Un calendario de siembra copiado de un huerto de Valencia o de Sevilla falla en el norte justo donde más duele: os manda sembrar tomates cuando todavía hiela y os deja sin lechugas cuando aquí mejor crecen. Entre el sirimiri, la tierra fría de primavera y la luz corta del invierno, el huerto atlántico arranca varias semanas más tarde que el mediterráneo y se alarga mucho más en otoño.
Aquí tenéis el año entero, mes a mes, pensado para la costa y los valles del País Vasco. Cada tramo dice qué sembrar en semillero, qué ir directo a tierra, qué cosechar y qué errores evitar, con avisos para quien cultive en el interior o en el sur.

Cómo se lee un calendario de siembra en el norte
Hay tres datos del clima que deciden las fechas. La última helada cae a principios o mediados de marzo en la costa, en abril en los valles del interior y a finales de abril o principios de mayo en la llanada alavesa. La primera del otoño llega en noviembre en el interior. Entre una y otra está el margen para lo que no aguanta el frío: tomate, pimiento, berenjena, calabacín y judía.
El segundo dato es el suelo, arcilloso, pesado y frío hasta bien entrado abril: muchas semillas no brotan o se pudren si la tierra está por debajo de 8 o 10 °C. Por eso este calendario manda tantas siembras a semillero bajo cubierta. El tercero es la luz: de noviembre a febrero los días son cortos y casi siempre nublados.
Si cultivéis en el Mediterráneo, en el sur o en Canarias, adelantad lo de primavera entre tres y seis semanas y retrasad lo de otoño, porque allí manda el calor de julio y agosto. En el interior del norte, sumad unas dos semanas a las fechas de primavera.
Enero y febrero: semilleros y paciencia
En enero casi no se siembra en tierra, pero se deciden las cosechas de verano. Las plantas de ciclo largo empiezan ahora para llegar fuertes al trasplante: puerro, apio, cebolla y lechuga en semillero, además de col temprana y coliflor. Entre finales de enero y febrero tocan el tomate, la berenjena, el pimiento y la guindilla, que tardan de seis a diez semanas en estar listos y necesitan 20 a 22 °C para germinar.

La luz es el límite. Hacen falta unas 12 horas diarias, y una ventana del norte no las da: poned un tubo de luz de cultivo a 15 o 20 cm de las plántulas. Con calor y poca luz se estiran como hilos y se doblan. Los fallos de estos meses son siempre los mismos: demasiado riego, recipientes apretados y ningún aire. Regad poco, ventilad cada día y sembrad una semilla por celda en pimiento y berenjena, que odian que les toquen la raíz.
En enero también empiezan las flores de ciclo largo, como la amapola de Islandia (Papaver nudicaule), en macetas compostables para no tocar la raíz. En febrero, si la costa no está encharcada, entran en tierra las habas y los guisantes. Lo he comprobado: en arcilla mojada se pudren antes de salir.
Marzo y abril: el huerto arranca

Cuando la tierra pase de 8 o 10 °C, sembrad en directo lo que aguanta el fresco: rábano, zanahoria, remolacha, espinaca, acelga y guisante. Es también el momento de las patatas tempranas y de trasplantar las lechugas de enero. Calabacín, pepino y judía verde van en marzo a semillero, en maceta individual, y solo salen fuera cuando acaba el frío.
Abril es el mes bisagra. Sembrad en interior la última tanda de tomate a principios de mes y, en maceta individual, calabaza, calabacín y pepino, que en cuatro semanas están listos. La judía enana va directa a finales de abril, con la tierra por encima de 12 °C. El perejil y el cebollino se siembran ahora; la albahaca, en casa a 20 o 24 °C, y sale al huerto cuando las noches no bajen de 10 °C, es decir, en mayo. El romero y el tomillo de semilla son lentos: comprad plantel.
Trasplantad tomates, pimientos y berenjenas solo con las noches por encima de 10 °C y sin helada a la vista: a mediados de abril en la costa, a finales de mes o en mayo en el interior. El melón y la sandía necesitan invernadero o túnel; a la intemperie rara vez maduran aquí. Abril también se cosecha: rábanos, espinacas, habas y guisantes de siembra temprana y, para quien tenga bancal, los espárragos.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntada, junto a cada siembra, la temperatura de la tierra a 5 cm de profundidad a las ocho de la mañana. Un termómetro de cocina sirve. Sembrad cuando marque 10 °C tres mañanas seguidas, y no cuando lo diga el almanaque: el calendario es una guía y el termómetro, la prueba.
Mayo y junio: trasplante y siembras de verano
Mayo es de trasplante. Salen a su sitio los tomates con tutor, los pimientos, las berenjenas, el calabacín y la albahaca, y se siembran en directo la judía verde y el pepino con la tierra a más de 15 °C. En junio entran los puerros en su bancal definitivo y se prepara el semillero de coles y brócoli para el otoño.
Sembrad lechuga y rábano en tandas pequeñas, cada dos semanas, para no tener todo a la vez. Con el sirimiri de mayo llegan las babosas: revisad los plantones recién puestos al atardecer.
Julio y agosto: las siembras de otoño

Aquí el verano no para el huerto, lo reparte. A principios de julio, judía enana (50 a 60 días), zanahoria y remolacha (60 a 70), acelga y col rizada, que en otoño mejora de sabor con el fresco. El rábano tarda 25 o 30 días, pero pide riego regular: los golpes de sequía lo endurecen y lo amargan. La rúcula, a pleno sol en el norte, aguanta bien. Regad la tierra antes de sembrar y no después, para que el agua no arrastre las semillas. En agosto la tierra aún está caliente y las semillas brotan en pocos días.
En agosto, siembra directa de rábano, nabo, espinaca a finales de mes, lechuga de variedad resistente al calor, acelga y zanahoria hasta los primeros días. Las coles, el brócoli y la coliflor no se siembran ahora: se trasplantan desde el semillero de junio. Los guisantes de un segundo ciclo dependen del otoño; probad con una variedad temprana.
En el Mediterráneo interior, con 40 °C, adelantad zanahoria y acelga a finales de julio o esperad a agosto, y sembrad la rúcula en semisombra.
De septiembre a diciembre: siembras de invierno

Septiembre es el segundo arranque: espinaca, acelga, canónigos y lechuga de invierno, y la cebolla en semillero. En octubre se plantan ajos y se siembran habas. Este mes ya se puede plantar la fresa.
En noviembre, rábano, espinaca, rúcula, mostaza de hoja, nabo y cebollino, mejor bajo túnel o manta térmica, y los canónigos, que aguantan el frío a la intemperie. Con la luz de noviembre no esperéis el mes que dicen las bolsas de semillas: contad el doble. En diciembre el huerto descansa; es el momento de mover el compost y anotar la rotación del año siguiente. Más ideas en la sección de huerto y hortalizas.
Lo que más me preguntáis
¿Hace falta invernadero para sembrar en febrero?
No. Una ventana luminosa y un tubo de luz de cultivo bastan para los semilleros. El invernadero o el túnel se justifican para melón, sandía y para adelantar las hortalizas de verano un mes.
¿Qué hago si siembro pronto y llega una helada?
Cubrid con manta térmica o con un velo de cultivo antes de que anochezca y quitadlo por la mañana. Los brotes de tomate y calabacín mueren con una sola noche bajo 0 °C; los de zanahoria o espinaca la aguantan.
¿Sirve el mismo calendario para macetas en el balcón?
Casi. La tierra de una maceta se calienta antes en primavera y se enfría antes en otoño, así que podéis adelantar una semana las siembras de calor y retrasar las de frío. A cambio, hay que regar más a menudo.
— Maite, desde el caserío
