Orquídeas: qué dicen sus raíces, hojas y flores

En el vivero aprendí que una orquídea no se mira por arriba, se lee entera. La gente llegaba con la flor caída y preguntaba qué abono echar, y casi siempre la respuesta estaba escrita en las raíces o en la hoja de abajo. Una orquídea Phalaenopsis avisa mucho antes de morir, y avisa con un lenguaje muy claro si sabéis dónde mirar.

Aquí os explico cómo es una raíz sana, qué significa cada cambio de color en raíces y hojas, qué cuenta la flor y cuándo conviene preocuparse de verdad. Todo se ve a simple vista, sin aparatos, con una maceta transparente y un poco de luz.

Orquídeas: qué dicen sus raíces, hojas y flores

Ficha rápida

Nombre científico
Phalaenopsis, la orquídea mariposa de supermercado
Luz
Brillante y sin sol directo; ventana este u oeste con cortina fina
Riego
Cuando las raíces se ven plateadas; unos 10 minutos de inmersión
Temperatura ideal
18 a 25 °C de día; unos 5 °C menos de noche en otoño
Sustrato
Corteza de pino de grano medio, nunca tierra

La raíz: el mejor termómetro

Raíces de una orquídea

Una raíz sana de orquídea (Phalaenopsis) cambia de color según el momento. Recién regada, se ve verde intenso. Seca, se vuelve plateada o blanquecina, y entonces toca regar. Siempre debe ser firme al tacto, con la punta de crecimiento verde brillante. Esa es la referencia con la que se compara todo lo demás, y por eso conviene plantarlas en maceta transparente: se ve sin sacar nada.

Si las raíces están marrones, blandas y huecas, se deshacen al apretarlas: es exceso de riego o falta de aire. Las raíces podridas no absorben aunque estén rodeadas de agua. Sacad la planta, cortad con tijera desinfectada todo lo blando hasta llegar a tejido firme, dejad secar el corte medio día y replantad en corteza de pino nueva. No regad hasta que veáis raíces nuevas, y luego comprobad cada semana si las raíces nuevas asoman por los lados.

Si las raíces están blancas, plateadas, arrugadas pero secas e intactas, lo que falta es agua. Sumergid la maceta durante 15 minutos en agua templada y dejad escurrir bien. En unas horas, las raíces recuperan el verde. Evitad que el agua se quede en el centro de la roseta de hojas, porque ahí se pudre el cuello de la planta; si cae agua, secadla con un trozo de papel de cocina. Regad siempre por la mañana, para que lo que quede húmedo se seque antes de la noche, que en mi valle es fresca y húmeda.

Hay otra señal que se confunde con la podredumbre: una masa blanca y algodonosa entre las raíces, dentro de la maceta, son cochinillas de raíz. Sacad la planta, lavad las raíces bajo agua tibia, quitad la corteza vieja y replantad en sustrato limpio. Si reaparecen, consultad en un vivero qué producto autorizado para uso no profesional os conviene.

La hoja: lo que avisa antes que la raíz

Hojas de una orquídea

La hoja sana tiene un verde medio, tipo manzana, y es firme y algo brillante. Con eso en la cabeza, el resto es comparar.

Una hoja amarilla y blanda desde la base, con el cuello también blando, indica pudrición de raíz: es lo más grave, y se actúa como he dicho antes. Una hoja arrugada a lo largo, flácida, pide agua. Si la punta se pone marrón y seca, y el marrón avanza hacia dentro, suele ser sal acumulada del abono: lavad el sustrato con riego abundante y bajad el abono a la mitad de la dosis del envase.

Si las hojas se vuelven amarillas o rojizas por igual, y parecen decoloradas, tienen demasiado sol directo. El tono rojizo es una defensa de la planta, como el moreno en la piel; se corrige moviendo la maceta a un sitio con luz brillante, pero indirecta. Si, al contrario, las hojas están verde oscuro intenso y la planta lleva más de un año sin varas de flor, le falta luz. Y un punteado plateado o bronceado, sobre todo por el envés, delata ácaros o trips: limpiad con un paño húmedo, aislad la planta y aumentad la humedad ambiental.

Hay un dato que tranquiliza. Cada cierto tiempo la hoja inferior envejece, amarillea y se desprende sola, y es una renovación normal. Si solo es esa, la de abajo del todo, y el resto de la planta está firme y brillante, no hagáis nada y dejad que caiga. Lo que sí debe preocuparos es que amarilleen dos o tres hojas a la vez, o que la mancha suba desde la base.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo anotado un método sencillo: cada domingo, antes de regar, levantad la maceta con la mano. Una maceta recién regada pesa; una seca pesa mucho menos. Con dos o tres semanas de práctica, notaréis la diferencia sin mirar nada, y dejaréis de regar por calendario.

La flor: cuándo y cómo florece

Flores de una orquídea

La flor cuenta si la planta ha estado cómoda. Si las flores caen antes de tiempo, con la raíz seca, falta agua. Si las flores salen con rayas o manchas de un color distinto al de la variedad, y las hojas nuevas salen deformadas con un mosaico amarillo y verde, puede ser un virus: no tiene cura, y la planta se aísla del resto y se limpian las tijeras con alcohol entre una planta y otra.

Para que vuelva a florecer, la Phalaenopsis necesita luz brillante y una diferencia de unos 5 °C entre el día y la noche durante unas semanas de otoño. En una casa del norte, con muchos días nublados, la planta se queda en hoja sin varas. Acercadla a la ventana más luminosa, una vez cerrada la época de calefacción fuerte, y evitad el abono rico en nitrógeno, que produce hoja y no flor.

Después de la floración, cortad la vara por encima del segundo nudo si sigue verde, o por la base si se ha puesto marrón. Si queda verde, a veces echa una vara lateral en pocas semanas; si no, la planta descansa unos meses y vuelve. Es mejor esperar antes de repotar: la mejor época para cambiar la corteza es la primavera, después de la floración.

El clima del norte y la nota para el sur

En el País Vasco, la humedad ambiental es alta y la luz escasa durante muchos meses. La orquídea lo agradece a medias: le sobra humedad, pero le falta luz, y con humedad alta el riego se alarga. Regad cada 8 a 12 días en invierno, mirando las raíces, y dejad la ventana libre de visillos gruesos. En una casa con calefacción de radiadores, no pongáis la maceta justo encima de uno.

En la España más seca y caliente, la orquídea necesita más humedad: agrupad varias macetas y regad más a menudo en verano, con cada 4 a 6 días. Colocadla lejos de ventanas sur con sol directo de mediodía. Si queréis ver cómo se riega según la especie, tenéis la guía general de riego de plantas de interior según la especie.

Lo que más me preguntáis

¿Puedo regar mi orquídea con cubitos de hielo?

Yo no lo hago, porque el frío directo daña las raíces de una planta tropical. Es más seguro regar por inmersión con agua templada, que moja toda la corteza por igual. Así evitáis también que el agua quede atrapada entre las hojas.

¿Debo cortar las raíces aéreas que salen fuera de la maceta?

No, mientras estén verdes o plateadas y firmes. Las raíces aéreas son normales en una orquídea y también absorben humedad. Solo se cortan las que están marrones, blandas o huecas, con una tijera limpia.

¿Cada cuánto hay que cambiar la corteza de la maceta?

Cada dos años más o menos, o antes si la corteza se ha descompuesto y se ve como tierra. La corteza vieja retiene demasiada agua y ahoga las raíces. Hacedlo en primavera, cuando acabe la floración.

— Maite, desde el caserío