Color de las hortensias: cómo lo decide el suelo

Mi amona Begoña tenía a la puerta del caserío unas hortensias que daban flores azul cielo año tras año, sin que nadie les echara nada. Yo creía que era una variedad especial. En el vivero aprendí que la planta era corriente y que el secreto estaba debajo: la tierra de la ladera.

El color de las hortensias de jardín cambia según la acidez del suelo, y eso se puede orientar con paciencia. Aquí os explico qué plantas cambian de color y cuáles no, qué mide cada cifra, cómo conseguir azul o rosa con dosis prudentes y qué remedios de casa no sirven para nada.

Ficha rápida

Nombre científico
Hydrangea macrophylla
Luz
Semisombra; sol solo de mañana
Riego
Sustrato siempre húmedo, nunca encharcado; mejor agua de lluvia
Sustrato
Ácido (pH 5,5 o menos para azul; 6,5 o más para rosa)
Floración
De junio a septiembre

Qué decide el color de verdad

Solo cambian de color las hortensias de hoja grande, la hortensia común (Hydrangea macrophylla), y en menor medida la de montaña (Hydrangea serrata). Las blancas de esa especie no cambian nunca: el pigmento rosa o azul no existe en ellas. Tampoco cambian las hortensias de panícula (Hydrangea paniculata), que pasan del blanco al rosado al envejecer, y esa es otra cosa, un cambio de la propia flor y no del suelo.

En las que sí cambian, el color lo da un pigmento natural que se vuelve azul cuando se une al aluminio. El aluminio abunda en casi cualquier tierra, pero la raíz solo lo absorbe si está disuelto, y eso ocurre cuando el pH del suelo es bajo. El pH es la escala que mide la acidez: por debajo de 7 es ácido, por encima, alcalino. Con un pH de 5,5 o menos, la planta toma aluminio y las flores salen azules. Con 6,5 o más, el aluminio queda bloqueado y salen rosas. Entre ambos valores, lo normal es un morado o un color mezclado.

Hay un segundo factor: el fósforo. Los abonos ricos en fósforo atrapan el aluminio y empujan al rosa, aunque el suelo sea ácido. Y la genética cuenta: algunos cultivares dan un azul franco y otros se quedan en un rosa subido por mucho que acidifiquéis. Mirad la etiqueta de la planta cuando la compréis.

El norte juega a vuestro favor

En el País Vasco la hortensia está en su casa. Llueve ciento y pico días al año, el agua lava la cal de la tierra y los suelos de los valles son ácidos y arcillosos. Por eso en mi valle las hortensias suelen salir azules sin ayuda. Lo contrario también pasa: junto a un muro recién enlucido, el mortero suelta cal con cada lluvia y, en un par de años, una mata azul puede virar al rosa o al lila. Si plantáis cerca de un muro o de un camino de hormigón, dejad medio metro de distancia como mínimo.

Para quien vive en la España más seca y caliente, la situación cambia. Allí el agua del grifo es dura, con mucha cal, y la tierra suele ser alcalina. Conseguir azul en el suelo es una batalla perdida: lo sensato es cultivar la hortensia en maceta de 40 cm o más, con sustrato para plantas acidófilas (turba rubia o tierra de brezo) y regarla con agua de lluvia recogida o agua del grifo dejada reposar y mezclada con agua de lluvia. Y aceptar que el rosa es el color natural de vuestra zona. Más ideas para maceta, en la sección de plantas con flor.

Cómo conseguir flores azules

Medir el pH de la tierra

Medir el pH de la tierra

Primero medid. Una tira de pH de las que se venden en cualquier tienda de jardinería cuesta poco y os ahorra meses de intentos a ciegas. Tomad tierra de 10 cm de profundidad, junto a las raíces, y mezcladla con agua destilada según indique el kit. Si marca más de 5,5, hay trabajo que hacer.

El método que mejor funciona combina tres cosas, que conviene hacer a la vez:

Acolchar con corteza de pino y regar con agua de lluvia

Acolchar con corteza de pino y regar con agua de lluvia

Acolchad con corteza de pino compostada o con turba rubia, una capa de 5 cm, y usad agua de lluvia para regar siempre que podáis.

Pasar a un abono para acidófilas

Pasar a un abono para acidófilas

Cambiad al abono para plantas acidófilas, que lleva poco fósforo, y evitad los abonos universales ricos en él.

Aplicar sulfato de aluminio en primavera

Aplicar sulfato de aluminio en primavera

Aplicad sulfato de aluminio, disuelto en agua de lluvia, a primeros de primavera, justo cuando brotan las hojas.

Con el sulfato de aluminio hay que tener cuidado. Es una sal que en exceso quema las raíces. Seguid la dosis de la etiqueta del fabricante, que suele rondar unos pocos gramos por litro de agua, repartid la aplicación en varias tandas separadas dos o tres semanas y regad antes con agua sola para que la tierra esté húmeda. Usad guantes, no lo guardéis cerca de niños ni animales y no lo echéis nunca sobre tierra seca. Si dudáis, empezad con la mitad.

Un aviso más: no vale acidificar a toda costa. Por debajo de 4,5 la planta puede sufrir.

Cómo conseguir flores rosas

Encalar en otoño

Encalar en otoño

Es el camino contrario: subir el pH hacia 6,5 o algo más y bajar la disponibilidad de aluminio. Se hace con cal de jardín (cal dolomítica o carbonato cálcico) repartida en otoño, a razón de un puñado por metro cuadrado alrededor de la mata, sin tocar el tronco, y regada después. Un abono con algo más de fósforo ayuda a mantener el rosa.

Subir el pH tiene un límite. Una hortensia en suelo muy alcalino, por encima de 7, se pone amarilla porque no puede absorber hierro: las hojas pierden verde entre los nervios. Si veis eso, no sigáis encalando. Un quelato de hierro lo corrige en pocas semanas.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntado que el cambio no llega nunca en la misma temporada. Las yemas de flor ya están hechas desde el verano anterior, así que lo que echéis en marzo se nota de verdad en el segundo año. Apuntad en un cuaderno la fecha, el pH medido y el color de ese verano: dentro de dos floraciones sabréis qué funciona en vuestro suelo y no en el de otro.

Remedios de casa que casi no sirven

Los posos de café, las agujas de pino y las cáscaras de huevo se repiten en todos los grupos de jardinería. Funcionan menos de lo que se cuenta. Los posos tienen una acidez débil y casi desaparecen al usarse: su efecto sobre el color es muy pequeño. Las agujas de pino, como acolchado, aportan algo, pero son lentas y no bastan solas. Las cáscaras de huevo tardan años en descomponerse y su efecto en el pH, en una temporada, es mínimo.

La ceniza de leña sí sube el pH, pero también deja potasio de golpe y sales; si queréis rosa, la cal es más controlable. En ambos casos, usadla poco.

Lo que sí os digo es que la constancia importa más que cualquier polvo mágico: agua de lluvia, un acolchado orgánico y abonos adecuados dan resultados mejores que probar un remedio cada mes.

Lo que más me preguntáis

¿Puedo cambiar el color de una hortensia blanca?

No. Las blancas de hoja grande no producen el pigmento que reacciona con el aluminio, así que seguirán blancas sea cual sea el pH. Lo único que podéis ver es un tono verdoso o rosado al envejecer la flor, y eso es normal.

¿Por qué mi hortensia azul se ha vuelto rosa este año?

Casi siempre porque la tierra ha subido de pH: agua del grifo dura, cal de un muro cercano o un abono con mucho fósforo. Medid el pH, volved a acidificar con sulfato de aluminio y acolchado de corteza de pino, y tened paciencia hasta la floración siguiente.

¿Se puede tener hortensia azul en maceta en un piso del sur?

Sí, y es la forma más fácil. Usad sustrato para acidófilas, una maceta con buenos agujeros y agua de lluvia o agua del grifo reposada. En verano regad a menudo, porque en maceta la hortensia se seca en horas con el calor.

— Maite, desde el caserío