Hojas de plantas: síntomas y qué necesita cada una

Cuando trabajaba en el vivero, los clientes llegaban con la planta en una bolsa y una sola frase: se me está muriendo. Lo primero que hacía yo era darle la vuelta a una hoja. La planta casi siempre había contado ya lo que le pasaba, y lo había hecho con la forma, el color y el sitio de las manchas.

Los síntomas en las hojas de las plantas no dicen una causa única, y ahí está la trampa: el mismo borde marrón puede venir de la sed, del aire seco o de un exceso de abono. Aquí os doy seis señales frecuentes, lo que suele haber detrás, cómo distinguir una causa de otra y qué hacer sin gastar en remedios que no hacen falta.

Antes de diagnosticar: cómo mirar una hoja

Un diagnóstico serio empieza por cuatro preguntas. ¿Qué hojas están afectadas, las viejas de abajo o las nuevas de la punta? ¿El daño está en el borde, en el centro o entre los nervios? ¿Hay algo en el envés, la cara de abajo de la hoja? ¿Y qué ha cambiado en las últimas dos o tres semanas: sitio, riego, abono, calefacción?

Casi nunca hay una causa mágica. Cuando una hoja vieja de abajo amarillea y cae de vez en cuando, es lo normal: la planta recicla lo que ya no necesita. El problema real empieza cuando el síntoma llega a varias hojas a la vez o aparece en las nuevas. Y una advertencia que me repetía mi amona Begoña: no cambiéis tres cosas el mismo día, porque luego no sabréis qué hizo efecto.

Seis señales y lo que significan

Bordes y puntas secas y marrones

Bordes y puntas secas y marrones

Es el síntoma más común y el más mal interpretado. Muchos lo atribuyen a que falta agua, y a veces es cierto, pero con la misma frecuencia el culpable es el aire seco de la calefacción, que en enero deja la humedad de una casa por debajo del 30 %. También lo causan las sales que se acumulan en la tierra por abonar demasiado o por regar siempre con agua dura. Mirad el sustrato: si está seco a más de 3 cm de profundidad, regad a fondo; si está húmedo y los bordes siguen secos, lavad la tierra pasando por la maceta el doble de agua que su volumen y dejad escurrir. Recortad la parte seca con tijeras limpias, siguiendo la forma natural de la hoja.

Manchas pardas en la parte que da al sol

Manchas pardas en la parte que da al sol

Una zona marrón y seca, de aspecto papirino, que aparece justo en la cara o en la punta más cercana al cristal, es una quemadura. Sucede sobre todo en primavera y verano, cuando el sol de la tarde atraviesa el vidrio, o después de sacar una planta al balcón sin habituarla. No se cura: la parte quemada no vuelve a ser verde. Apartad la planta del cristal o filtrad la luz con un visillo, y esperad a que salgan hojas nuevas antes de cortar las dañadas. Si el sitio es el problema, os conviene repasar qué plantas van en cada ventana en qué especies elegir según la luz.

Hoja pálida o amarillo uniforme

Hoja pálida o amarillo uniforme

Si toda la hoja pierde el verde por igual, sin manchas ni nervios marcados, lo más probable es que falte luz: la planta produce menos clorofila, el pigmento verde, cuando recibe poca. Suele ir con tallos largos y estirados entre hoja y hoja, y con hojas nuevas más pequeñas que las anteriores. Acercadla a la ventana o cambiadla de orientación. En cambio, si lo que amarillea es solo la hoja más vieja de abajo y el resto está sano, puede ser falta de nitrógeno o el ciclo normal de la planta. Un abono líquido para plantas verdes, a media dosis cada dos semanas entre abril y septiembre, suele bastar.

Amarillo con los nervios verdes

Amarillo con los nervios verdes

Cuando el limbo se pone amarillo pero los nervios siguen verdes y marcados, como un dibujo, se llama clorosis internerval. Significa que la planta no consigue absorber hierro o magnesio. La causa puede ser una tierra con pH demasiado alto, agua del grifo muy cargada de cal o unas raíces dañadas por exceso de riego, que no absorben bien aunque el nutriente esté ahí. Revisad primero el drenaje: sacad la planta de la maceta y mirad si las raíces son blancas y firmes o marrones y blandas. Si el problema es la cal, regad con agua de lluvia y usad un quelato de hierro según la etiqueta.

Manchas redondas con halo

Manchas redondas con halo

Las manchas marrones o negras, redondeadas y con un borde amarillento o más claro, suelen ser hongos o bacterias. Aparecen cuando la hoja pasa muchas horas mojada y el aire no circula, algo muy corriente en el norte durante el otoño y la primavera, con la humedad ambiental por encima del 80 % durante semanas. Retirad las hojas afectadas con tijeras limpias, tirad esas hojas a la basura y no al compost, y regad por la base de la maceta, sin mojar el follaje. Abrid la ventana unos minutos al día para ventilar. Si la mancha sigue extendiéndose, aislad la planta del resto y consultad la sección de plagas y enfermedades.

Agujeros, bordes mordidos y hojas pegajosas

Agujeros, bordes mordidos y hojas pegajosas

Si una hoja tiene agujeros irregulares o los bordes mordisqueados, hay un animal comiéndola. En la terraza o el balcón del norte, con tanta lluvia, los culpables suelen ser caracoles y babosas, que salen de noche: mirad con una linterna a las diez. En interior, el síntoma más habitual es otro: hojas pegajosas al tacto y motas blancas algodonosas en las axilas de los tallos, que son cochinillas. Mirad siempre el envés. Con pocas, quitadlas con un bastoncillo mojado en alcohol; con más, lavad la planta con agua templada y jabón potásico de uso doméstico, siguiendo la etiqueta, y repetid a la semana.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntado que casi todos los casos que llegaban al vivero se resolvían con un cuaderno y tres fotos. Haced una foto de la hoja afectada el día que la veis y otra a la semana siguiente, junto a la fecha del último riego y del último cambio de sitio. Si el daño no avanza, la causa ya pasó y solo queda recortar; si avanza, la causa sigue ahí, y tenéis un historial para encontrarla sin adivinar.

Lo que cambia en el norte y en el resto de España

En una casa del norte el enemigo número uno es la humedad que no se va, y la causa más frecuente de hojas manchadas es el exceso de agua con poca luz: la planta gasta poco y la tierra tarda dos semanas en secarse. Por eso, en esta zona, desconfiad de regar por calendario. Mirad la tierra con el dedo, y regad solo cuando los 2 o 3 primeros centímetros estén secos. Podéis completar esa idea en regar plantas de interior según la especie.

En la España seca y caliente el cuadro cambia: allí los bordes marrones y las quemaduras son los síntomas de cabecera, por el aire seco y el sol intenso del verano, y las manchas por hongos aparecen mucho menos.

Lo que más me preguntáis

¿Tengo que cortar las hojas amarillas?

Cuando están más de la mitad amarillas, sí: la planta ya no las aprovecha y quedan feas. Cortad con tijeras limpias, cerca del tallo, y no arranquéis a tirones. Si solo hay un borde amarillo o seco, podéis recortar esa parte y dejar el resto de la hoja trabajando.

¿Si la hoja se vuelve marrón, es que necesita más agua?

No siempre. Un borde marrón y seco puede ser sed, pero una hoja marrón, blanda y oscura casi siempre indica exceso de agua y raíces estropeadas. Comprobad la humedad a 3 cm de profundidad antes de regar de nuevo, porque dar más agua a una planta ahogada empeora la situación.

¿Sirve una hoja manchada para algo después de cortarla?

Una hoja manchada ya no recupera el color, pero mientras tenga más de la mitad verde sigue haciendo fotosíntesis. Mi consejo es dejarla hasta que salgan hojas nuevas que la sustituyan, salvo que la mancha tenga halo y se esté extendiendo, que entonces conviene retirarla.

— Maite, desde el caserío