En el vivero aprendí que el calendario es el peor aliado para regar plantas de interior: una maceta no sabe en qué día vive, solo sabe si el sustrato conserva agua o no. Cada especie gasta el agua a su ritmo, y en un piso del norte, con días nublados, sirimiri y calefacción a ratos, … Leer más
Cuando entré de peona en el vivero del valle, lo primero que me enseñaron no fue a sembrar, sino a mezclar tierra. Había un montón de turba, otro de corteza y otro de arena, y cada semillero llevaba su receta. Desde entonces, una buena mezcla de sustrato me parece más importante que cualquier abono. El … Leer más
En el vivero aprendí que una planta de interior que se alarga demasiado no se tira: se corta. Las puntas, metidas en un bote de cristal con agua en un alféizar, echaban una maraña de raíces blancas en pocas semanas, y las plantas nuevas no costaban un céntimo. Los esquejes en agua son el modo … Leer más
Mi amona Begoña decía que una planta se cambia de tiesto cuando lo pide y no cuando toca. En el vivero entendí hasta qué punto tenía razón: cada planta tiene su ritmo de crecimiento, y el calendario de la casa no es el de las raíces. Saber cuándo trasplantar las plantas de interior ahorra trabajo … Leer más
En el vivero, cada primavera volvía algún cliente con una planta de hojas amarillas y la misma frase: «le puse abono y se ha puesto peor». Casi nunca faltaba comida en la maceta. Sobraba. Las hojas amarillas después de abonar son, en la mayoría de los casos, el síntoma de un exceso de sales en … Leer más
Mi amona Begoña no compró un solo saco de abono en su vida. Echaba a la huerta lo que salía de la cuadra y de la cocina, y las alubias le daban igual. Con las plantas de interior la cosa es distinta: una maceta es un espacio pequeño y cerrado, y lo que metéis ahí … Leer más
Cuando trabajaba en el vivero, los clientes llegaban con la planta en una bolsa y una sola frase: se me está muriendo. Lo primero que hacía yo era darle la vuelta a una hoja. La planta casi siempre había contado ya lo que le pasaba, y lo había hecho con la forma, el color y … Leer más
En mis libretas tengo apuntados los días de cielo cubierto de cada invierno, y en mi valle son tantos que aprendí pronto a elegir las plantas de interior con poca luz con cuidado. Una planta que en un salón del sur vive feliz, aquí se estira, palidece y se rinde en dos meses si no … Leer más
En mi caserío el cuarto de baño tiene una ventana pequeña que da al norte, y durante años lo di por perdido para las plantas para el baño. Pensaba que el vapor era bueno para cualquier hoja y que la sombra daba igual. Me equivocaba en las dos cosas, y fue una calathea quemada la … Leer más
En mi caserío tengo una ventana al sur donde un aloe se pone feliz y una ventana al norte donde ese mismo aloe se estiraría hasta caerse de la maceta. Lo he comprobado con tres plantas distintas y siempre pasa lo mismo: no importa lo bien que riegues si la planta está en el sitio … Leer más