En el vivero aprendí que un cactus que no florece casi nunca está enfermo. Suele estar verde, firme y bien cuidado, y justo por eso no florece: en casa tiene una temperatura constante, riego regular y luz suave todo el año, y a un cactus de interior eso le dice que no hay motivo para gastar energía en flores.
La floración llega después de un invierno fresco y seco, seguido de una primavera con luz y agua. Aquí os explico cómo reproducir ese ritmo en una casa del norte, en seis pasos, y qué pasa con cada tipo de cactus.
Por qué un cactus sano puede pasar años sin una flor
Los cactus de desierto tienen un reloj anual. En su tierra de origen, las noches se enfrían en invierno, no llueve durante semanas, y cuando vuelve la lluvia y el sol, la planta forma botones. Dentro de casa, con 20 °C de día y de noche y un riego cada diez días, ese reloj no avanza: el cactus crece un poco, vive muchos años y no florece.
Hay dos excepciones. La primera es la edad: las especies grandes como el cereus (Cereus) o el nopal (Opuntia) tardan varios años en llegar a adultas y, en maceta, pueden no florecer jamás. La segunda es el «cactus de Navidad» (Schlumbergera), que no es de desierto, sino de bosque húmedo, y sigue otras reglas: pide luz suave, riego moderado todo el año y noches frescas en otoño. Todo lo de este artículo es para cactus de desierto y de semidesierto.
Seis pasos para provocar la floración
Tres especies florecen con relativa facilidad en maceta: la mamilaria (Mammillaria), que echa una corona de florecitas alrededor del ápice; el gimnocalicio (Gymnocalycium), que tolera menos luz; y el equinopsis (Echinopsis), cuya flor grande abre de noche y dura un día o dos. Estos pasos valen para todas.
Dar mucha luz desde febrero

La luz es el factor que más falla en el norte. Desde febrero, buscadle un sitio con 4 horas o más de sol directo, tras un cristal orientado al sur o al oeste. Con la luz filtrada de un salón con pocas ventanas, el cactus puede pasar años sin florecer aunque todo lo demás esté perfecto. En el sur de España el problema es el contrario: en verano, tras un cristal, puede quemarse; dadle sombra a mediodía.
Enfriarlo de noviembre a febrero

Buscad un sitio donde las noches queden entre 5 y 12 °C: una galería sin calefacción, una ventana de una habitación que no se usa, un porche cerrado. No hace falta que hiele, y de hecho no debe helar: bajo unos 3 °C, muchos cactus se dañan. Afuera, bajo la lluvia del norte, sí mueren: el frío con humedad es mucho peor que el frío seco, así que si lo sacáis, que sea bajo techo.
Dejar de regar

En ese tiempo fresco, suspended el riego del todo durante 6 a 10 semanas. A 5-12 °C, el cactus apenas consume agua, y la tierra mojada con frío es la forma más segura de pudrirlo. Comprobad que el sustrato esté seco de verdad, hasta el fondo: levantad la maceta y, si pesa casi nada, está lista. Si la maceta es de plástico y el sustrato retiene, esperad más. Sin sequía invernal, la planta no recibe la señal de que viene una estación de lluvias.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado el día en que cada cactus pasa al fresco y el día en que vuelve a la ventana. Cuando uno no florece, miro ahí cuántas semanas durmió de verdad al frío. Casi siempre fueron pocas, porque un invierno suave me engañó y lo saqué antes de tiempo. Anotad vosotros las dos fechas y contad las semanas.
Volver a regar poco a poco

Cuando se acerque marzo y las noches suban de 10 °C, subid el cactus a la ventana luminosa y reanudad el riego despacio. Empezad con unos 100 ml, apenas para humedecer la superficie, y a los siete días dad un riego completo, hasta que el agua salga por los agujeros. Después, riego cada 10 o 15 días, siempre con el sustrato seco entre riegos, y un abono para cactus (con más potasio que nitrógeno) una vez al mes hasta agosto. El contraste entre sequía y agua es lo que dispara la floración.
Esperar sin tocar los botones

Entre 4 y 8 semanas después de la primera agua suelen aparecer los botones entre las espinas: puntitos o bultos nuevos, algo diferentes del resto de la piel. A partir de ahí, no mováis la maceta, no la giréis hacia la luz y no cambiéis el riego. Los botones abortan con facilidad si la planta sufre un cambio brusco de luz, de sitio o de humedad. Si lo hacen, no pasa nada grave: vuelve a intentarlo el año siguiente.
Empezar por los cactus que lo ponen fácil

Si queréis ver flor pronto, no empecéis por un cereus de 80 cm. Elegid una mamilaria pequeña o un gimnocalicio adultos, de al menos 5 o 6 cm de diámetro, que ya tienen edad para florecer. Un cactus recién comprado en tienda puede venir forzado con luz artificial y tardar un año en recuperar su ritmo propio. Mirad también el tamaño de la maceta: una maceta demasiado grande fomenta las raíces y no las flores. Estos cactus prefieren estar algo apretados.
El invierno en el norte: humedad antes que frío
El reto de nuestro clima no es el frío, es la humedad. Con 100 y pico días de lluvia y una humedad ambiental alta, el sustrato de una maceta tarda semanas en secarse en invierno, aun sin regar, sobre todo si es de plástico. Usad macetas de barro, sustrato muy drenante con un 50 % de perlita o grava, y colocadlas en el sitio más seco de la casa, lejos de la cocina y del baño.
El otro problema es la luz de invierno: de noviembre a febrero hay muchos días cerrados y el cactus apenas recibe sol. Es normal; está en reposo y no lo necesita. Lo que importa es la luz de febrero en adelante, cuando se despierta. Por eso conviene acercarlo al cristal en cuanto notéis los días más largos.
Para quien vive en el sur o en una casa muy caliente, el problema es otro: las noches no se enfrían en una habitación con calefacción. Dejad el cactus en un balcón o una terraza cubierta mientras no hiele y, si alguna noche amenaza helada, guardadlo dentro. Más cuidados de este tipo, en la sección de suculentas y cactus.
Lo que más me preguntáis
¿Cuántos años tarda un cactus en florecer?
Depende de la especie. Una mamilaria o un gimnocalicio sano puede florecer a los 2 o 3 años de vida; un cereus o un nopal, a los 5 o más, y en maceta quizá nunca. Si el vuestro es joven, pequeño y lo cuidáis bien, lo que necesita es paciencia.
¿Tengo que abonar para que florezca?
Un poco, pero no es lo principal. De abril a agosto, un abono para cactus a media dosis una vez al mes basta. El exceso de nitrógeno da más cuerpo verde y menos flor, y en invierno no se abona nada.
¿Puedo dejar el cactus fuera durante el invierno?
Solo si está resguardado de la lluvia y no baja de 3 o 5 °C. Un cactus mojado y frío se pudre en pocas semanas. En la costa vasca, un porche o una galería es mejor que un jardín abierto. En un valle del interior donde hiela, guardadlo dentro.
— Maite, desde el caserío
