Cuando levantáis una maceta en mi caserío, casi siempre sale corriendo una pequeña tropa de bichos grises. En el vivero, a nadie se le ocurría fumigarlas, y con razón. Son las cochinillas de humedad, y lo primero que hay que aclarar es que no tienen nada que ver con la cochinilla algodonosa que se pega a los tallos de las plantas.
Aquí veréis qué animal es, qué os cuenta su presencia sobre el riego y el sustrato, cuándo sí estropean algo y qué hacer en ese caso, sin productos y sin remedios peligrosos. Casi siempre la solución es cambiar la humedad, no matar a nadie.

Qué son y qué no son

La cochinilla de humedad no es un insecto, sino un crustáceo terrestre, un pariente lejano de los cangrejos. Tiene 14 patas, es decir, siete pares, y respira con unas estructuras parecidas a branquias, por eso necesita ambientes húmedos y se seca y muere en un suelo al sol. Por la noche y en días de lluvia sale a comer; de día se esconde bajo piedras, macetas y troncos.
En los jardines de aquí son frecuentes tres especies: Armadillidium vulgare, que se enrolla en bola perfecta al sentirse en peligro; Porcellio scaber, gris y rugosa, que no se enrolla; y Oniscus asellus, más clara y manchada. Así que no es cierto que solo una especie se enrolle del todo, aunque sí es la forma más reconocible. No pican ni muerden a las personas.
Se distinguen fácilmente de otros bichos del suelo. Los milpiés son cilíndricos, con muchas más patas, y se enroscan en espiral, no en bola. Los ciempiés son rápidos, aplanados y con un par de patas por segmento. La cochinilla de humedad es ovalada, con placas como un caparazón segmentado, y anda con un trote lento. Las hembras guardan los huevos en una bolsa bajo el vientre y las crías nacen ya con forma de adulto pequeño, así que las colonias crecen sin que veáis nada raro.
Qué os cuenta según dónde aparece

Se alimentan sobre todo de materia orgánica muerta: hojas caídas, madera blanda, restos vegetales. Al comerla la trituran y la devuelven al suelo como excrementos que otros organismos acaban de descomponer. Ayudan al proceso, aunque no son la causa de que un suelo esté sano. Conviene no exagerar su papel: lo hacen junto con lombrices, hongos y bacterias, y su aportación es una pieza más.
Lo útil es leer la situación. Un grupo debajo de la maceta o entre hojarasca indica humedad estable, sin más. Muchas bajo un plato de maceta siempre lleno señalan que el plato retiene agua demasiado tiempo, un riego que conviene corregir; en el artículo sobre regar plantas de interior según la especie tenéis cómo hacerlo. Pocas cochinillas en tierra muy seca y pobre apuntan a poca materia orgánica; un puñado de compost bien hecho, de 1 L por metro cuadrado, mejora ese suelo. Si las encontráis sobre tejido vivo y blando, como una hoja podrida o un tallo ablandado, es que el tejido ya estaba muriendo; revisad el riego antes de culpar a las cochinillas.
Cuándo sí causan daño

Aquí hay que ser honestos: la idea de que nunca dañan a las plantas es exagerada. Con una población muy grande y mucha humedad, comen plántulas recién nacidas, raíces tiernas en semilleros, hojas blandas que tocan el suelo y frutos apoyados en tierra húmeda, como las fresas. Cuando estaba al cargo de los semilleros del vivero, vi lechugas diminutas desaparecer en una noche por esa razón, y la causa fue siempre una bandeja que no escurría bien.
Si las veis comiendo tejido vivo y sano en cantidad, contad cuántas hay en 10 cm de suelo. Más de 15 o 20 es una población alta. Antes de actuar, revisad el riego. A menudo atacan tejido ya blando o dañado por exceso de agua, y entonces el problema de fondo es el encharcamiento y no las cochinillas.
Qué hacer si molestan
El método más eficaz es quitarles el ambiente húmedo que buscan. Elevad las macetas 1 o 2 cm con tacos de terracota o pies de maceta, vaciad los platos a los 30 minutos de regar, regad por la mañana para que la superficie se seque antes de la noche y retirad la hojarasca pegada a los semilleros. Si sembráis a cielo abierto, cubrid el semillero con malla fina durante las tres primeras semanas. Y si regáis a mano, apuntad a la base de la planta y no a todo el bancal, que moja más superficie de la necesaria.
Para decidir cuánto esfuerzo merece, pensad en tres escalones. Si solo están bajo macetas vacías o en la hojarasca, no hagáis nada: son inofensivas y comen lo que sobra. Si aparecen en semilleros o junto a fresas, cambiad la humedad y retirad esconditos. Solo si, pese a eso, siguen comiendo plantones, pasad a la trampa que os cuento a continuación.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntada una trampa que no falla: una patata cruda cortada por la mitad, con el corte hacia abajo, junto a los semilleros. Por la mañana se levanta y se vacían las cochinillas que se han refugiado debajo en un cubo con agua jabonosa, lejos del huerto. Repetidlo durante una semana y la población baja sin necesidad de ningún producto. Evitad los insecticidas de suelo: matan también las lombrices y los escarabajos que sí os interesan.
En el norte, con el sirimiri casi permanente, las poblaciones son grandes y es normal tener muchas bajo cualquier maceta apoyada en el suelo; mientras no se coman nada vivo, dejadlas. Un detalle más: las macetas de barro absorben agua y sostienen la humedad del borde, así que en ellas aparecen más cochinillas que en las de plástico. En la España más seca y calurosa, en cambio, solo aparecen bajo macetas con riego frecuente o en rincones sombríos, y su número es menor; en esas zonas cuidad sobre todo el riego por goteo, que deja el suelo mojado siempre en el mismo punto y crea el refugio perfecto. Más ideas en la sección de plagas y enfermedades.
Resumiendo la lógica: no tratéis a la cochinilla, tratad el sitio. Un suelo que drena bien, platos vacíos y una capa fina de acolchado en lugar de una gruesa y pegada al tallo reducen su número más que cualquier trampa. Si dejáis un rincón húmedo y sombrío al fondo del jardín, con hojas y maderas, concentraréis ahí a la mayoría y protegeréis el resto.
Lo que más me preguntáis
¿Hay que echarlas del compostador?
No, allí hacen su trabajo y es el mejor sitio para ellas. Ayudan a triturar los restos vegetales, y un compostador sano, con humedad media y aireado, tiene de todo un poco, cochinillas incluidas.
¿Pueden vivir dentro de una maceta de interior?
Sí, si el sustrato se mantiene muy mojado y la maceta tiene materia orgánica. Su presencia dentro de casa es una señal de exceso de riego. Sacad la planta, dejad que el sustrato se seque en la parte superior, y casi siempre se van solas.
¿Se comen las hojas de los tomates o de las judías?
Las hojas sanas y firmes, no. Pueden comer plantones muy recientes o fruta pegada al suelo, de modo que conviene acolchar con paja limpia o elevar los frutos y mantener la base del tallo seca durante las primeras semanas.
— Maite, desde el caserío
