Pimientos: siembra, poda y compañeras para cosechar más

Con los pimientos (Capsicum annuum) pasa algo muy repetido en el norte: llega julio, la mata sigue verde y solo tiene cuatro flores. No es mala suerte. Casi siempre se sembró tarde, se plantó fuera demasiado pronto o se dejó que la primera flor agotara a una planta todavía pequeña.

Aquí tenéis el recorrido completo, del semillero a la cosecha: cuándo sembrar y a qué temperatura, cómo plantar en el huerto o en maceta, qué podar, qué dejar y qué plantas poner al lado para que la mata dé más y sufra menos.

Ficha rápida

Nombre científico
Capsicum annuum
Luz
Pleno sol, de 6 a 8 horas, y sin viento
Riego
Regular, sin encharcar; mejor por la mañana
Siembra
De mediados de febrero a principios de marzo, en interior
Cosecha
De agosto a octubre en el norte

Del semillero al trasplante

El pimiento arranca despacio y pide calor, así que gana quien empieza dentro de casa y con paciencia. Son tres gestos seguidos.

Sembrar en febrero o a primeros de marzo

Sembrar en febrero o a primeros de marzo

Sembrad en bandeja o maceta pequeña, a un centímetro de profundidad, con un sustrato ligero que drene bien. Antes de febrero las plántulas se alargan buscando luz y quedan débiles; después de marzo la temporada se acorta, y en el norte ya es corta de por sí. Tapad la bandeja con un plástico transparente y abridlo un rato cada día, porque sin ventilar aparece moho.

Dar calor constante hasta que germinen

Dar calor constante hasta que germinen

La semilla necesita entre 24 y 26 °C estables y tarda de 7 a 14 días en brotar. Una esterilla térmica de semillero o el estante más cálido de la casa funcionan; el alféizar de una ventana fría, no. Si la habitación baja de 20 °C, esperad semanas, no días. Cuando asomen los brotes, quitad el plástico y poned la bandeja en el sitio más luminoso que tengáis.

Bajar la temperatura y pasar a macetas individuales

Bajar la temperatura y pasar a macetas individuales

Con mucha luz y entre 18 y 22 °C la plántula crece compacta y recia. Cuando tenga dos o tres hojas verdaderas (las dos primeras, redondas, se llaman cotiledones y no cuentan), pasadla a una maceta individual de 8 a 10 cm. Regad poco y a menudo. A las siete semanas de la siembra, sacadlas al exterior unas horas, un poco más cada día, para que se acostumbren.

Plantar fuera sin prisas

Trasplantar cuando pase el riesgo de helada

Trasplantar cuando pase el riesgo de helada

El pimiento sufre por debajo de 10 °C, aunque no hiele. Plantad cuando las noches ya sean templadas: en mi valle, a mediados de mayo; en la costa se puede adelantar unos días y en la llanura alavesa conviene esperar a finales de mayo. Dejad 40 o 50 cm entre plantas y clavad el tutor al plantar, no después, para no cortar raíces. Los primeros días, dad sombra con una malla ligera.

Elegir el sitio y la maceta

Elegir el sitio y la maceta

Pleno sol, de 6 a 8 horas, y a resguardo del viento. En maceta, 12 litros como mínimo y mejor 20, con buenos agujeros y sustrato con compost maduro mezclado con un puñado de perlita o arena gruesa. Las variedades de fruto pequeño o mediano, como el pimiento de Gernika, la guindilla de Ibarra o el de Espelette, rinden bien en recipiente; los morrones grandes piden más tierra. Más ideas para cultivar en recipientes, en terraza y balcón.

Regar y abonar con calma

Regar y abonar con calma

Regad a fondo cuando los 2 o 3 cm superficiales estén secos, mejor por la mañana. Los altibajos de agua causan el famoso culo negro, esa mancha oscura en la punta del fruto: es un problema de riego irregular, no de falta de calcio en la tierra, y no se arregla con cáscaras de huevo. Abonad con compost maduro al plantar y, cuando cuajen los primeros frutos, con un abono para hortalizas rico en potasio cada dos o tres semanas.

La poda: pocas ramas y la primera flor fuera

Quitar la flor de la cruz

Quitar la flor de la cruz

Cuando el tallo central se bifurca, en esa horquilla suele salir la primera flor, la flor de la cruz. Quitadla con los dedos mientras la planta mide menos de 30 cm. Si cuaja, ese primer pimiento se lleva la energía de una mata aún pequeña y retrasa todos los demás; sin ella, la planta invierte en raíz y ramas. Si la mata ya es grande y fuerte, dejad esa flor y no os preocupéis.

Limpiar la horquilla y dejar tres o cuatro ramas

Limpiar la horquilla y dejar tres o cuatro ramas

Por debajo de la horquilla salen brotes laterales: eliminadlos todos. Así circula el aire y la humedad no se queda pegada al tallo, algo importante con tanta lluvia. Dejad tres o cuatro ramas principales, las más gruesas. Más ramas dan más flores, pero los frutos compiten y salen pequeños y de pared fina. A mediados de agosto despuntad las ramas: lo que cuaje después no madurará antes del frío. Y no arranquéis hojas para dar sol a los frutos, porque el pimiento se quema con facilidad; quitad solo las amarillas o las que toquen el suelo.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntado, año por año, el día de siembra, el del trasplante y el del primer pimiento maduro. Comparando varios años sé cuándo adelantar o retrasar la siembra en mi valle. Haced lo mismo y en tres temporadas tendréis un calendario hecho a la medida de vuestro huerto.

Compañeras que sí ayudan

Una buena compañera tiene un trabajo concreto, y las pruebas son desiguales, así que os cuento lo que mejor se sostiene. La capuchina (Tropaeolum majus) funciona como cebo: los pulgones prefieren sus hojas y se concentran allí, lejos del pimiento. Las flores de eneldo, cilantro, perejil y cebollino, dejadas florecer, dan néctar a sírfidos, crisopas y mariquitas, y sus larvas se comen los pulgones. Los tagetes y el alyssum hacen lo mismo con color.

Albahaca y cebolla tienen un olor fuerte que puede despistar a algunas plagas; el efecto es modesto, pero no estorban y aprovechan el hueco. Zanahorias, rábanos y espinacas enraízan a otra profundidad y cubren el suelo, y la espinaca se cosecha antes de que el pimiento dé sombra. El orégano en el borde frena las salpicaduras de lluvia que llevan esporas de hongos a las hojas bajas. Lo que no conviene es plantarlo junto a tomates, patatas o berenjenas, que comparten enfermedades.

El pimiento en el norte

Aquí el pimiento es planta de verano corto. Una pared orientada al sur, un túnel de plástico o un invernadero pequeño suman unos grados que se notan en la cosecha. El sirimiri y la humedad traen hongos, por eso importa la poda baja, y las babosas se comen las plántulas recién plantadas: ponedles una barrera de ceniza seca o recogedlas de noche. La cosecha va de agosto a octubre. Cortad con tijeras, dejando un trozo de rabillo; los verdes se comen, y si los dejáis madurar en la mata cambian a rojo o amarillo y salen más dulces, pero tardan unas semanas más. Se congelan limpios y cortados en tiras.

En la España más seca y calurosa, sembrad desde enero o febrero y plantad en abril. Por encima de 35 °C las flores se caen y el fruto se quema, así que poned una malla de sombreo en julio y agosto y regad con más frecuencia.

Lo que más me preguntáis

¿Puedo sembrar las semillas de un pimiento comprado?

Se puede, pero el resultado es una lotería. Muchos pimientos de tienda vienen de híbridos, y sus semillas dan plantas distintas a la madre. Mejor comprar semilla de una variedad adaptada o guardar semillas de pimientos propios de una variedad no híbrida.

¿Por qué se me caen las flores sin cuajar?

Casi siempre por temperatura: noches por debajo de 15 °C o días por encima de 32 °C. También influyen el riego irregular y el viento. Protegedlas, regad con constancia y esperad; si el tiempo se estabiliza, la planta vuelve a cuajar.

¿Cuándo se recoge el pimiento, verde o de color?

Cuando alcance el tamaño de su variedad. Verde ya se come; de color es más dulce, pero la mata tarda más y se arriesga a que llegue el frío. Recoger con frecuencia anima a la planta a seguir dando fruto.

— Maite, desde el caserío