Serpientes del jardín: culebras y víboras del norte

Una forma larga y oscura se desliza bajo la pila de leña y, en dos segundos, ya no está. Así pasan casi todas las serpientes del jardín en el norte de España: sin que nadie las vea bien, y confundidas con la única que merece respeto de verdad, la víbora. El resultado es que cada año se mata a culebras que no hacían ningún daño.

Aquí os cuento qué especies podéis encontrar en una finca húmeda del norte, cómo diferenciarlas sin acercaros, qué hacen de provecho y qué no, y cómo convivir con ellas con un poco de orden en el terreno. También, qué hacer si el encuentro es con una víbora.

Serpientes del jardín: culebras y víboras del norte

Qué serpientes viven en los jardines del norte

Junto a charcas, regatos y huertas húmedas lo más frecuente es la culebra de collar (Natrix helvetica): gris oliva, de 60 a 100 cm, con una mancha clara en la nuca que en los adultos viejos casi se borra. Come ranas, sapos, tritones y algún pececillo, y por eso vive donde hay agua. Comparte sitio con la culebra viperina (Natrix maura), más pequeña, de cabeza algo aplanada y con un zigzag en el lomo que la hace parecer una víbora. También caza en el agua, sobre todo renacuajos y peces pequeños.

En los muros de piedra seca y las leñeras de las zonas más cálidas y secas, como el sur de Álava, aparece la culebra de escalera (Zamenis scalaris). Es una de las culebras más grandes de la Península y puede pasar del metro. Los adultos son pardos con dos rayas oscuras en el lomo; las crías llevan un dibujo en forma de escalera, de ahí el nombre. Caza ratones, topillos y lagartijas. En la costa lluviosa es mucho más rara.

Las venenosas son dos: la víbora de Seoane (Vipera seoanei), propia de la vertiente atlántica, y la víbora áspid (Vipera aspis), más ligada a la montaña y al Pirineo. Son las únicas del norte cuyo veneno importa a una persona. Todas las serpientes ibéricas son fauna silvestre y la ley estatal de patrimonio natural, de 2007, las ampara: matarlas o capturarlas puede acarrear sanción, también si se trata de víboras.

Qué serpientes viven en los jardines del norte

Cómo distinguir una culebra de una víbora

La regla de oro es distinguir desde tres o cuatro metros. La pupila vertical de la víbora es un buen dato, pero solo se ve a una distancia en la que no debéis estar. Fijaos mejor en el conjunto, que es lo que he aprendido a mirar con los años:

  • Cuerpo: la víbora es corta y gruesa, rara vez pasa de 60-70 cm, y la cola se estrecha de golpe. Las culebras son largas y esbeltas, con la cola afilada y larga.
  • Cabeza: en la víbora es ancha, triangular y bien separada del cuello. En las culebras es ovalada y poco marcada, aunque la viperina y la de collar la aplanan al asustarse.
  • Dibujo: un zigzag dorsal continuo apunta a víbora, pero la viperina lo imita. Una raya clara en el cuello o dos líneas longitudinales oscuras apuntan a culebra.
  • Dónde está: una serpiente que nada con la cabeza fuera del agua casi seguro es una culebra de agua. Las víboras prefieren pedreras, brezales y lindes soleados.

Tampoco os fiéis de la regla de que cabeza igual de ancha que el cuello significa inofensiva: sirve a menudo, pero no es una garantía, y por eso se mata a tantas viperinas. Si dudáis, tratadla como si fuera víbora: apartaos y dejad que se vaya sola. La culebra de collar, por cierto, se defiende de forma teatral: sopla, se hace la muerta panza arriba con la boca abierta y suelta un olor desagradable. Es puro espectáculo.

Cómo distinguir una culebra de una víbora

Lo que hacen por el jardín, y lo que no

Conviene ser honestos con las aliadas. Las que cazan roedores, la escalera y también la víbora, quitan ratones y topillos que de otro modo criarían varias veces al año en la leñera. Esa es su aportación real. Las de collar y viperina no tocan plantas ni os limpiarán las lechugas de babosas: sus presas son anfibios y peces. Lo que sí indican es que el estanque o el regato está sano, porque donde hay culebras de agua hay ranas y tritones.

Si queréis control de babosas, el trabajo lo hacen los sapos y las ranas, y a ellos sí los favorece una charca sin peces y con orillas suaves. Las culebras, a su vez, viven de ellos: todo cuadra. Además de cazar, las veréis tomar el sol sobre escalones, muros o la tapa de la fosa durante 10 a 20 minutos para entrar en calor. Es un animal de sangre fría cargando pilas, no un intento de entrar en casa. Se las ve de marzo a octubre, con más actividad en las tardes templadas. Más ideas sobre fauna amiga, en la sección de fauna e insectos.

Lo que hacen por el jardín, y lo que no

Convivir con ellas en un clima húmedo

En el norte la lluvia y el sirimiri mantienen a los anfibios todo el año, y con ellos a las culebras de agua. Los refugios que buscan son los mismos que os sobran: leña apilada, piedra suelta, chapas, restos de poda. Mi consejo es dejarlas donde están, apilar la leña lejos de la puerta, a unos 5 m, y segar sin bajar de 8 cm cerca de muros y charcas, porque a menudo la desbrozadora hace más daño que cualquier serpiente.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntada, junto a la lluvia y las heladas, la fecha de la primera culebra del año, y casi siempre coincide con la primera tarde templada tras unos días de sirimiri. Apuntad vosotros el sitio y el día de cada avistamiento. En dos temporadas sabréis qué rincón usan y podréis evitar desbrozarlo en abril, cuando salen de la hibernación.

En la España más seca y caliente, las serpientes que veréis cerca de casa serán sobre todo la escalera y la culebra bastarda, y se refugian en las horas de calor bajo piedras y en muros. Las normas son las mismas: observar desde lejos, no tocar, no matar. Con perros, como mi Euri, usad correa cerca de pedreras en primavera; si sospecháis de una mordedura, al veterinario sin esperar.

Si una víbora muerde a una persona, llamad al 112, mantened quieta a la persona herida y no intentéis capturar a la serpiente, ni cortar ni chupar la herida. La mordedura es rara y casi siempre ocurre al pisarla o al cogerla, que es justo lo que se evita con distancia.

Lo que más me preguntáis

¿Qué hago si una culebra ha entrado en el garaje o en casa?

No la cojáis ni la acorraléis. Abrid puertas y ventanas hacia el exterior, apartad a niños y mascotas, y esperad: casi siempre sale sola buscando la luz. Si no se va en unas horas o no sabéis identificarla, llamad al 112 o a los agentes forestales de vuestra zona.

¿Hay algo que las mantenga lejos de casa?

No hay repelentes fiables, y por eso conviene quitarles el motivo. Retirad escombros y leña pegada a la pared, cerrad huecos de más de 1 cm en puertas y cobertizos y mantened corto el césped junto a la casa. Una serpiente sin refugio ni ratones cerca no se queda.

¿Cuándo desaparecen en invierno?

Hibernan entre noviembre y febrero, según la altitud y el frío del valle, en muros, huecos de piedra y madrigueras viejas. Por eso conviene no remover la pila de leña ni los montones de piedra en pleno invierno, porque podéis despertarlas y pueden morir de frío.

— Maite, desde el caserío