Cuando una planta de maceta se apaga sin motivo claro, casi nunca falla la luz ni el riego: falla lo que hay debajo. Un sustrato casero bien pensado cuesta menos que la bolsa de tierra universal y se ajusta a cada planta, porque las raíces de una orquídea, de un cactus y de un helecho piden cosas casi opuestas.
En el vivero aprendí que la mitad de los problemas de una planta empiezan en la bolsa de tierra. Aquí tenéis las mezclas que mejor funcionan para seis grupos de plantas, las señales que delatan un sustrato en mal estado y qué hacer con el drenaje, el gran enemigo de las macetas en el norte.
Qué hace cada ingrediente
El sustrato es la mezcla que sostiene la raíz, le da aire y le guarda agua. La tierra universal de bolsa sirve como base, pero retiene mucha humedad y se compacta con los riegos, así que casi todas las recetas la combinan con otros materiales. Estos son los que vais a usar:
- Perlita: una roca volcánica expandida, blanca y ligera, que airea y drena. No se pudre ni se descompone con el tiempo.
- Arena gruesa: de río y lavada, con grano de 2 a 4 mm. La arena fina apelmaza y empeora el drenaje, así que descartadla.
- Corteza de pino: trozos de 1 a 2 cm que dejan huecos grandes de aire alrededor de la raíz.
- Fibra de coco: retiene el agua de forma pareja y sustituye a la turba, cuya extracción destruye turberas con miles de años de antigüedad.
- Compost maduro o humus de lombriz: aporta alimento lento, y sobra en las plantas que viven con poco.
Medid siempre por volumen, con el mismo vaso o cubo, y mezclad en seco antes de humedecer. Las cifras que siguen son partes de volumen y funcionan como punto de partida: luego las ajustaréis a vuestra maceta y a vuestro rincón.
Seis mezclas para seis tipos de planta
Plantas verdes de gran tamaño

Para el ficus (Ficus elastica) y otras plantas altas, mezclad 2 partes de sustrato universal, 1 de corteza de pino fina, 1 de arena gruesa y 1 de perlita. La corteza ancla la raíz, la arena da peso para que la maceta no vuelque y la perlita evita que todo se apelmace con los años.
Suculentas y cactus

Aquí manda el drenaje. Con la humedad del norte me quedo con partes iguales: 1 de sustrato universal, 1 de arena gruesa y 1 de perlita o grava volcánica fina. La receta habitual de 3 partes de tierra por 1 de arena y 1 de perlita retiene demasiada agua para una ventana poco soleada. Las más delicadas, como los lithops (Lithops), se conforman con pómice o arena casi pura, y el collar de perlas (Curio rowleyanus) con una mezcla arenosa con perlita. Más ideas en la sección de suculentas y cactus.
Aráceas: monstera y filodendro

La monstera (Monstera deliciosa) y el filodendro (Philodendron hederaceum) trepan por troncos en la selva, con las raíces al aire. Imitadlas con 4 partes de corteza gruesa o chips de coco, 3 de perlita y 3 de sustrato universal ligero. Si queréis, añadid un puñado de carbón vegetal de jardinería, pero no es imprescindible. Lo que sí importa es que el agua escape en segundos: si la mezcla sale pesada, subid la corteza.
Helechos

El helecho de Boston (Nephrolepis exaltata) quiere humedad pareja, sin encharcar. Mezclad 1 parte de sustrato universal, 1 de fibra de coco o esfagno y 1 de arena gruesa. El esfagno es un musgo esponjoso que puede retener unas 20 veces su peso en agua y la va soltando poco a poco, justo lo que un helecho agradece.
Flores, hortalizas y aromáticas en maceta

Para la terraza conviene variar la receta según lo que cultivéis. Los porcentajes son sobre el total de la mezcla:
- Flores de temporada, como geranios o petunias: 60 % de sustrato universal, 20 % de compost maduro y 20 % de perlita.
- Hortalizas, como tomates o pimientos: 50 % de universal, 30 % de compost maduro y 20 % de perlita, porque son golosas y piden más alimento. Podéis ver más en huerto y hortalizas.
- Aromáticas mediterráneas, como el romero o el tomillo: 50 % de universal, 30 % de perlita y 20 % de grava fina, sin compost, porque el exceso de materia orgánica les hace más daño que la falta de alimento.
- Aromáticas tiernas, como la albahaca o el perejil: 60 % de universal, 20 % de compost y 20 % de fibra de coco, porque necesitan humedad constante.
Orquídeas y plantas aéreas

Algunas plantas no quieren tierra. La orquídea mariposa (Phalaenopsis) y las bromelias viven agarradas a cortezas: plantadlas en corteza de pino gruesa, con un poco de musgo si la casa es seca. Las tillandsias (Tillandsia) no necesitan ni maceta: se sujetan a un trozo de madera o a un alambre y se pulverizan de vez en cuando. Las plantas carnívoras piden esfagno o turba rubia sin abonar y agua de lluvia, porque los minerales del grifo las dañan. Por cierto, el esfagno se usó en los hospitales de campaña de la Primera Guerra Mundial como material absorbente, y hoy se cultiva como alternativa a la turba de extracción.
Señales de un sustrato en mal estado
La superficie de la maceta cuenta mucho. De las señales habituales solo una es urgente: el sustrato agrietado y despegado del borde. El agua de riego se escurre por la grieta sin mojar la raíz, así que sumergid la maceta entera en un cubo con agua durante unos 20 minutos y dejad que beba desde abajo.
El resto se corrige con calma. Una costra blanca en la superficie o el borde son sales del agua dura y del abono: retirad 1 o 2 cm de la capa superior y regad con generosidad hasta que el agua salga por los agujeros. Si veis mosquitas volando, sus larvas viven en el primer centímetro húmedo; dejad secar bien la superficie entre riegos, cubrid con arena gruesa y colgad una trampa amarilla adhesiva. Hay más sobre ellas en plagas y enfermedades.
Una capa verde de algas indica humedad constante: espaciad los riegos y comprobad que los agujeros no estén tapados. El moho blanco algodonoso y las setas son hongos que se alimentan de materia orgánica en descomposición y no atacan a la planta. Raspad el moho, ventilad y regad menos. Las setas no se comen nunca; quitadlas si hay niños o mascotas cerca. Fijaos en el patrón: casi todas estas señales vienen del agua mal repartida, así que revisad cuánto y cada cuánto regáis antes de culpar al abono.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado cuánto tarda cada maceta en secarse después de la lluvia, y la prueba más fiable del sustrato es parecida. Antes de plantar, apretad un puñado de mezcla húmeda: no debe gotear, y debe deshacerse en cuanto lo toquéis. Después de plantar, regad y contad: el agua tiene que salir por los agujeros en menos de un minuto.
Drenaje: el problema del norte
En mi caserío el sirimiri moja las macetas de la terraza durante días, y la tierra arcillosa de la ladera retiene el agua como una esponja. Por eso en el norte conviene añadir un poco más de perlita o arena de lo que dicen las recetas, y colocar las macetas sobre calzos para que el agua escurra. En la España seca y calurosa pasa lo contrario: allí las macetas se vacían en dos días, y compensa subir la fibra de coco y el compost.
Si el problema está en el suelo del jardín, primero diagnosticad. Si el agua queda en la superficie, la culpa suele ser una costra dura del suelo; si desaparece despacio desde abajo, el problema está en el subsuelo. Para lo primero, acolchad con paja, corteza o restos de poda y mezclad compost en la capa de arriba. Para lo segundo, los bancales elevados son la solución más rápida: se rellenan y se plantan sin excavar. Un abono verde de raíz profunda, como el centeno, abre canales que duran varias temporadas. En parcelas con charcos crónicos, una zanja o un tubo de drenaje enterrado dirigen el agua fuera. La arena solo ayuda en arcilla si es gruesa y se añade en gran cantidad; en poca, lo empeora.
Lo que más me preguntáis
¿Se puede usar tierra del jardín en las macetas?
Mejor no. Pesa, se compacta con los riegos y trae semillas, hongos y bichos. Solo la admito en pequeña proporción, hasta un tercio, en macetas grandes de exterior, siempre mezclada con perlita y compost.
¿Sirve poner piedras en el fondo de la maceta para drenar?
No, y es un error muy repetido. El agua se acumula justo encima de la capa de piedras y la raíz se queda con el pie mojado. Lo que de verdad ayuda es una mezcla aireada y agujeros libres en la base.
¿Cada cuánto hay que renovar el sustrato?
Cada 2 o 3 años, en primavera, pasando la planta a una maceta unos 2 o 3 cm más ancha. Esperad un mes después del trasplante antes de abonar, y reducid el abono en invierno.
— Maite, desde el caserío
