En las tardes de julio, cuando el sirimiri da paso a un aire quieto y cálido, los mosquitos salen del valle a la hora exacta en que uno se sienta a cenar. En el vivero me preguntaban cada verano qué planta los espantaba, y mi respuesta honesta era siempre la misma: ayudan un poco, no hacen milagros. Las aromáticas contra mosquitos funcionan como una capa más de defensa, no como una barrera.
Aquí tenéis cinco que merecen sitio en la terraza, cómo plantarlas en el norte para que vivan, lo que podéis esperar de ellas con realismo y lo que de verdad reduce los mosquitos, que está más cerca de la regadera que de la maceta.
Cinco aromáticas que merece la pena poner junto a la mesa
Ninguna elimina los mosquitos, y los aceites concentrados de las velas y los repelentes comerciales llegan mucho más lejos que una maceta viva. Una planta entera libera muy poco aroma si nadie la toca, y lo hace en un radio de pocos palmos. Lo mejor que puedo prometeros es una terraza más agradable y un poco menos de visitas. Lo que sí tienen es un aroma intenso que enmascara en parte lo que ellos buscan, y que se libera cuando se rozan las hojas. Por eso cuentan más las macetas cerca de donde os sentáis que un macizo lejos.
Albahaca

La albahaca (Ocimum basilicum) de hoja grande, la genovesa, es la más aromática. Sembrad en abril en interior y sacadla a la terraza a primeros de junio, cuando las noches pasen de 12 °C, porque el frío la detiene en seco. Quiere sol de la mañana, riego cada dos días y un pellizco de las puntas para que ramifique. Las babosas la adoran en cuanto llueve, de modo que subid la maceta a una mesa baja.
Lavanda

La lavanda (Lavandula angustifolia) aguanta varios años en maceta si el sustrato drena: mezclad tierra universal con un tercio de gravilla y dejad que se seque entre riegos. Atrae abejas y abejorros de día, que es una ventaja para el jardín y un detalle a tener en cuenta si alguien de la casa es alérgico a las picaduras. En el norte, colocadla bajo un alero y podadla en septiembre, un tercio de lo que ha crecido, sin llegar a la madera. Sacad las flores secas en cuanto se marchiten para que rebrote y vuelva a perfumar la mesa hasta octubre.
Romero

El romero (Salvia rosmarinus) es la más fácil de la lista. Crece en una maceta de 30 cm durante años, soporta el viento del Cantábrico y apenas pide agua: con regar cuando la tierra esté seca 3 cm hacia abajo vale. Si el invierno es muy húmedo, comprobad en febrero que el centro de la mata no esté negro. Su aroma es de los más fuertes, y se libera mucho cuando pasáis la mano. Yo no recomiendo quemar ramas en la barbacoa, como cuentan algunos: el humo no sustituye nada y no hay motivo para arriesgarse a un descuido.
Menta

La menta (Mentha spicata) crece sin parar y se escapa por cualquier grieta, por eso solo en maceta, con un plato sin agua acumulada. A diferencia de las anteriores, le gusta la humedad y la semisombra, de modo que es la mejor aliada de la ventana del norte. Rozadla con la mano al pasar. Si vivís en un valle húmedo, comprobad que la maceta no acumule agua en el plato, porque es justo donde crían los mosquitos que queréis evitar. Cortad un tercio de los tallos en junio y en agosto; rebrota con más fuerza y no se pone leñosa.
Geranio de olor

Muchas plantas que se venden como «citronela» en los viveros son en realidad un geranio de olor (Pelargonium citrosum), no la citronela verdadera (Cymbopogon), que es una hierba tropical que no pasa el invierno en el norte. El geranio de olor aguanta mejor el clima, pide sol y poca agua, y huele a limón al frotar las hojas. Hay que entrarlo en casa cuando bajen las noches de 5 °C, es decir, hacia finales de octubre.
Lo que de verdad reduce los mosquitos
Los mosquitos ponen los huevos en agua quieta, y las larvas se desarrollan en esa agua en una semana más o menos. Un plato de maceta lleno, un cubo, una regadera olvidada o el hueco de un neumático bastan para criar decenas. Vaciad los platos cada tres o cuatro días, tapad los depósitos de lluvia con una malla fina y no dejéis cubos con agua bajo la lluvia.
El segundo recurso es el aire. Un ventilador pequeño en la mesa, a 1,5 m, desorienta a los mosquitos más que cualquier planta, y una mosquitera en las ventanas abiertas sigue siendo imbatible. Las aromáticas se suman a eso; no lo sustituyen. Más ideas para macetas de verano, en la sección de terraza y balcón.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado que el efecto aparece cuando las aromáticas están al nivel de los tobillos y de la mesa, no en la barandilla. Colocad tres o cuatro macetas en un radio de 1 m, y antes de la cena pasad las manos por las hojas para soltar el aroma. Si usáis una vela de citronela comprada, ponedla junto a las macetas, no en lugar de ellas. Repetidlo a media cena: el aroma se disipa pronto, y volver a rozar las hojas lo renueva.
Cómo cambia en el norte y en el sur
En el País Vasco la humedad prolonga la temporada de mosquitos, pero también castiga a estas plantas. La lavanda y el romero se pudren con las lluvias seguidas, así que usad macetas con agujeros grandes y alero. La albahaca y el geranio de olor entran en casa a finales de octubre. Con el viento sur, las macetas se secan en una tarde, y hay que revisar la menta cada día.
En la España más cálida y seca la lavanda, el romero y el geranio de olor se las apañan solos. La albahaca sí pide sombra a mediodía y riego diario en julio. Y si vivís cerca de una zona de mosquito tigre, que ha avanzado por buena parte del país y pica de día, el truco del agua estancada importa mucho más que cualquier planta. Para las aromáticas de cocina también tenéis la sección de huerto y hortalizas.
Lo que más me preguntáis
¿Cuántas macetas necesito para notar algo?
Con tres o cuatro macetas grandes alrededor de la mesa se nota algo, pero no esperéis que desaparezcan los mosquitos. Siempre digo lo mismo: se reduce la molestia, no la plaga, y solo si las plantas están cerca y sanas.
¿Funcionan mejor si froto las hojas?
Sí, y es la clave. Las hojas guardan el aroma en pequeñas glándulas, y se libera al rozarlas o aplastarlas levemente. Una planta quieta, sin tocar, aporta muy poco, de manera que acostumbraos a pasar la mano antes de sentaros.
¿Puedo plantarlas todas juntas en una maceta?
No conviene. La menta ahoga a las demás y la lavanda quiere sequedad mientras la menta quiere humedad. Poned cada una en su maceta y agrupad las macetas; si queréis combinar plantas en la misma maceta, buscad parejas que pidan el mismo riego.
— Maite, desde el caserío
