En el vivero aprendí que las suculentas rara vez mueren de sed. Lo que las mata es el cariño: el riego de cada sábado, el plato lleno de agua bajo la maceta, la mano generosa de quien teme que se seque. Las suculentas que se pudren lo hacen por dentro, y cuando se ve algo por fuera ya llevan semanas enfermas.
No son las únicas. Hay plantas del balcón y de la cocina que comparten esa debilidad y que mucha gente cuida como si fueran de selva. Aquí tenéis siete que no perdonan el exceso de agua, qué señal da cada una antes de morir, cómo regarla y qué hacer si la cosa ya ha ido demasiado lejos.
Por qué el agua de más mata por dentro
Una raíz necesita agua, pero también necesita aire. Cuando el sustrato permanece mojado durante días, los huecos entre las partículas se llenan de agua, la raíz se queda sin oxígeno y empiezan a crecer hongos y bacterias que descomponen el tejido. La parte aérea de la planta sigue verde mientras aguanta con lo que tiene almacenado, y por eso el daño se descubre tarde.
Las plantas de esta lista vienen de lugares secos o de laderas con suelo pobre y rápido, y han desarrollado hojas, tallos o raíces gruesas para guardar agua. Esa reserva les sirve en la sequía, pero las hace aún más vulnerables al exceso, porque absorben lo que encuentran y no pueden eliminarlo. Un sustrato mojado a todas horas es lo contrario de su casa.
Siete plantas que no perdonan el encharcamiento
Para cada una os doy la señal de alarma y la regla de riego que mejor me ha funcionado. Siempre vale la prueba del dedo: si al introducirlo 3 cm en el sustrato sale húmedo, esperad.
Echeverias y otras suculentas de roseta

La echeveria (Echeveria elegans) y sus parientes avisan con las hojas bajas: se vuelven translúcidas, blandas y se caen al tocarlas. Si el centro de la roseta se oscurece, el tallo ya está comprometido. Regadlas a fondo, pero solo cuando el sustrato esté seco hasta el fondo de la maceta, lo que en verano suele significar cada dos o tres semanas y en invierno una vez al mes o menos. Una maceta de barro con agujeros ayuda mucho.
Lavanda

La lavanda (Lavandula angustifolia) crece en laderas pedregosas y secas, y en un tiesto encharcado se pudre por la base del tallo en pocas semanas. Preferid una maceta de al menos 30 cm con sustrato en el que un tercio sea grava o perlita, y colocadla a pleno sol. Regad solo cuando el sustrato esté seco, y nunca dejéis agua en el plato. En el suelo del jardín, evitad los hoyos donde se acumula la lluvia.
Romero

El romero (Salvia rosmarinus) soporta semanas de sequía, pero no los pies mojados. Si las agujas se vuelven pardas desde dentro hacia fuera, mientras las puntas siguen verdes, suele ser un problema de raíz y no de falta de agua. Un romero en maceta con plato lleno es una planta con los días contados. Vaciad el plato a los 15 minutos de regar y, en otoño, regadlo solo cuando el sustrato esté seco a 5 cm.
Sansevieria

La sansevieria (Dracaena trifasciata) guarda agua en las hojas y en un rizoma subterráneo. Cuando la base de las hojas se ablanda y huele mal, la putrefacción ya ha llegado a ese rizoma. Regadla cada tres semanas en verano y cada seis en invierno, siempre con la maceta con buen drenaje. En una casa del norte, con poca luz, incluso esto puede ser mucho: mirad la tierra antes de coger el regador.
Aloe vera

El aloe (Aloe vera) acumula agua en las hojas gruesas y puede resistir meses con muy poca. Si las hojas se vuelven translúcidas, blandas o se doblan, se está regando demasiado. Esperad a que la tierra esté seca a 5 cm de profundidad y regad despacio, sin mojar el centro de la roseta. Es una de las plantas que más agradece una maceta de barro y un sustrato con arena gruesa.
Geranios

El geranio (Pelargonium × hortorum) tolera el sol y el calor, pero no los pies mojados. El exceso de agua provoca edema: unas manchas pardas, de aspecto corchoso, por la cara inferior de las hojas. Cuando la base del tallo se ennegrece, ya hay un hongo (Botrytis) dentro y toca cortar por encima de la zona oscura. En el balcón suelen morir por el riego diario con plato lleno antes que por el frío. Regadlos cuando el sustrato esté seco en superficie.
Zamioculca

La zamioculca (Zamioculcas zamiifolia) almacena tanta agua en los rizomas que puede pasar meses sin una gota. Los tallos que amarillean y se caen indican que lleva demasiado tiempo en sustrato húmedo. Regadla cada dos semanas en verano y una vez al mes en invierno; si la habitación es fresca y con poca luz, aún menos. Es la planta perfecta para quien se olvida de regar, y la peor para quien riega por costumbre.
Lluvia, sirimiri y platos llenos
En el País Vasco el aire está húmedo casi todo el año y el sustrato tarda el doble en secarse que en el sur. Una regla de riego que sirve en Andalucía, en mi caserío acaba con la planta. Las macetas que estén fuera deben tener un tejadillo o estar bajo alero, y las de interior, agujeros grandes y plato vacío. Si el invierno es lluvioso, dejad las lavandas y los romeros en el rincón más seco de la terraza y regad solo si pasa una semana sin lluvia.
En el sur y en Levante, con calor intenso en verano, la regla se invierte un poco: regad más a menudo, siempre con la prueba del dedo y por la mañana temprano. El principio es el mismo: la raíz necesita aire. Más sobre este tema, en regar plantas de interior según la especie.
Cómo rescatar una planta que empieza a pudrirse
Si lo habéis visto a tiempo, la planta se puede salvar. Sacadla de la maceta, quitad el sustrato mojado y revisad las raíces: las sanas son claras y firmes, las podridas son marrones, blandas y huelen mal. Cortad todo lo podrido con tijeras limpias, hasta llegar al tejido sano. Dejad la planta al aire, a la sombra, de dos a tres días, para que la herida se seque, y replantadla en un sustrato nuevo, aireado y con perlita.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado cuándo riego cada planta, y lo que descubrí es que el riego «de los sábados» me hacía regar de más en las semanas lluviosas. Ahora apunto la fecha y la hago coincidir con el estado del sustrato, no con el día de la semana.
Después del rescate, no regéis durante una semana. Si la planta ha perdido casi todas las raíces, el riego no la salvará y podría rematarla. Quizá debáis esquejar un trozo sano para empezar de nuevo. Para otros problemas de hongos y plagas, tenéis la sección de plagas y enfermedades.
Lo que más me preguntáis
¿Cada cuántos días hay que regar una suculenta?
No existe un número fijo. En verano, y con sol, cada dos o tres semanas; en invierno, cada mes o menos. Lo único seguro es esperar a que el sustrato esté seco por completo.
¿Se puede salvar una suculenta con las hojas blandas y translúcidas?
A veces. Si el tallo y el centro siguen firmes, podéis cortar las hojas malas, dejar secar la planta unos días y replantarla. Si el tallo está blando por dentro, lo mejor es cortar una parte sana y hacer un esqueje.
¿Sirve un plato bajo la maceta?
Sirve para proteger el suelo, pero hay que vaciarlo a los 15 minutos. Un plato lleno mantiene la base de la maceta mojada y las raíces se pudren sin que lo veáis. Si queréis evitarlo, usad una maceta decorativa y sacad la de plástico para regar.
— Maite, desde el caserío
