Erizo en el jardín: cómo ayudarlo y protegerlo

Al anochecer, algo pequeño y ruidoso rebusca entre las hojas del seto: es un erizo en el jardín, y su visita es una buena noticia. El erizo europeo (Erinaceus europaeus) recorre entre uno y dos kilómetros cada noche en busca de escarabajos, orugas y lombrices, y si encuentra comida y un rincón tranquilo, se queda a vivir en el vecindario.

La mayoría de los daños que sufre no vienen de la naturaleza, sino de gestos bienintencionados: un plato de leche, un cortacésped pasado sin mirar o un montón de hojas quemado de golpe. Aquí tenéis qué darle de beber y de comer, cómo hacerle un refugio, qué peligros revisar y qué hacer si lo encontráis débil.

Cómo es y qué hace en vuestro jardín

Un adulto lleva entre 5.000 y 7.000 púas y pesa alrededor de un kilo o menos. Es un insectívoro: come sobre todo escarabajos, orugas, lombrices y larvas, y alguna babosa o caracol que se cruce. Ayuda en el huerto, pero no esperéis que os libre de una plaga de babosas por sí solo.

Cuando se asusta, se enrolla en bola. No es agresividad ni señal de que esté muerto: es un reflejo de defensa que dura mientras sienta peligro. Si os cruzáis con uno así, apartaos y dejadlo tranquilo; solo conviene moverlo si está en una carretera o junto a una piscina sin salida. Ese reflejo sirve contra un zorro, pero no contra un coche, y por eso tantos mueren en el asfalto.

En la ladera, los erizos hibernan más o menos de noviembre a marzo, en un nido de hojas, hierba seca y ramas al abrigo de un seto o de la leña apilada. Es una especie protegida en España: no se captura, no se guarda en casa y no se molesta su nido. Si necesita ayuda, el contacto es el centro de fauna silvestre que corresponda a vuestra comunidad autónoma.

Agua y comida: lo que ayuda y lo que daña

Lo primero es el agua. Un cuenco bajo y ancho con agua fresca cada día salva más erizos que cualquier comida, sobre todo en verano. Cambiadla a diario y fregad el cuenco, porque se ensucia pronto.

Comida no necesita si el jardín tiene presas. Si queréis echar una mano en otoño o a la salida del invierno, servid un puñado de pienso seco de gato de pollo o ternera, o comida húmeda de gato sin salsas ni gelatina, y evitad las de pescado. Para que los gatos no se lo coman, metedlo en una caja de plástico puesta del revés, con un hueco de unos 13 cm de lado como puerta; además, el pienso queda seco aunque llueva.

Hay cosas que no se le dan nunca. La leche, porque no digiere la lactosa y le provoca diarrea y deshidratación. El pan, que llena el estómago sin alimentar y le quita el hambre de insectos. La fruta, porque no es su alimento. Y las sobras de la mesa, que llevan sal y especias.

Un jardín con rincones sin limpiar

Lo que decide que un erizo se quede es la cantidad de presas, y esas viven en el suelo húmedo, la hojarasca y la hierba alta. Dejad una zona sin segar de unos 2 m² en el rincón más tranquilo, y no retiréis las hojas caídas bajo los arbustos: en octubre el erizo las usa para construir su nido de invierno.

Ayudan algunas plantas que ya conocéis. La hiedra (Hedera helix) en la base de los muros guarda caracoles y escarabajos todo el invierno; una esquina de ortigas (Urtica dioica) concentra orugas; un trozo de trébol blanco (Trifolium repens) sin segar esconde lombrices; y la zarzamora (Rubus ulmifolius) en el borde forma un refugio donde ningún perro ni gato entra.

Otro detalle: abrid un paso de 13 cm de alto y ancho en la base del vallado o del muro. Sin ese hueco, el erizo no puede ampliar su ronda de un jardín a otro, y acaba por marcharse.

Un refugio de invierno en cuatro pasos

Un erizo no necesita casita de catálogo, sino un sitio seco, oscuro y tranquilo. Con una caja de madera robusta, ramas, hojas secas y tres ladrillos se hace en una tarde, mejor en otoño, antes del frío.

Elegir el sitio

Elegir el sitio

Buscad un rincón sin paso, pegado a un seto o debajo de un arbusto espeso. Orientad la entrada lejos del viento y de la lluvia que llegan del mar, y comprobad que el suelo drene bien: un nido encharcado enfría al animal.

Colocar la caja

Colocar la caja

Usad una caja de madera o de fruta, resistente, con una abertura de unos 13 cm de lado. Es suficiente para un erizo y estrecha para un gato adulto. Poned dentro un puñado de hojas secas, y encima de la caja una tabla o una teja para que no entre el agua.

Cubrirla con ramas y hojas

Cubrirla con ramas y hojas

Apoyad ramas alrededor formando un tipi para que sujeten la estructura, y amontonad encima hojas secas y paja hasta tapar todos los huecos. El erizo necesita una cámara bien aislada para conservar el calor; unos 20 cm de grosor es una buena medida.

Proteger la entrada y dejarla en paz

Proteger la entrada y dejarla en paz

Poned un ladrillo de pie a cada lado de la abertura y otro tumbado encima, como un dintel: así se estrecha el acceso para gatos y perros. Una vez instalada, no la abráis para mirar dentro. Cada visita puede asustar al animal y hacerle abandonar el nido.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntada la fecha de la última helada de cada año. Es la fecha que respeto antes de tocar los montones de hojas, la leña apilada o el compost, porque hasta que pasa puede haber un erizo dormido dentro. Apuntad la vuestra y, ante la duda, esperad a abril.

Peligros del jardín que no se ven

Revisad el jardín como lo vería un animal de 20 cm de altura. Estas son las trampas más habituales y cómo evitarlas:

  • Cortacésped, desbrozadora y cortasetos: antes de pasarlos, mirad la hierba crecida, las matas y el pie de los setos.
  • Antilimacos: el metaldehído de los granulados mata a los erizos. Recoged las babosas a mano al anochecer o leed cómo controlarlas sin venenos.
  • Mallas y redes: dejad 30 cm libres entre la base y el suelo para que no se enreden.
  • Agujeros y agua: tapad arquetas y zanjas, y dad pendiente suave o una rampa de piedras a estanques y charcas.
  • Montones de leña, hojas y compost: miradlos antes de moverlos, voltearlos o prenderles fuego.

Si veis un erizo en pleno día, tambaleante, flácido o herido, es un animal en apuros. No le deis comida sólida: un erizo deshidratado no la digiere bien. Dejad un cuenco bajo de agua cerca y llamad cuanto antes al centro de fauna silvestre de vuestra comunidad, que os indicará cómo actuar y si hay que trasladarlo.

En el norte húmedo y en la España más seca

La lluvia no molesta al erizo; lo que le hace daño es el suelo encharcado y un nido empapado. Por eso conviene el refugio en un punto con desagüe y bien cubierto. En la costa vasca, de clima suave, algunos despiertan en pleno invierno en días templados, así que no deis por vacío ningún nido ni lo toquéis en febrero.

En las zonas más cálidas y secas de España el agua pasa a ser lo más importante: un cuenco fresco en verano es lo que más vidas salva. En el sur vive además el erizo moruno (Atelerix algirus), que hiberna poco o nada, y sus visitas se reparten a lo largo del año.

Lo que más me preguntáis

¿Puedo darle de comer todos los días?

No hace falta, y se acostumbra. Si el jardín tiene presas, basta con agua fresca. El pienso de gato queda para otoño y para la salida del invierno, en poca cantidad; el resto del año, solo agua.

¿Qué hago si encuentro una cría sola?

Una cría sin madre a la vista no siempre está abandonada: la madre puede andar cerca. Observad desde lejos un par de horas; si sigue sola al anochecer, llamad al centro de recuperación de fauna. No la cojáis ni le deis leche.

¿Puede un perro o un gato hacerle daño?

Sí, sobre todo un perro curioso, que puede morderlo o agobiarlo hasta dejarlo exhausto. Por eso conviene meter a los animales de casa por la noche y mantener la entrada del refugio estrecha con el arco de ladrillos.

— Maite, desde el caserío