sitio a la otra, como el rábano, que se recoge en cuatro semanas. Es una cosecha escalonada, y en maceta es la forma más barata de aprovechar el espacio durante toda la temporada.
Seis combinaciones que funcionan
Tomate cherry, albahaca y tagete

Es la pareja clásica. El tomate cherry (Solanum lycopersicum) pide una maceta de 40 litros o más y un tutor; la albahaca (Ocimum basilicum) ocupa la zona media y el tagete (Tagetes patula) adorna el borde. En el norte el tomate necesita sol del sur y un techo que lo proteja de la lluvia, porque la humedad en hoja trae el mildiu.
Pepino y capuchina

El pepino (Cucumis sativus) trepa por una espaldera o una malla, y la capuchina (Tropaeolum majus) cae por el borde y tapa el sustrato. Usad una maceta ancha de 30 a 40 litros y regad con regularidad, porque el pepino bebe mucho. La capuchina suele ser la primera en recibir los pulgones, de modo que revisadla cada semana.
Zanahoria, cebolleta y lechuga

Tres capas de raíz: la zanahoria (Daucus carota) baja a fondo, la cebolleta queda en el medio y la lechuga (Lactuca sativa) cubre la superficie. Necesitan una jardinera profunda, de 30 cm como mínimo, con sustrato suelto y sin piedras, para que las zanahorias salgan rectas. Sembrad en abril, cuando ha pasado el riesgo de helada en el interior.
Lechuga y rábano

Esta pareja es la de la cosecha escalonada. El rábano (Raphanus sativus) se recoge a las cuatro semanas, antes de que la lechuga necesite el espacio. Se siembran juntos en una jardinera de 20 cm de fondo, y en un mes ya queda hueco. Es la mejor opción para empezar si nunca habéis cultivado en maceta.
Fresa y cebollino

Las dos tienen raíz superficial y caben en una jardinera o un cesto colgante. La fresa (Fragaria × ananassa) da fruto en primavera, y el cebollino (Allium schoenoprasum) rebrota todo el año y llena los huecos. En el norte la fresa agradece la lluvia, pero el exceso de humedad pudre el fruto, así que acolchad con paja.
Calabacín, rábano y borraja

El calabacín (Cucurbita pepo) domina el centro con hojas enormes, de modo que necesita una maceta de 50 litros. El rábano sale de la maceta antes de que las hojas del calabacín tapen el sitio, y la borraja (Borago officinalis) atrae a los polinizadores, algo útil para que cuajen los frutos. Dejad una sola planta de calabacín por maceta.
Recordad que en el norte hay menos horas de sol que en el sur, y eso cambia las proporciones. Con cielo cubierto muchos días, las hortalizas de hoja, como la lechuga, la acelga o el rábano, salen mucho mejor que las de fruto. Si vuestro balcón recibe menos de seis horas de sol directo, empezad por esas y dejad el tomate y el calabacín para la zona más luminosa.
Lo que no conviene mezclar
Hay parejas que fallan aunque parezcan lógicas. No juntéis plantas que piden riegos muy diferentes, como el tomillo con la lechuga, ni dos cultivos muy hambrientos de nitrógeno, como el calabacín con la col, porque uno empobrece el sustrato antes de tiempo.
Tampoco pongáis dos plantas de gran tamaño en una maceta pequeña: el tomate y la berenjena juntos necesitan 80 litros, y en una terraza pocas veces hay sitio. Y evitad la judía con las plantas del ajo y la cebolla, que no se llevan bien y frenan el crecimiento de la leguminosa.
Otra mezcla problemática es la que reúne plantas con enfermedades comunes. El tomate y la patata comparten mildiu, así que si ya tenéis una, no pongáis la otra al lado. Y si una planta enferma, retiradla de la maceta antes de que el hongo pase a la vecina. Desinfectad las tijeras con alcohol entre una planta y otra, y no dejéis restos de hojas caídas sobre el sustrato, porque son el mejor refugio para babosas y caracoles después de la lluvia, algo muy frecuente en la ladera.
Maceta, riego y abono para compartir
Una maceta compartida necesita más volumen que una individual. Contad un mínimo de 40 litros para una combinación con tomate, calabacín o pepino, y 15 a 20 litros para las de raíz superficial como lechuga y fresa. En el fondo, arcilla expandida; encima, sustrato universal con un 20 % de perlita para que drene bien.
Regad cuando los 3 primeros centímetros estén secos, y no en el plato. En una maceta compartida las plantas consumen más agua, así que en julio puede hacer falta un riego diario, mientras que en octubre con sirimiri casi no hay que regar. Abonad cada dos semanas con un abono orgánico líquido durante la época de producción, y reducid la dosis a la mitad si el verano es nublado.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado qué planté en cada maceta y cuándo se cosechó cada cosa. Después de tres años descubrí que el rábano nunca me fallaba y que las combinaciones con pepino sí. Anotad vuestras fechas de siembra y de cosecha, y la tercera temporada ya no necesitaréis consultar ninguna lista.
Para el centro y el sur peninsular, la regla es la misma, pero el calor adelanta las fechas: la lechuga se espiga antes y necesita media sombra, mientras que el tomate, el pimiento y la berenjena rinden mejor que en el norte.
Mirad otras ideas de cultivo en la sección de huerto y hortalizas.
Lo que más me preguntáis
¿Cuántas plantas caben en una maceta compartida?
Depende del volumen. En 40 litros, un tomate con una albahaca y unos tagetes; en una jardinera larga de 20 cm de fondo, ocho a diez lechugas con rábanos. Si las hojas se tocan mucho, quitad una planta.
¿Puedo juntar plantas de riego distinto en una misma maceta?
Mejor no. Una planta se pudre o la otra se seca, porque no hay manera de regar bien a las dos. Agrupad siempre las que piden humedad parecida, y poned las demás en macetas separadas.
¿Qué hago si una planta domina a la otra?
Cortad las hojas de la dominante para devolver luz a la pequeña, y abonad algo más. Si no mejora en dos semanas, sacad la planta más débil con cuidado y trasplantadla a su propia maceta.
— Maite, desde el caserío
