Una gallina que deja de poner no siempre es una gallina acabada, y una que sigue dando vueltas por el gallinero con buen aspecto no siempre está poniendo. Para saber si una gallina pone no hace falta contar huevos durante semanas: el cuerpo ya lo cuenta, y se lee con las manos y los ojos en unos pocos minutos.
Aquí van las señales que miro, cómo distinguir una pausa temporal de un final de ciclo y las causas más frecuentes de que una ponedora se detenga en una casa del norte.

Las tres señales que se leen en la mano

Lo he comprobado muchas veces: la mejor hora para revisar es el anochecer, con las gallinas ya subidas a la percha y quietas, porque se dejan coger sin forcejeo. Sujetadlas con las dos manos, sin apretar el vientre. Así se miran tres cosas, siempre comparando unas gallinas con otras del mismo corral.
La primera es la cresta y las barbillas: si están coloradas, grandes, llenas y tibias al tacto, indican que los ovarios trabajan. Si están pálidas, pequeñas o arrugadas, indican reposo, sea cual sea la raza. La segunda es la separación de los huesos pélvicos, las dos puntas óseas bajo la cloaca. En una gallina que pone caben dos o tres dedos entre ellas, y el abdomen es blando y ancho; en una que no pone apenas cabe uno y la zona se nota firme. Ese espacio se abre de verdad para dejar pasar el huevo. Los dedos son una referencia, no una cifra exacta, porque dependen de la raza y de vuestras manos: lo que vale es la diferencia entre gallinas.
La tercera es la cloaca. En plena puesta es húmeda, grande, ovalada y rosada o clara. En reposo está seca, pequeña, redonda y amarillenta. Con las tres señales a favor, la gallina está poniendo; con las tres en contra, no lo hace ahora. Con señales mezcladas, esperad una semana y volved a mirar.
Patas, pico y plumas: lo que cuenta cada pigmento

En las razas de piel amarilla, como la Leghorn o la Rhode Island, el pigmento amarillo se va gastando con la puesta: desaparece primero de la cloaca, después del anillo de los ojos y del pico, y al final de las patas. Patas y pico blanquecinos hablan de muchos meses de postura. Patas y pico amarillo intenso indican que la energía no se ha ido a los huevos, o que la gallina es joven y aún no ha empezado. En razas de patas oscuras, como la Castellana negra, este método no sirve.
El plumaje cuenta otra parte. Hacer huevos y mantener plumas perfectas compite por los mismos nutrientes, así que la gallina más reluciente de la temporada suele ser la que menos pone, y una ponedora activa suele tener las plumas algo gastadas. Es una tendencia, no una norma.
Si queréis estimar la edad, comprobad las patas: escamas lisas y planas en las jóvenes, gruesas, levantadas y ásperas en las viejas. También cuentan las articulaciones, que se doblan con facilidad en la joven y se notan rígidas y engrosadas en la vieja, y la cresta, roja y firme en la joven y apagada en la mayor. Los ojos turbios no son prueba de edad, porque también pueden indicar enfermedad; ante la duda, consultad con el veterinario. Una pollita empieza a poner hacia los cinco o seis meses, rinde más en su primer año y baja de forma gradual en cada año siguiente. La puesta de una de tres años es espaciada, con menos huevos y la cáscara más fina.
Por qué una gallina deja de poner

Separad primero las pausas temporales del fin de ciclo. Una pausa vuelve sola cuando desaparece la causa; el fin de ciclo no.
La muda es la causa más habitual: la gallina pierde plumas en cuello y lomo, la cresta palidece y los huesos pélvicos se cierran. Dura entre dos y ocho semanas, a veces más, y llega en otoño. No la descartéis en plena muda. Los días cortos son la segunda causa: la gallina responde a la luz, no a la temperatura. En diciembre aquí amanece tarde y hay unas nueve horas de luz, así que muchas paran. Una luz suave en el gallinero, con un temporizador que complete unas catorce horas de día, devuelve la puesta; hay quien prefiere dejar descansar al animal, y es una opción igual de válida.
El estrés corta la puesta de golpe: un cambio de grupo, un susto, una noche de visita del zorro o de la garduña, una ola de calor, o una falta de agua de un día. Se arregla quitando la causa, y la puesta vuelve en una o dos semanas. Comprobad también que no pone en un rincón escondido del huerto, porque una gallina que cambia de nido a veces parece dejar de poner. La alimentación pesa mucho: un pienso de ponedoras, agua limpia siempre y calcio aparte, en forma de concha molida. Y si se sienta sin moverse sobre el nido, puede estar clueca, no enferma.
Los parásitos y las enfermedades también frenan la puesta. Si la gallina está apática, con la cresta muy pálida, plumas sucias o picores, no improvisad: consultad con el veterinario antes de dar ningún tratamiento. Mirad por la noche los palos de la percha, por si hay ácaros, y limpiad el gallinero.
El fin de ciclo suma varias señales: más de tres años, mudas cada vez más largas y frecuentes, una muda lenta y temprana —las mejores ponedoras mudan deprisa y de golpe— huesos pélvicos casi juntos y patas amarillas en una raza de piel amarilla. Una gallina en muda vuelve siempre. Una de tres años con las mudas largas, patas amarillas y huesos cerrados, probablemente no.
El truco de la libreta
En el vivero aprendí a apuntar la fecha de todo, y aquí funciona igual. Poned a cada gallina una anilla de color, y apuntad en una libreta la fecha de cada muda y las semanas sin puesta. Al cabo de un año sabréis quién rinde de verdad. Con esa libreta decidís si conservarla o cambiarla, sin adivinar.
El norte y las gallinas
Con ciento y pico días de lluvia, el barro y la humedad del gallinero juegan en contra: una cama seca y una zona cubierta importan tanto como el pienso. En invierno la luz escasea, de modo que la pausa de diciembre y enero es normal. En el sur y el interior de la península el problema es el contrario: el calor extremo de verano para la puesta, y la solución es sombra, agua fresca y ventilación. Si queréis más ideas para el corral, tenéis la sección de mascotas y animales de granja.
Lo que más me preguntáis
¿Cuánto dura la muda de una gallina?
Entre dos y ocho semanas, a veces algo más. Es normal que llegue en otoño y que sea más larga cada año. Si la muda es muy lenta y empieza pronto, esa gallina suele ser mala ponedora.
¿Puedo palpar los huesos pélvicos a una gallina sin hacerle daño?
Sí, si está tranquila y la sujetáis con suavidad. Hacedlo al atardecer, con las manos limpias, sin presionar el abdomen y sin alargar la revisión más de un minuto. Si se agita, dejadlo para otro día.
¿Con qué edad deja de poner una gallina?
No hay una edad fija. Pone mejor el primer año y baja poco a poco cada año siguiente; a los tres años la puesta ya es espaciada. Algunas siguen poniendo algún huevo a edades mayores, pero con menos regularidad.
— Maite, desde el caserío
