Cada otoño, cuando caen las hojas y los troncos quedan al descubierto, alguien se para junto a mi huerta con cara de susto. Señala las costras grises, verdes o amarillas de un manzano y pregunta qué moho es ese. En el caserío llueve ciento y pico días al año, y los líquenes en los árboles … Leer más
Mi amona Begoña decía que un remedio de cocina no es un remedio de huerta hasta que se prueba, y el vinagre en el jardín es el mejor ejemplo que conozco. Se le atribuyen mil virtudes, y de esas mil sirven dos o tres. El vinagre doméstico lleva un 5 % de ácido acético, un … Leer más
En mi caserío las babosas no son una plaga de verano, son una estación más. Basta una semana de sirimiri para encontrar las lechugas recién plantadas reducidas a un esqueleto de nervios y un rastro plateado alrededor. Lo he comprobado cada primavera durante años: contra las babosas y los caracoles no hay un truco único, … Leer más
En mi caserío, a finales de julio, las hojas de los calabacines empiezan a verse como si alguien las hubiera espolvoreado con harina. Es el oídio, y es el momento en que más me preguntan por el bicarbonato en el huerto, ese polvo de cocina al que se le atribuye casi todo. El bicarbonato sí … Leer más
Cuando trabajaba en el vivero, la pregunta que más veces oí junto al mostrador era siempre la misma: «Tengo las manchas en las hojas, ¿qué le echo?». Y casi siempre la respuesta correcta empezaba con otra pregunta: ¿qué forma tiene la mancha? Una mancha no es una enfermedad, es un síntoma, y el mismo síntoma … Leer más
En mi caserío, entre las alubias y los puerros, siempre asomaban flores que no eran adorno. Mi amona Begoña decía que la huerta sana no era la que estaba limpia, sino la que estaba acompañada. Con los años he visto que tenía razón en parte, y que en parte se exageraba. Las plantas aliadas del … Leer más
Una mañana de octubre salí a la huerta después de tres días de sirimiri y el césped había amanecido lleno de setas. Mi primer impulso, como el de casi todos, fue coger la azada. Cuando trabajaba en el vivero aprendí a esperar antes de actuar: las setas en el jardín no son una enfermedad, son … Leer más
Cuando levantáis una maceta en mi caserío, casi siempre sale corriendo una pequeña tropa de bichos grises. En el vivero, a nadie se le ocurría fumigarlas, y con razón. Son las cochinillas de humedad, y lo primero que hay que aclarar es que no tienen nada que ver con la cochinilla algodonosa que se pega … Leer más
Cuando trabajaba en el vivero, el encargado de los frutales colgaba tiestos viejos en los manzanos del fondo y nadie le preguntaba para qué. Yo tardé una primavera en entenderlo: aquellos tiestos eran dormitorios de tijeretas, y las tijeretas se comen los pulgones que las mariquitas no alcanzan. La maceta invertida es un refugio que … Leer más
Cuando trabajaba en el vivero, lo primero que se enseñaba a la peona nueva no era a pulverizar, sino a mirar. Una hoja con agujeros, otra con manchas y otra pegajosa piden remedios distintos, y quien actúa sin saber qué tiene suele acabar con los insectos que ayudan. Para identificar qué bicho se come vuestras … Leer más