Mi amona Begoña decía que una planta se cambia de tiesto cuando lo pide y no cuando toca. En el vivero entendí hasta qué punto tenía razón: cada planta tiene su ritmo de crecimiento, y el calendario de la casa no es el de las raíces.
Saber cuándo trasplantar las plantas de interior ahorra trabajo y evita sustos, porque una maceta demasiado grande o un cambio a destiempo hacen más daño que una maceta algo justa. Aquí os explico las señales que da una raíz que no cabe, cuatro grupos según la velocidad de crecimiento y la época que mejor funciona en una casa del norte.
Las señales de que una planta necesita más sitio
El trasplante consiste en pasar la planta con su cepellón, el bloque de tierra y raíces, a una maceta mayor con sustrato nuevo. No hay que hacerlo por costumbre sino cuando la planta lo pide, y lo pide con señales bastante claras. La más fiable son las raíces que asoman por los agujeros de drenaje del fondo. Otra es que el agua tarda muy poco en pasar por la maceta o, al contrario, que resbala por los bordes sin mojar la tierra, porque ya no queda tierra y hay un ovillo de raíces. Una tercera es que la planta se levanta sola dentro del tiesto o crece muy poco aunque la abonéis.
Para salir de dudas, sacad la planta con cuidado, sujetando la base de los tallos y dando un golpecito en el borde. Si veis más raíz blanca que tierra, toca cambiar. Si el cepellón se mantiene entero pero con mucha tierra visible, esperad otra primavera. Y recordad que una raíz marrón y blanda no pide trasplante sino rescate, cosa distinta que explico en regar plantas de interior según la especie.
Cuatro grupos según la velocidad de las raíces
Cada año: plantas de crecimiento rápido

Llenan la maceta en una sola temporada. Entran aquí la mala madre o cinta (Chlorophytum comosum), el potos (Epipremnum aureum), el filodendro de hoja de corazón (Philodendron hederaceum) y el coleo (Coleus scutellarioides). Si las raíces asoman en primavera, cambiad a una maceta con 2 a 4 cm más de diámetro. No más: un tiesto demasiado ancho acumula tierra sin raíces que tarda mucho en secarse, y esa tierra húmeda y sin uso es el sitio ideal para que se pudran las raíces.
Cada dos o tres años: crecimiento moderado

La costilla de Adán (Monstera deliciosa), el árbol del caucho (Ficus elastica), la higuera de hoja de violín (Ficus lyrata) y el aglaonema (Aglaonema commutatum) crecen con constancia, pero sin prisa. Revisad el cepellón cada primavera y cambiad solo si no queda sitio. Con las plantas grandes, de más de un metro de altura, a veces no hace falta cambiar de maceta: basta con retirar los 3 o 4 cm de tierra de arriba y poner sustrato nuevo.
Cada tres a cinco años: crecimiento lento

El espatifilo (Spathiphyllum wallisii), la dracena (Dracaena marginata), la aspidistra (Aspidistra elatior) y la kentia (Howea forsteriana) prefieren ir despacio. La aspidistra, en concreto, vive décadas en la misma maceta si el cepellón no se estropea; es la planta más agradecida para quien se olvida de ella. Cambiadlas solo cuando la raíz llene el tiesto o la planta ya no esté bien sujeta. Un cambio cada pocos años, con sustrato bueno, les va mejor que un cambio cada primavera, y entre medias basta con renovar los primeros centímetros de tierra y abonar algo en la época de crecimiento, de abril a septiembre.
Mejor no tocarlas: las que prefieren raíces apretadas

La lengua de suegra (Dracaena trifasciata), la zamioculcas (Zamioculcas zamiifolia), el cactus de Navidad (Schlumbergera truncata), la hoya (Hoya carnosa) y el árbol de jade (Crassula ovata) florecen y crecen mejor con las raíces algo apretadas. Con el cactus de Navidad y la hoya, un trasplante demasiado frecuente retrasa la floración un año entero. Las suculentas y la zamioculcas, con raíces carnosas, se asfixian con facilidad en una maceta grande. Un cambio cada cuatro o cinco años, o cuando la maceta empiece a deformarse o a romperse, es suficiente.
La época en una casa del norte
Trasplantad en primavera, cuando la planta arranca a crecer: en una casa del País Vasco eso significa de finales de marzo a mayo, en cuanto los días se alargan y entra luz de verdad. En ese tiempo las raíces se recuperan en dos o tres semanas. En otoño e invierno, con poca luz y tierra que tarda en secar, las raíces heridas no tienen fuerza para volver a agarrar y se pudren con facilidad.
Hay una excepción razonable: una planta con raíces podridas o plaga en la tierra no puede esperar a la primavera. Se saca, se recortan las raíces malas con tijeras limpias, se pone sustrato nuevo y se riega poco durante dos semanas. En la España más cálida las plantas arrancan antes, desde febrero, y el trasplante de verano es peor idea que aquí por el calor y la sequedad del aire.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado el día de cada trasplante, la medida de la maceta nueva y el estado de las raíces. Parece una tontería, pero a los dos años ese apunte responde mejor que ninguna regla a la pregunta de cuándo toca. Si habéis anotado «cepellón lleno de raíz en abril», ya sabéis que esa planta pide cambio anual. Lo mismo con las que conviene dejar quietas: veréis en la libreta cuántas primaveras seguidas pasaron sin cambiar y sin una queja.
Después del trasplante: lo que conviene saber
Regad bien después del cambio, hasta que salga agua por el fondo, y devolved la planta a su sitio de siempre. No abonéis hasta pasadas cuatro a seis semanas: el sustrato nuevo ya trae nutrientes y las raíces recién tocadas se queman con facilidad. Mantened la tierra ligeramente húmeda, sin charcos en el plato, y evitad el sol directo durante los primeros diez días. Es normal que la planta se vea algo mustia durante una semana; lo que no es normal es que siga así un mes. Si eso ocurre, mirad si la maceta es demasiado grande o si falta luz, y repasad la orientación de la ventana en la sección de cuidados básicos.
Lo que más me preguntáis
¿Puedo trasplantar una planta que está en flor?
Es mejor esperar a que termine la floración. La planta gasta mucha energía en flores y, si además tiene que reparar raíces, suele soltar los capullos. Solo hacedlo en una urgencia, por ejemplo si hay raíces podridas, y quitad entonces las flores abiertas para que se recupere antes.
¿Qué sustrato uso para el trasplante?
Un sustrato universal de calidad, mezclado con un 20 o 30 % de perlita o de arena gruesa de río para que drene bien. Para las suculentas y la zamioculcas subid la parte de arena hasta la mitad. Evitad la tierra de jardín en macetas: se apelmaza con la humedad del norte y ahoga las raíces.
¿La maceta de barro o la de plástico?
Las dos valen. La de barro respira y seca antes, y con la humedad del norte se agradece en plantas sensibles al exceso de riego. La de plástico retiene más agua y conviene en pisos con calefacción y aire muy seco. Lo que importa de verdad es que tenga agujeros de drenaje.
— Maite, desde el caserío
