Un poto de tres metros colgando de la estantería lleva dentro diez macetas nuevas, y casi nadie las aprovecha. Multiplicar plantas de interior cuesta un cuchillo limpio, un vaso y algo de paciencia, pero cada especie pide su método: lo que enraíza en agua en una semana se pudre si lo tratáis igual en otra planta.
Aquí tenéis seis métodos, qué planta encaja en cada uno, cuándo hacerlo con la luz corta y la humedad del norte y qué trucos de internet conviene dejar pasar.
Cada planta se multiplica con lo que ya sabe hacer
Una planta se copia con el órgano que usa para crecer. Las trepadoras tienen nudos en el tallo, y de cada nudo pueden salir raíces. Las suculentas guardan agua en la hoja y viven de ella mientras forman raíces nuevas. Las plantas de mata crecen en macizo y se parten en trozos con raíz propia. Otras se copian solas: la fresa lanza estolones, que son tallos rastreros con plantita al final; el iris extiende rizomas, tallos horizontales medio enterrados; la patata engorda tubérculos con yemas; la cebolla y el azafrán acumulan reservas en bulbos y cormos que dan bulbillos al lado.
Antes de cortar, mirad qué órgano tiene la vuestra y elegid el método de la lista. Las herramientas, siempre limpias: tijeras o cuchillo lavados con agua caliente y jabón, y bien secos. Un corte sucio mete hongos en la herida, y eso explica la mayoría de los esquejes que se pudren. La mejor época es la primavera, cuando la planta crece sola.
Seis métodos, uno por uno
Cada uno lleva su imagen y su planta de ejemplo. Elegid el que corresponda a lo que tenéis en casa.
Esqueje de tallo en agua

Es el método del poto (Epipremnum aureum), del filodendro (Philodendron scandens) y de la costilla de Adán (Monstera deliciosa). Cortad un tallo con dos o tres nudos y ponedlo en un vaso con el agua cubriendo los nudos y las hojas fuera. En la costilla de Adán cortad justo debajo de un nudo con raíz aérea. El poto echa raíces en una semana; la costilla de Adán tarda unas semanas. Pasadlos a sustrato cuando las raíces midan 3 o 4 cm, porque las raíces de agua largas sufren al cambiar de medio. Renovad el agua cada tres o cuatro días. Lo mismo sirve para el cóleo y la ceropegia (Ceropegia woodii); el papiro se hace cortando el penacho con un trozo de tallo y poniéndolo boca abajo en agua.
Hoja entera o en trozos

Aquí manda una regla: sustrato seco. La hoja de una suculenta forma raíces cuando nota algo de sequedad, y se pudre si la tierra está húmeda y el sitio frío o sin luz. Poned la hoja de crasa de jade (Crassula ovata) apoyada, sin enterrar, sobre una mezcla de perlita y arena gruesa, con luz brillante sin sol directo. Regad muy poco cuando asomen raíces blancas, entre una y tres semanas después. La lengua de suegra (Sansevieria trifasciata) se corta en trozos de 10 cm, se deja secar un día y se planta con el lado de abajo hacia abajo; los ejemplares con borde amarillo pierden ese borde si salen de hoja, así que para ellos conviene dividir. La violeta africana arraiga con una hoja sana y su rabillo, regada desde la base. La zamioculca (Zamioculcas zamiifolia) también sale de hoja, pero tarda muchos meses.
División de la mata

Es el método más seguro, porque cada trozo ya tiene raíces. Aprovechad el trasplante: sacad la planta, sacudid el sustrato y separad con las manos, o con un cuchillo limpio si hace falta, trozos con raíces y al menos tres hojas. Sirve para el espatifilo (Spathiphyllum), la lengua de suegra, el aglaonema y el filodendro. Plantad en sustrato nuevo con un poco de perlita, regad una vez a fondo y dejad dos semanas a media luz. Los tubérculos del caladio (Caladium) se parten con yemas y mucho calor, nunca con tierra de jardín. Lo mismo, a mayor escala, vale para las perennes del jardín: en abril, cuando los brotes asoman, se dividen hostas, hemerocalis, astilbes, heucheras o flox. La señal es un centro pelado rodeado de brotes fuertes. Cada trozo necesita al menos tres yemas; el iris siberiano vuelve al suelo el mismo día, para que no se seque.
Hijuelos y estolones

Son copias que la planta ya ha hecho. La cinta (Chlorophytum comosum) cuelga plantitas con raíces propias en largos tallos: apoyadlas en una maceta vecina sin cortarlas, y separadlas cuando agarren. El aloe (Aloe vera) y la pilea (Pilea peperomioides) sacan hijuelos al pie; separadlos con raíz, dejad secar el corte un par de días y plantadlos en sustrato arenoso. Con el aglaonema se hace igual: cortad los brotes de la base con tijeras limpias. Esperad a que el hijuelo tenga cuatro o cinco hojas; antes, le falta fuerza.
Acodo aéreo

Es lo mejor para tallos leñosos y plantas grandes que se han desnudado, como el ficus elástico (Ficus elastica), y para arbustos del jardín: camelia, rododendro, azalea, glicinia, magnolia, jazmín, vid o grosellero. Hacéis una pequeña herida en el tallo, la envolvéis en musgo húmedo y sujetáis un plástico transparente alrededor, bien atado por los dos extremos. Las raíces se ven a través del plástico en cuatro a ocho semanas. Solo entonces cortáis por debajo y plantáis. Camelias, rododendros y azaleas piden sustrato ácido, y en la ladera tenemos suelo ácido de sobra.
Semillas con frío

Muchas semillas de árboles, arbustos y frutales no germinan hasta pasar frío. En enero o febrero, mezclad las semillas con arena apenas húmeda, que se compacte sin soltar gotas, en una bolsa hermética con etiqueta y fecha. Guardadla en el frigorífico entre cuatro y doce semanas, según la especie; serbal, manzano, espino y avellano piden las más largas. Si una semilla brota, sembradla enseguida. Las anuales de cubierta blanda no lo necesitan. Un frutal de semilla no sale igual que su madre, así que es para patrones y curiosos.
Después del corte: luz, agua y paciencia
En el norte se producen dos problemas. Los días de invierno son cortos y la casa tiene calefacción, así que propagar de octubre a febrero da raíces lentas. Y con sirimiri durante días el aire casi no seca, de modo que en una maceta cerrada con bolsa aparece moho. Colocad los esquejes junto a una ventana luminosa, ventilad cada día y regad menos de lo que pensáis. En el sur o el interior peninsular, el aire seco acelera los brotes pero seca antes los esquejes: dadles sombra y más humedad.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo una columna aparte para esquejes: fecha del corte, método y semanas hasta la primera raíz. A los dos años sabéis qué plantas son rápidas con vuestra luz y cuáles se dejan para abril. Poned también etiqueta con fecha a cada vaso de la ventana, porque se olvidan.
Lo que no os conviene copiar
Circula mucho el vídeo de propagar una orquídea Phalaenopsis con una hoja suelta, tratada con ajo, miel con canela y hormona. No funciona: la hoja no tiene yemas para formar una planta y se pudre, y la madre queda con una herida abierta. Las orquídeas se multiplican por keikis, brotes que salen en la vara, o por división en las especies de pseudobulbos. Tampoco hacen falta miel, canela ni ajo en el corte de un poto: no hay pruebas de que ayuden. Un polvo enraizante comercial es opcional.
Evitad la tierra de jardín en maceta, porque aquí es pesada y arcillosa. Usad sustrato universal con una cuarta parte de perlita. Y no mantengáis húmeda la tierra de lengua de suegra o de suculentas, para esas plantas solo basta el riego tras las primeras raíces. Para el resto de cuidados, tenéis la sección de cuidados básicos y la de suculentas y cactus.
Lo que más me preguntáis
¿Por qué se me pudre el esqueje en el agua?
Casi siempre por agua estancada, hojas sumergidas o frío. Cambiad el agua cada pocos días, dejad solo los nudos dentro y mantened el vaso por encima de 15 °C, con luz clara. Si la base está blanda, cortad hasta tejido firme y empezad de nuevo.
¿Es mejor enraizar en agua o directamente en tierra?
El agua es cómoda para ver las raíces y funciona con las trepadoras. En tierra las raíces salen más fuertes y no hay que trasladarlas. Las suculentas, en cambio, siempre en sustrato seco, nunca en agua.
¿Cuándo separo el hijuelo de la planta madre?
Cuando tenga raíces propias y cuatro o cinco hojas. Si lo separáis antes, gasta lo que tiene en sobrevivir y no en crecer. En caso de duda, esperad otra semana.
— Maite, desde el caserío
