Cuando trabajaba en el vivero, la pregunta que más se repetía en el mostrador era la del espatifilo que «ya no saca flores». La planta llegaba de la tienda con tres espatas blancas, las flores se marchitaban en dos meses y no volvía a haber ninguna en años. Casi nunca se trataba de una planta enferma, sino de una planta mal colocada.
El espatifilo sin flores tiene arreglo en la mayoría de los casos, aunque conviene tener paciencia: desde que se corrige el cuidado hasta ver la primera espata nueva pasan de dos a tres meses. Aquí repaso la luz, el riego, el abono, la maceta y el sustrato, que son las cinco cosas que deciden la floración, y qué cambia en una casa del norte.
Ficha rápida
Por qué un espatifilo deja de florecer
Lo que llamamos flor del espatifilo (Spathiphyllum wallisii) es en realidad una hoja blanca modificada, la espata, que envuelve una espiga pequeña donde están las flores verdaderas. Una espata dura entre seis y ocho semanas y se pone verdosa al final. La planta que florece bien da varias seguidas de primavera a otoño, con un parón corto en invierno.
Las causas de que no flore son siempre las mismas, y casi siempre se acumulan. Poca luz es la primera: con sombra profunda la planta sobrevive, con hojas oscuras y grandes, pero no gasta energía en flores. La segunda es una maceta enorme. La tercera, el abono equivocado, y la cuarta, el frío o las corrientes de aire. Os las voy a ir revisando en este orden.
Cómo devolverle la floración paso a paso
Acercarlo a la luz

Colocadlo a un metro de una ventana al este o al oeste, o junto a una orientada al norte si es amplia. Tiene que ver bien su sombra sobre el suelo durante varias horas del día; si no se dibuja, es que falta luz. El sol directo del mediodía quema las hojas y deja manchas marrones en los bordes, así que si la ventana recibe sol fuerte, poned una cortina fina.
Cambiar un espatifilo de una esquina oscura a una zona clara basta muchas veces para que saque flores en tres meses. Hacedlo despacio, en dos o tres semanas, acercándolo cada pocos días, para que no sufra un golpe de luz.
Regar con ritmo, no con calendario

Esta planta pide el sustrato fresco, no empapado. Esperad a que los 2 cm superiores estén secos al tacto y regad hasta que salga agua por los agujeros; vaciad el plato a los diez minutos. Si las hojas se doblan hacia abajo, es sed, y se recupera en horas; pero si ya se ven amarillas y blandas en la base, es exceso de agua.
En mi caserío, en invierno, un riego cada diez o doce días suele bastar, porque la humedad del aire es alta y el sustrato tarda en secarse. En verano, cada cuatro o cinco. Usad agua de lluvia si podéis recogerla, o agua del grifo dejada reposar un día: las puntas marrones suelen venir de la cal. Para más detalle, tenéis la guía de riego de plantas de interior según la especie.
Abonar poco y con abono de flor

De marzo a octubre aplicad un abono líquido equilibrado o específico para plantas con flor cada dos semanas, a media dosis de la indicada en la etiqueta. Es la dosis que usaba en el vivero, y no la de una vez por semana que se oye por ahí: demasiado abono quema las raíces finas y llena el sustrato de sales, y el síntoma son puntas secas, no flores.
En invierno, parad o dejad un abonado al mes como máximo. Un abono muy rico en nitrógeno (el primer número del envase) da hojas enormes y verdes, y muy pocas espatas. Antes de abonar, regad con agua sola, para que el sustrato no esté seco cuando entre el abono.
Mantener las raíces ajustadas

Se suele aconsejar pasar la planta a una maceta más grande en cuanto flojea, pero con el espatifilo conviene lo contrario. Una planta con las raíces ligeramente apretadas florece antes que una que tiene mucho sitio libre, porque deja de invertir en raíz nueva. Cambiadla solo si las raíces asoman por los agujeros de drenaje o si el sustrato se seca en un día.
Cuando toque, subid solo 2 o 3 cm de diámetro, en primavera. Una maceta de 14 cm pasa a una de 16 o 17. Sacad el cepellón con cuidado, soltad las raíces con los dedos, cortad las negras o blandas con tijeras limpias y rellenad con sustrato nuevo sin apretar demasiado.
Un sustrato que drene y retenga

Una mezcla que funciona bien: seis partes de sustrato universal, dos de fibra de coco o turba y dos de perlita o corteza fina de pino. Retiene humedad, pero deja respirar las raíces. El sustrato que sale de fábrica compacto se apelmaza con los años, y el agua corre por los lados sin mojar el centro.
Aseguraos de que la maceta tenga agujeros. Si usáis una maceta decorativa sin ellos, dejad la de plástico dentro y sacadla para regar. Una mezcla encharcada pudre las raíces mucho antes de que la planta flore.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado el día en que abrió cada espata y el riego que le di el mes anterior. Descubrí que las flores llegaban sin falta unas seis semanas después de dejar la planta en un sitio más claro y cortar los riegos a la mitad una semana. Probad a espaciar un riego en pleno invierno: el pequeño descanso la empuja a florecer en primavera.
El espatifilo en una casa del norte
En el norte hay pocas horas de luz de noviembre a febrero y la calefacción reseca el aire. Poned una bandeja con bolitas de arcilla y un dedo de agua bajo la maceta, sin que la base toque el agua, y alejad la planta de los radiadores y de las ventanas que se abren a diario: por debajo de 12 °C las hojas se oscurecen y se caen.
Los días de sirimiri la casa se llena de humedad y el sustrato tarda más en secarse, así que tocad siempre la tierra antes de regar, aunque el calendario diga que toca. Es el fallo más común que veo en las casas de mi valle.
En la España seca y cálida el problema es el contrario: sol y calor excesivos. Un espatifilo en un patio andaluz necesita sombra total de mayo a septiembre y riegos más frecuentes, y dentro de casa agradece la ventana menos soleada.
Lo que más me preguntáis
¿Por qué las espatas se ponen verdes?
Es normal al final de su vida: la espata pierde el blanco y se vuelve verde antes de secarse. Si es muy pronto, suele deberse a demasiada luz o a abono en exceso. Cortad el tallo por la base cuando se seque.
¿Qué hago con las puntas marrones de las hojas?
Suelen venir del aire seco, de la cal del agua o de un abono demasiado concentrado. Recortad con tijeras limpias siguiendo la forma de la hoja y cambiad a agua reposada o de lluvia. No desaparecerán de las hojas ya dañadas, pero las nuevas saldrán sanas.
¿Cuándo florece mejor el espatifilo?
Entre marzo y octubre, cuando hay luz y calor suficientes. En las casas muy luminosas puede sacar espatas sueltas en invierno, pero es la excepción. Cuando una planta lleva más de un año sin flor, buscad la causa antes de comprar abonos.
— Maite, desde el caserío
