Albahaca en maceta: por qué se muere y cómo evitarlo

La albahaca que se compra en maceta en la tienda dura, con suerte, dos semanas en la cocina de una casa del norte. En mi caserío la he visto marchitarse en el alféizar más veces de las que quiero contar, y casi siempre por razones que se pueden evitar.

La albahaca en maceta no es difícil, pero tiene tres manías: odia el frío, odia tener los pies mojados y odia ir apretada. Os explico cómo repartir lo que venden en una sola maceta, cómo regar sin pudrirla, cuándo pinzarla y qué hacer con la lluvia y las babosas.

Ficha rápida

Nombre científico
Ocimum basilicum
Luz
Sol directo al menos 6 horas; sombra ligera en las horas centrales si el calor aprieta
Temperatura ideal
De 20 a 28 °C; por debajo de 10 °C se estropea
Riego
Sustrato fresco pero nunca encharcado, por la base
Época
Siembra de abril a junio a cubierto; fuera, a partir de mayo

Por qué la albahaca se muere

La planta que venden en el lineal de la tienda no es una planta: son entre 15 y 20 plántulas sembradas muy juntas para que la maceta quede frondosa. Compiten por luz, agua y espacio, y las que están en el centro se ahogan. En pocos días las hojas bajas amarillean y el cuello, que es la base de los tallos a ras del sustrato, se vuelve blando y negro.

A esto se suma el frío. La albahaca es una planta de origen tropical y a menos de 10 °C la hoja se pone negra; con 12 °C ya deja de crecer. En una cocina del País Vasco en octubre, junto a una ventana mal aislada, es fácil que la noche baje de ese punto. El tercer culpable es el riego: el agua que cae sobre los tallos y se queda en el sustrato favorece los hongos del cuello, y las raíces pueden pudrirse antes de que se vea ningún síntoma arriba.

En mis libretas tengo apuntado que las albahacas compradas en maceta y dejadas tal cual rara vez pasaban de dos semanas, y que las que duraban todo el verano eran siempre las que alguien había separado.

Cuidados paso a paso

Estos cinco pasos corrigen los fallos anteriores por orden de importancia.

Repartir el cepellón en tres plantas

Repartir el cepellón en tres plantas

El mismo día que la compréis, sacad el cepellón (el bloque de tierra con las raíces) de la maceta. Si cuesta, mojad el bloque unos minutos para que la tierra se afloje. Partidlo con las manos en tres o cuatro trozos, cuidando de que cada uno lleve 4 o 5 plántulas y raíces suficientes, y plantad cada trozo en su propia maceta.

Tendréis tres plantas sanas en lugar de una agonizante. Alguna hoja se quedará mustia dos o tres días: es normal, y se recupera a la sombra y con riego moderado.

Elegir maceta y sustrato con drenaje

Elegir maceta y sustrato con drenaje

Cada trozo necesita una maceta de unos 15 a 20 cm de diámetro, con agujeros de drenaje en el fondo. Sin ellos, el agua se queda abajo y las raíces se pudren en pocos días. El sustrato universal sirve si le mezcláis un puñado de perlita o arena gruesa por cada tres de tierra.

En el norte, sobre todo, levantad la maceta del suelo con unos tacos, para que no se quede en un charco de lluvia y el agua escurra.

Darle luz y calor sin quemarla

Darle luz y calor sin quemarla

Buscad el sitio más luminoso de la casa: una ventana a sur, o un balcón soleado y resguardado del viento norte desde mediados de mayo, cuando las noches ya no bajan de 12 °C. Dentro de casa, mejor una ventana orientada a sur que una repisa interior. En los días de sirimiri, si la ventana da poca luz, dejad la maceta cerca del cristal y no en el centro de la mesa.

En el norte, el sol de verano casi nunca quema la albahaca; sí lo hace en el interior y el sur de España, donde conviene darle sombra ligera de 13 a 17 horas.

Regar sin mojar los tallos

Regar sin mojar los tallos

Regad cuando el sustrato esté seco hasta 2 cm de profundidad, que se comprueba metiendo el dedo. Verted el agua directamente sobre la tierra, sin rociar hojas ni tallos, o ponedla en el plato durante 20 minutos y vaciad lo que no haya absorbido. Más de media hora con los pies en el agua ya es demasiado.

Por la mañana es el mejor momento: la planta pasa el día seco y los hongos tienen menos oportunidad. Si el verano es lluvioso, llevad la maceta a cubierto.

Pinzar y quitar los botones de flor

Pinzar y quitar los botones de flor

Cuando la planta tenga cuatro pares de hojas, cortad la punta justo encima del par superior. Los dos brotes que salen de allí dan el doble de ramas. Repetid cada dos o tres semanas, y cosechad siempre la punta de los tallos y no las hojas de abajo.

Cuando aparezca un botón de flor, que se reconoce porque la punta del tallo se alarga y cambia de forma, cortadlo enseguida. Si la planta florece, las hojas nuevas se vuelven más pequeñas y amargas. Quitando los botones durante todo el verano, la misma planta os dura hasta septiembre.

El truco de la libreta

Cuando trabajaba en el vivero aprendí a sembrar un par de macetas nuevas cada tres semanas, de mayo a agosto. Así, cuando una planta ya está cansada, la siguiente ya tiene hojas para cosechar. Es mucho más fiable que intentar mantener una sola planta como si fuera eterna, porque la albahaca es anual y envejece sola.

Albahaca en el norte húmedo

La albahaca lo tiene difícil en Euskadi, y lo digo con cariño. La lluvia constante, las noches frescas y las babosas que salen en cuanto se humedece el suelo convierten el balcón en una prueba. Mi receta: cultivarla en maceta a cubierto bajo un alero o en un invernadero pequeño, y sacar las macetas solo cuando haga calor seco. Para las babosas, tener las macetas levantadas del suelo y una revisión al anochecer con linterna, retirándolas a mano, dan buen resultado.

En un balcón del interior de Álava o del sur de España, la situación se invierte: las noches tibias de junio ayudan mucho, pero hace falta más riego y sombra de tarde.

Si queréis ver qué más cabe en un balcón, la sección de huerto y hortalizas tiene más plantas aromáticas, y para no equivocaros con el agua leed mi artículo sobre cómo regar plantas de interior según la especie.

Al final del verano

En septiembre, antes de que bajen las noches de 12 °C, cosechad la planta entera. Cortad los tallos a 5 cm del suelo y usadlos frescos, o picadlos con aceite de oliva y congelad la mezcla en cubitos, que dura varios meses. La albahaca seca pierde casi todo el aroma, y por eso prefiero el congelado.

Si queréis guardar la planta en casa en invierno, tendréis que ponerla junto a una ventana al sur y mantener la habitación por encima de 15 °C. En el norte, con tan poca luz de noviembre a febrero, lo normal es que se debilite. Podéis dejar florecer una rama al final de la temporada para recoger semillas y sembrarlas en abril.

Lo que más me preguntáis

¿Por qué se le ponen las hojas negras a la albahaca?

Casi siempre es frío: una noche por debajo de 10 °C basta. También puede ser exceso de agua. Retirad las hojas negras, acercad la maceta a una habitación templada y regad menos.

¿Puedo sembrar albahaca directamente en el balcón?

Sí, pero no antes de mayo en el norte, cuando las noches ya no bajan de 12 °C. Sembrad en una maceta de 20 cm, tapad las semillas con apenas 0,5 cm de sustrato y mantenedlo húmedo. Nacen en una semana, si hace calor.

¿La albahaca se puede plantar junto al tomate?

Sí, queda bien en la misma jardinera y comparten necesidades de sol y calor. Dejad al menos 25 cm entre ambos para que corra el aire y no se acumule humedad en las hojas del tomate.

— Maite, desde el caserío