Aromáticas en maceta: sustrato, riego y poda

Una albahaca de supermercado dura quince días en la cocina y después se queda en tallos desnudos. Casi nunca falla la planta: falla la maceta sin agujero, el sustrato que se apelmaza y el corte hecho donde no toca. Las hierbas aromáticas en maceta no piden jardín, pero sí tres cosas bien hechas: una tierra que drene, un riego que se mida con el dedo y una poda frecuente.

Aquí tenéis cómo agruparlas, preparar la mezcla, regar sin calendario, cortar cada especie en su punto y adaptar todo a un alféizar del norte, con poca luz y mucha lluvia. Todo con medidas, para aplicarlo esta misma semana.

Montar el rincón de aromáticas

Agrupar las plantas por lo que necesitan

Agrupar las plantas por lo que necesitan

No todas piden lo mismo, y juntarlas por afinidad evita la mitad de los problemas. Un grupo quiere sol y secarse entre riegos: el romero (Salvia rosmarinus), el tomillo (Thymus vulgaris), el orégano (Origanum vulgare) y la albahaca (Ocimum basilicum), esta última con más agua. El otro grupo prefiere semisombra y una tierra algo más fresca: el perejil (Petroselinum crispum), el cilantro (Coriandrum sativum) y el cebollino (Allium schoenoprasum).

La hierbabuena (Mentha spicata) va siempre sola. Sus estolones, tallos que corren bajo la tierra, ocupan todo lo que encuentran y en pocas semanas ahogan a las vecinas lentas, como la manzanilla. Separad también el eneldo (Anethum graveolens) del hinojo (Foeniculum vulgare): si florecen a la vez se cruzan y las semillas salen con un sabor extraño. El hinojo, además, suele frenar a las plantas de al lado, así que merece una maceta grande para él solo. La ruda (Ruta graveolens) es mejor tenerla lejos de la cocina: su savia irrita la piel cuando luego le da el sol.

Preparar un sustrato que drene

Preparar un sustrato que drene

El sustrato decide más que el abono. Para el grupo de sol, mezclad 50 % de sustrato universal, 30 % de perlita o arena gruesa lavada y 20 % de compost bien maduro. Escurre deprisa y no se encharca con la lluvia. Para el grupo de semisombra, 50 % de sustrato universal, 20 % de compost, 15 % de fibra de coco y 15 % de perlita: retiene algo más de agua y sigue aireado.

Una receta única para todas es el error habitual. La mezcla que alegra al perejil le pudre la base a un tomillo. Usad macetas de 20 cm de diámetro como mínimo, de 25 a 30 cm para el romero, siempre con agujero en la base y un platillo que vaciéis a los diez minutos de regar.

Regar con el dedo, no con el calendario

Probar la humedad antes de cada riego

Probar la humedad antes de cada riego

Meted el dedo 2 o 3 cm en la tierra. Si sale seca, regad; si sale húmeda, esperad un día y volved a probar. Regad despacio hasta que el agua salga por abajo, y no antes. Cualquier tabla de «cada tantos días» falla, porque el ritmo real depende del tamaño del tiesto, del viento sur, de la temperatura y de la luz que reciba la planta.

Lo que sí se puede decir es el orden de sed. La hierbabuena y el perejil piden tierra ligeramente húmeda y en verano pueden necesitar agua cada dos o tres días. La albahaca se riega cuando se seca la capa de arriba. El tomillo, el orégano y el romero aguantan que el sustrato se seque hasta 4 o 5 cm de profundidad, y en la práctica son los que más se olvidan sin sufrir. El exceso de agua daña más que la falta. Si la base del tallo se pone negra y blanda, repasad la sección de plagas y enfermedades.

Podar y cosechar para que rebroten

Cortar cada aromática en su punto

Cortar cada aromática en su punto

Cada corte despierta las yemas laterales y obliga a la planta a ramificarse. La que nunca se corta sube a flor y deja de dar hoja de calidad. En el vivero aprendí que el sitio del corte importa tanto como la frecuencia, y que cada especie tiene el suyo.

En la albahaca, cortad justo encima de un par de hojas: de ese punto salen dos tallos nuevos. Hacedlo cada una o dos semanas y quitad los botones florales en cuanto asomen. En la hierbabuena, cortad por encima de un nudo cada dos o tres semanas, y si se desmadra rebajadla un tercio. El tomillo solo admite las puntas verdes y tiernas: una rama cortada en la madera marrón no suele volver a brotar. El cilantro se cosecha por fuera, sin tocar el cogollo central, y nunca más de un tercio de la planta. El cebollino se corta a 3 o 5 cm del suelo, por secciones, para que la mata no se quede pelada de golpe.

Cosechar a primera hora

Cosechar a primera hora

El mejor momento es por la mañana, cuando el rocío ya se ha secado y el sol aún no aprieta: las hojas están firmes y huelen más. Cortad siempre desde arriba, con tijeras limpias, en vez de arrancar hojas sueltas desde abajo. Así la mata se hace tupida y no se queda con un palo largo y cuatro hojas en la punta.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntado el día de cada siembra, y con el cilantro eso se nota. Sembrad una maceta nueva cada tres semanas y escribid la fecha en el borde con rotulador permanente. Cuando la primera suba a flor, la siguiente ya tendrá unos 10 cm y no os quedaréis sin hoja fresca.

El norte: poca luz, mucha lluvia y un alféizar

En mi valle la lluvia es el enemigo de las mediterráneas. Una semana de sirimiri empapa el sustrato de un romero y le pudre la raíz. Poned esas macetas sobre patas o calzos, bajo un alero, y resguardadlas de la lluvia directa cuando vengan varios días seguidos de sirimiri. En invierno la albahaca no se sostiene en un alféizar orientado al norte: con menos de 4 horas de luz directa se queda blanda y pierde fuerza. En España más seca y calurosa ocurre lo contrario: las macetas pequeñas se vacían de agua en horas, así que regad temprano y dad una hora de sombra a media tarde en ventanas al sur o al oeste.

Montar el alféizar de cocina

Montar el alféizar de cocina

Para empezar, las más fáciles son el perejil, el tomillo, el cebollino, el cilantro, la menta y, de primavera a otoño, la albahaca. Si usáis tarros de cristal sin agujero, meted dentro un tiesto de plástico perforado y sacadlo para regar; sin drenaje, la raíz se pudre en pocas semanas. Necesitan varias horas de luz directa al día, y cortarlas a menudo las mantiene densas.

Si queréis más variedad en la ventana, funcionan tres cultivos rápidos. El berro sembrado sobre algodón húmedo se corta en unas dos semanas. Los brotes de guisante piden remojar las semillas una noche antes de sembrar. Los rábanos, en una maceta de 15 cm de fondo y con mucha luz, tardan de tres a cuatro semanas.

Sembrar en otoño lo que aguanta el frío

Sembrar en otoño lo que aguanta el frío

En septiembre y octubre todavía se pueden sembrar el cilantro, el perejil y el cebollino, que prefieren el fresco y crecen más lentos hasta primavera. El tomillo, el orégano y el romero se plantan ahora para que arraiguen antes del frío, siempre protegidos de la lluvia. La albahaca no: es sensible al frío y se siembra a partir de abril, dentro de casa, y sale fuera cuando pasa la última helada. Para más ideas de cultivo, mirad la sección de huerto y hortalizas.

Lo que más me preguntáis

¿Puedo plantar varias aromáticas juntas en una jardinera?

Sí, si son del mismo grupo. Una jardinera de 40 cm con tomillo, orégano y romero separados 20 cm entre sí funciona bien y se riega con el mismo criterio. La hierbabuena, el eneldo y el hinojo, no: ponedlos siempre aparte.

¿Por qué se me pone amarilla la albahaca?

Casi siempre es riego en exceso, noches por debajo de 10 °C o falta de luz. Mirad primero si el agua sale por abajo y si el platillo está vacío. Si la planta ya tiene flor, cortadla: con la flor deja de dar hoja buena.

¿Hay que abonar las aromáticas en maceta?

Muy poco. Con un sustrato que lleva compost, basta un abono líquido ecológico a media dosis cada tres o cuatro semanas en las de hoja, como perejil, albahaca y cebollino. El romero y el tomillo casi no lo necesitan, y un exceso les quita aroma.

— Maite, desde el caserío