Plagas por el daño en las hojas: cómo identificarlas

Una hoja enferma casi nunca se explica sola, pero el daño en las hojas deja una firma distinta según quién lo haya causado. Un agujero de bordes limpios no tiene nada que ver con un punteado plateado, y el tratamiento que sirve para uno no sirve para el otro. Rociar a ciegas gasta dinero y, además, mata a los insectos que os estaban ayudando.

Esta guía va de síntoma a culpable. Primero miráis la hoja, siempre también por el envés, después buscáis el insecto y por último elegís el control más suave que funcione. Son ocho firmas, las más comunes en macetas de interior, terraza y huerto del norte.

Cómo revisar una planta antes de tratarla

Con una lupa de bolsillo de 10 aumentos y diez minutos tenéis bastante. Mirad el envés de tres hojas jóvenes y de tres viejas, los brotes tiernos y las axilas de los tallos. Si hay insectos, aplastad uno con un papel blanco: el color de la mancha y el movimiento ayudan a reconocerlo. Si no hay bichos, pensad en riego, luz o abono antes de pensar en plaga.

Y una regla para todo lo que sigue: cualquier producto, aunque sea ecológico, se usa según la etiqueta y solo de los autorizados para uso no profesional. Probad siempre primero en una hoja y esperad un día.

Ocho firmas de daño, una por una

Hojas deformadas y brotes pegajosos: pulgón

Hojas deformadas y brotes pegajosos: pulgón

El pulgón forma colonias de insectos blandos, verdes, negros o pardos, sobre los brotes tiernos y el envés de las hojas jóvenes. Las hojas salen arrugadas o enroscadas y todo queda cubierto de melaza, un líquido pegajoso que atrae hormigas. Un chorro de agua los despega; si vuelven, pulverizad jabón potásico diluido según la etiqueta. Las mariquitas y los sírfidos se los comen, así que dejadlos trabajar.

Plateado sin agujeros: trips

Plateado sin agujeros: trips

Los trips son insectos alargados y diminutos que raspan la superficie de la hoja. Dejan manchas plateadas o bronceadas y, mirando de cerca, puntitos negros que son sus excrementos. No hay agujeros. Colocad trampas adhesivas azules, retirad las hojas muy dañadas y repetid el jabón potásico o un aceite autorizado, siempre al anochecer.

Puntos amarillos y telaraña fina: araña roja

Puntos amarillos y telaraña fina: araña roja

La araña roja (un ácaro) mide menos de medio milímetro, así que se ve primero el daño: punteado amarillento en el haz, hojas que se vuelven terrosas y una telaraña muy fina en el envés y entre los tallos. Prospera con aire seco y caliente, por eso es la plaga de la casa con calefacción en invierno. Duchad la planta con agua, subid la humedad del ambiente y aislad la maceta. Si sigue, aplicad aceite de parafina hortícola o jabón potásico cada pocos días durante dos semanas.

Pelusa blanca o costras marrones: cochinillas

Pelusa blanca o costras marrones: cochinillas

La cochinilla algodonosa parece un trocito de algodón en las axilas y uniones de los tallos. La cochinilla de caparazón son costras marrones, duras y pegadas, que no se mueven. Para las dos, lo mejor es el contacto directo: un bastoncillo empapado en alcohol de 70° para la algodonosa, y rascar con una uña o un cepillo blando para la de caparazón, y después jabón potásico en las zonas de alrededor.

Nube blanca al sacudir la planta: mosca blanca

Nube blanca al sacudir la planta: mosca blanca

Si al mover la planta sale una nube de mosquitas blancas que vuelven al envés, es mosca blanca. Deja las hojas pegajosas y, con el tiempo, un moho negro sobre la melaza. Es típica de invernaderos y de plantas flojas, con exceso de nitrógeno. Poned trampas amarillas adhesivas, aspirad con cuidado las adultas a primera hora, cuando están lentas, y tratad con jabón potásico cada cinco días. No la confundáis con el mosquito del sustrato, que revolotea sobre la tierra: ese se combate dejando secar el sustrato entre riegos y con las mismas trampas amarillas.

Agujeros grandes y rastro brillante: babosas y caracoles

Agujeros grandes y rastro brillante: babosas y caracoles

Agujeros anchos de bordes limpios y una huella plateada y brillante que cruza hoja y tierra: babosas y caracoles. Trabajan de noche y con humedad, así que en el norte son la plaga número uno del huerto. Salid con una linterna al anochecer y recogedlas a mano, enterrad un vaso con cerveza a ras de suelo y dejad refugios de tablas que podáis revisar por la mañana. La ceniza no sirve cuando llueve, y la cáscara de huevo apenas los frena.

Mordidas irregulares: orugas, escarabajos y gusano cortador

Mordidas irregulares: orugas, escarabajos y gusano cortador

Mordiscos de bordes irregulares, a veces solo quedan los nervios, y excrementos oscuros cerca: orugas, escarabajos o sus larvas. Si veis el insecto, recogedlo a mano. Para infestaciones de orugas existen preparados con Bacillus thuringiensis, que se aplican según etiqueta. Si las plántulas recién nacidas aparecen cortadas a ras de suelo, es el gusano cortador: un collar de cartón de 5 cm alrededor de cada tallo lo detiene.

Túneles blancos dentro de la hoja: minador

Túneles blancos dentro de la hoja: minador

Una línea blanca serpenteante, visible mejor a contraluz, es el camino de la larva del minador, que se alimenta del interior de la hoja. Pulverizar no la alcanza, porque está dentro. Arrancad las hojas afectadas y destruidlas fuera de casa, no en el compost. Las trampas amarillas pillan a los adultos y los nematodos beneficiosos Steinernema feltiae atacan a las larvas en maceta.

Dos daños que no son plaga

Hojas con un recorte limpio en semicírculo son obra de la abeja cortadora de hojas, una polinizadora solitaria que usa los trozos para su nido. El daño es sobre todo estético: dejadla. Tampoco hay que correr con las agallas, bultos redondos en hojas y tallos con una larva dentro. Quitad la hoja afectada antes de que salga el adulto y no hace falta nada más.

El truco de la libreta

En mis libretas apunto la fecha en que aparece cada plaga y en qué planta. Casi siempre vuelve en las mismas semanas: los pulgones con los primeros días templados de primavera, las babosas tras las lluvias de septiembre. Apuntadlo vosotros y revisad la planta unos días antes: atajar tres bichos es más fácil que atajar trescientos.

En el norte húmedo y en la España seca

El clima del norte decide qué plaga os visita. Con tanta humedad, la araña roja es sobre todo un problema de interior en invierno, mientras que fuera mandan babosas, caracoles y pulgones. Regar la planta por la mañana y dejar aire entre macetas evita que se junten humedad y hongos. En la España seca y caliente es al revés: la araña roja y la mosca blanca explotan en verano, y vale la pena duchar las hojas con regularidad. Más guías en plagas y enfermedades.

Lo que más me preguntáis

¿Sirven el vinagre, la leche o la ceniza como insecticida casero?

No os los aconsejo. El vinagre puede quemar las hojas, la ceniza con agua caliente deja sales que dañan la planta y la leche no tiene eficacia comprobada. Es mejor un jabón potásico autorizado, agua a presión o la recogida a mano.

¿Qué hago si no veo ningún insecto pero la hoja está dañada?

Mirad con lupa de noche y de madrugada, porque babosas y orugas se esconden de día. Revisad también el riego y la luz: hojas amarillas o con manchas sin ningún bicho suelen deberse a un exceso de agua o a un golpe de sol, no a una plaga.

¿Cada cuánto tengo que revisar las plantas?

Una vez por semana, siempre el mismo día. Mirad el envés y los brotes nuevos, que es donde empiezan casi todas. Si descubrís algo y es pronto, un lavado y una poda de la parte afectada suelen bastar.

— Maite, desde el caserío