Casi todas las orquídeas que llegan muertas a un vivero no mueren de sed, sino de exceso de cuidado: un riego de más, un platito con agua olvidado, una raíz que se ahoga sin que nadie lo vea. Regar orquídeas bien es más cuestión de mirar que de calendario, y lo que hay que mirar son las raíces.
Esta guía vale para la orquídea de supermercado, la Phalaenopsis. Explica cómo regarla paso a paso, qué maceta y qué sustrato evitan la pudrición, cada cuánto abonar y cómo diagnosticar por las hojas y las raíces cuando algo va mal.
Ficha rápida
Regar paso a paso
Paso 1: mirar las raíces antes de regar

No reguéis por fecha. Levantad la maceta y mirad las raíces a través del plástico transparente. Verdes y brillantes: tienen agua y no hace falta regar. Grises plateadas o blancas, y el sustrato claro y ligero: toca regar. Una raíz sana es verde vivo recién regada, plateada seca, y firme al tacto, con la punta verde y brillante. Si dudáis, pesad la maceta con la mano, porque una maceta recién regada pesa mucho más que una seca.
Paso 2: sumergir la maceta unos 15 minutos

Llenad un recipiente con agua a temperatura ambiente, mejor de lluvia, que aquí cae de sobra, o del grifo si es blanda. Meted la maceta sin mojar las hojas ni el centro de la planta y dejadla entre 15 y 20 minutos. Las raíces grises se vuelven verdes en unos minutos; es la prueba de que estaban sedientas. Con este método el sustrato se moja de forma uniforme, cosa que no logra un chorro desde arriba.
Paso 3: escurrir del todo

Sacad la maceta y dejadla escurrir en el fregadero unos diez minutos, hasta que no caiga ni una gota. El agua de la base y del centro de las hojas es lo que pudre la planta: si ha quedado agua en el cogollo, secadla con papel. Después volved a colocarla en su sitio, con luz clara, y no dejéis nunca un platito con agua debajo. Si la ponéis dentro de un cubremacetas, vaciadlo tras cada riego.
Paso 4: acertar con la frecuencia

Lo normal es cada siete a diez días. En verano, con calor, puede ser cada cinco; en invierno, con poca luz y la casa fresca, cada diez a catorce. No sigáis el consejo de regar cuatro veces por semana ni de dejar las raíces metidas en agua: es la forma más rápida de pudrirlas. El método del cubito de hielo tampoco lo aconsejo, porque reparte mal el agua y enfría la raíz de una planta tropical. En el norte el aire está húmedo todo el año y el sustrato tarda más en secarse, así que mirad siempre las raíces antes de repetir. En el sur y en casas con calefacción, la frecuencia se acorta.
Paso 5: maceta, sustrato y abono

Usad una maceta transparente de plástico o policarbonato con agujeros de drenaje, dentro de otra decorativa si queréis. Las raíces de la orquídea hacen fotosíntesis y necesitan luz, y el transparente deja ver su estado. El sustrato es corteza de pino, nunca tierra de jardín, y se cambia cada uno o dos años, porque se descompone y se apelmaza. Abonad con un fertilizante específico para orquídeas, a media dosis, cada dos a cuatro semanas en época de crecimiento, y solo con el sustrato ya húmedo. Un exceso deja las puntas de las hojas marrones y secas; si pasa, regad abundantemente para arrastrar las sales y bajad la dosis a la mitad.
El truco de la libreta
En el vivero aprendí a apuntar las fechas en una libreta, y con las orquídeas funciona de maravilla. Anotad el día de cada inmersión y el aspecto de las raíces. Tras un par de meses veréis vuestro ritmo real con vuestra luz, que casi nunca coincide con el de los libros.
Leer las hojas y las raíces
Las hojas dan el primer aviso, mucho antes de que se pierda la raíz. La hoja sana es verde medio, firme y algo lustrosa; es la referencia. Si la hoja de más abajo amarillea y cae sola, y el resto está firme, es renovación normal. Pero si el amarilleo avanza con hojas blandas, empezando por abajo, es exceso de riego. Sacad la planta, quitad todo el sustrato y mirad: las raíces podridas son marrones, blandas y huecas, y se deshacen. Cortad con tijeras limpias hasta tejido firme, dejad secar el corte un día y replantad en corteza nueva, sin regar hasta ver raíces nuevas.
Una hoja arrugada a lo largo y raíces plateadas indican falta de agua; una inmersión de 15 minutos lo arregla en horas. Las hojas verde oscuro y flácidas y sin varas florales en más de un año reclaman más luz: una buena hoja es verde manzana. Si amarillean o enrojecen de forma uniforme, hay demasiado sol directo, y las orquídeas bajo vidrio en verano se queman. Un punteado plateado en el envés es de ácaros: limpiad con un paño húmedo, subid la humedad y aislad la planta. Una masa blanca y algodonosa entre las raíces es cochinilla: lavad las raíces bajo el agua del grifo y replantad en corteza nueva; si persiste, consultad en un vivero. Hojas con manchas amarillas y verdes en mosaico y flores rayadas indican un virus que no se cura: aislad la planta y no reutilicéis las tijeras sin limpiarlas.
La luz decide cuánta agua gasta la planta. En una casa del norte, con tantos días nublados, la mejor ventana es la que da al este o al oeste, con una cortina fina en verano; al sur, el vidrio quema las hojas en julio. Una orquídea en una esquina oscura bebe poco, y regarla igual que a otra junto al cristal es el error más repetido. Lo he comprobado: la misma planta pedía el doble de riego al cambiarla de ventana.
Lo que no os conviene hacer
Hay recetas de internet que parecen inofensivas: limpiar las hojas con limón y aceite de almendras, pulverizar las hojas cada diez días como único aporte de humedad, o usar peróxido y alcohol sobre la raíz. Yo las dejaría. El aceite tapa los poros y el alcohol quema raíces vivas. Para el polvo basta un paño suave húmedo una vez cada dos semanas, solo con agua. Para la humedad, una bandeja con guijarros y agua bajo la maceta, sin que el agua toque la base. El baño o la cocina valen si hay luz de ventana. Más ideas para floríferas en la sección de plantas con flor.
Lo que más me preguntáis
¿Por qué se me caen las flores de la orquídea?
Lo más habitual es una falta de agua, un cambio brusco de sitio o una corriente de aire frío. Mirad las raíces antes de nada. Si están plateadas, hacen falta riegos más regulares; si están marrones y blandas, sobra agua.
¿Puedo regar la orquídea con agua del grifo?
Sí, si el agua es blanda, como suele serlo en buena parte del norte. En zonas de agua dura, la cal blanca en el sustrato indica acumulación: usad agua de lluvia cuando podáis y lavad el sustrato de vez en cuando.
¿Cada cuánto hay que trasplantar una orquídea?
Cada uno o dos años, o antes si el sustrato se ha apelmazado. El mejor momento es justo después de la floración. Cortad las raíces secas y huecas con tijeras limpias y replantad en corteza fresca.
— Maite, desde el caserío
