Mezclas de sustrato caseras según cada planta

Cuando entré de peona en el vivero del valle, lo primero que me enseñaron no fue a sembrar, sino a mezclar tierra. Había un montón de turba, otro de corteza y otro de arena, y cada semillero llevaba su receta. Desde entonces, una buena mezcla de sustrato me parece más importante que cualquier abono.

El sustrato hace tres trabajos: sujetar la raíz, guardar agua y dejar pasar el aire. Ninguna tierra de bolsa hace los tres bien para todas las plantas, y por eso se mezcla. Aquí tenéis para qué sirve cada ingrediente, cinco recetas con sus proporciones, y cómo ajustarlas a un clima lluvioso como el mío.

Para qué sirve cada ingrediente

Las recetas se miden en partes, es decir, en volumen: una parte puede ser un vaso, un cazo o un cubo, según cuánto sustrato necesitéis. Lo importante es usar siempre la misma medida dentro de cada receta. Os explico los ingredientes que usaré, porque cada uno cumple un papel distinto.

El sustrato universal es la base: una mezcla de turba o fibra, con algo de abono. Retiene agua y lleva nutrientes para unas semanas. Por sí solo se apelmaza con el tiempo, y por eso se corrige con otros materiales. La perlita es una roca volcánica blanca y ligera que airea la mezcla y no se descompone. La corteza de pino en trozos de 1 a 2 cm crea huecos grandes por donde corre el agua y respira la raíz.

La arena gruesa de río, lavada, da peso y drenaje; la fina no sirve, porque rellena los huecos y acaba formando una pasta. La fibra de coco retiene agua de forma estable. El humus de lombriz aporta nutrientes de liberación lenta, y la grava volcánica o arcilla expandida (arlita) en grano pequeño sustituye a la perlita en las mezclas secas. El musgo sphagnum guarda mucha humedad y se usa en mezclas para plantas de ambiente húmedo.

Cinco mezclas para cinco tipos de planta

Todas las recetas parten de un sustrato universal de calidad razonable. Si la bolsa es muy barata y pesa como una piedra, probablemente lleva mucha tierra y poca fibra: mejor cambiadla, porque aireará mal.

Plantas grandes de interior

Mezcla para plantas grandes de interior

Para ficus, monstera o una palmera en maceta de 30 cm o más: 2 partes de sustrato universal, 1 de corteza de pino, 1 de arena gruesa y 1 de perlita. La corteza ancla la raíz, la arena da peso para que la maceta no se vuelque con una planta alta y la perlita evita que se compacte en uno o dos años. Con esta mezcla se puede regar a fondo sin miedo a encharcar.

Plantas con flor

Mezcla para plantas con flor

Para geranios, begonias o violetas africanas: 2 partes de sustrato universal, 1 de humus de lombriz y 1 de perlita. El humus de lombriz no hace florecer por sí mismo, como se lee a menudo; lo que hace es aportar nutrientes poco a poco, y una planta bien alimentada y con luz suficiente florece más. Aun así, necesitaréis abonar en la época de crecimiento.

Suculentas y cactus

Mezcla para suculentas y cactus

Para echeverias, haworthias y cactus: 2 partes de sustrato universal, 1 de arena gruesa y 2 de perlita o grava volcánica fina. Es una mezcla donde el agua sale casi sin pararse, que es lo que quieren esas plantas. Si cultivéis suculentas, tenéis más ideas en la sección de suculentas y cactus.

Helechos y plantas de ambiente húmedo

Mezcla para helechos

Para helechos, calatheas o fitonias, que odian secarse: 1 parte de sustrato universal, 1 de fibra de coco o musgo y 1 de perlita. Con esto el sustrato se mantiene fresco entre riegos sin ahogar la raíz. Mi antigua receta del vivero para los helechos llevaba algo de turba rubia, pero hoy prefiero la fibra de coco, que se rehidrata mejor si se seca.

Orquídeas Phalaenopsis

Mezcla para orquídeas

Las orquídeas Phalaenopsis no crecen en tierra, sino sobre troncos, y por eso no soportan un sustrato normal. Usad 3 partes de corteza de pino de grano medio, 1 de perlita y 1 de fibra de coco, sin nada de sustrato universal. Se riegan sumergiendo la maceta 10 minutos y dejando escurrir. Si el agua queda en el fondo, la raíz se pudre.

Antes de seguir, un error muy repetido: poner una capa de grava o de piedras en el fondo de la maceta no mejora el drenaje. El agua se queda retenida justo encima de esa capa y la raíz se ahoga antes. Lo que drena es una mezcla aireada en toda la maceta y un agujero libre en la base. Y si usáis un cubremacetas sin agujeros, sacad la maceta interior para regar y vaciad el agua sobrante a los 15 minutos.

Cómo ajustar la mezcla en el norte

Aquí llueve ciento y pico días al año, el aire casi nunca está seco y una maceta de interior tarda mucho en secarse, sobre todo en invierno. Por eso en mi valle todas las recetas llevan algo más de material grueso: una parte extra de perlita o de corteza si la planta está en una habitación fresca, y en las macetas de terraza, grava volcánica mezclada con el sustrato, no apartada en el fondo. El mayor enemigo del sustrato en un clima húmedo no es la sequía, sino el agua parada.

Si tenéis macetas fuera, pensad que la lluvia las lava y compacta: renovad la capa superior cada primavera, unos 3 cm. En la España más seca y caliente ocurre al revés. Allí conviene más fibra de coco y menos arena, para que la mezcla guarde agua durante el verano, y regad a primera hora.

Para saber si vuestra mezcla funciona, regad hasta que salga agua por los agujeros y contad: en una maceta de 20 cm, el agua tiene que dejar de gotear en 1 o 2 minutos. Si sigue goteando después de 5, falta aire. Para elegir cuándo regar, tenéis el artículo sobre regar las plantas de interior según la especie.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo anotada la fecha de cada trasplante y la receta que usé. Cuando una planta se echaba a perder al año siguiente, miraba la libreta y casi siempre el culpable era una mezcla demasiado compacta. Eso me ahorró muchas plantas. Apuntad en una etiqueta clavada en la maceta las partes de cada ingrediente y la fecha: dentro de un año sabréis qué cambiar.

Lo que más me preguntáis

¿Puedo reutilizar el sustrato de otra planta?

Si la planta estaba sana, sí, quitando antes las raíces muertas y los trozos grandes, y mezclándolo a partes iguales con sustrato nuevo y perlita. Si tuvo plagas o podredumbre de raíz, tiradlo. En cualquier caso, el sustrato viejo pierde estructura y nutrientes: no lo uséis solo.

¿Sirve la tierra del jardín para las macetas?

No es buena idea. Os lo digo por experiencia: la primera vez que llené una maceta con tierra de la huerta, a las tres semanas era un ladrillo. La tierra de jardín, y más la arcillosa del norte, se apelmaza en una maceta y se encharca. Además, puede traer semillas de malas hierbas y organismos que dañan a las plantas de interior.

¿Cada cuánto hay que cambiar el sustrato?

De media, cada dos o tres años, en primavera, pasando a una maceta algo mayor si la raíz ya asoma por los agujeros. Las orquídeas piden renovar la corteza cada uno o dos años, porque se descompone.

— Maite, desde el caserío