Regar plantas de interior: cada planta tiene su ritmo

En el vivero aprendí que el calendario es el peor aliado para regar plantas de interior: una maceta no sabe en qué día vive, solo sabe si el sustrato conserva agua o no.

Cada especie gasta el agua a su ritmo, y en un piso del norte, con días nublados, sirimiri y calefacción a ratos, ese ritmo cambia de una semana a otra. Aquí tenéis cómo comprobar el sustrato, qué plantas agrupar según su sed, cómo regar bien cuando toca y qué señales delatan que os habéis pasado o que os habéis quedado cortos.

Mirar la maceta y no el calendario

El agua que pide una planta depende de cuánta pierde, y eso lo marcan la luz, la temperatura, el tamaño de la maceta y el material. Una planta junto a una ventana luminosa, en un tiesto de barro de 12 cm, se seca en pocos días. La misma planta en un tiesto de plástico de 25 cm, en un rincón del pasillo, puede tardar tres semanas. El barro es poroso y evapora por las paredes; el plástico retiene. Por eso un calendario fijo acaba empapando a unas plantas y dejando a otras con sed.

La prueba que mejor funciona es la del dedo. Introducidlo en el sustrato hasta el segundo nudillo, unos 4 o 5 cm, y mirad qué trae: si sale con tierra pegada y fría, esperad; si sale limpio y seco, regad. En macetas de menos de 10 cm bastan 2 o 3 cm de profundidad. El umbral cambia según la especie, y lo veremos en los grupos de más abajo, pero el gesto es siempre el mismo.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntadas las lluvias y las heladas de cuarenta años, y esa costumbre sirve igual para las macetas. Regad una a fondo, levantadla y fijaos en lo que pesa; unos días después, volved a levantarla. Anotad cuántos días tardó en quedar ligera, uno para verano y otro para invierno. Con dos o tres apuntes tenéis el ritmo real de vuestra casa.

Plantas que prefieren secarse del todo

Plantas que prefieren secarse del todo

Aquí entran la lengua de suegra (Sansevieria trifasciata), la zamioculca (Zamioculcas zamiifolia), el árbol de jade (Crassula ovata), el aloe (Aloe vera) y la mayoría de cactus y suculentas, que tenéis explicados en la categoría de suculentas y cactus. Todas guardan agua en hojas, tallos o rizomas, es decir, en tallos subterráneos engrosados. Llevan su propia reserva y no la necesitan en el sustrato. Si la tierra permanece húmeda semanas, las raíces se quedan sin aire y se pudren antes de que la parte visible muestre nada.

La regla es esperar a que la maceta entera esté seca, no solo la superficie. Un palillo de madera largo, clavado hasta el fondo, sale limpio cuando ya se puede regar. En una casa del norte, con poca luz, eso suele significar un riego cada tres o cuatro semanas en verano y uno al mes, o incluso menos, entre noviembre y febrero.

Cuando se pasan de agua, la señal es la base blanda: la hoja se dobla justo donde sale de la tierra y amarillea. Para entonces la raíz ya sufre, así que sacad la planta del tiesto, cortad lo que esté negro y blando y replantadla en sustrato seco y suelto.

Plantas que aguantan que se seque la capa de arriba

Plantas que aguantan que se seque la capa de arriba

Es el grupo más numeroso, y el más cómodo: la costilla de Adán (Monstera deliciosa), el ficus lirata (Ficus lyrata), la drácena (Dracaena marginata), la malamadre o cinta (Chlorophytum comosum), el potos (Epipremnum aureum) y la pilea (Pilea peperomioides). Regadlas cuando los 4 o 5 cm superiores estén secos, y hacedlo con ganas: echad agua despacio hasta que salga por los agujeros del fondo, para mojar todo el cepellón, que es el bloque de raíces y tierra. Los riegos de un chorrito solo humedecen la superficie y las raíces del fondo quedan secas.

Cada una tiene su manía. El ficus lirata pide constancia y odia los cambios: si lo movéis de sitio cada semana, tirará hojas aunque lo reguéis bien. La pilea es sincera, porque si se le cae la hoja es sed y se levanta en pocas horas tras el riego; girad la maceta un cuarto de vuelta cada semana, o crecerá toda hacia la ventana. En la malamadre, las puntas marrones no suelen indicar sed sino sales acumuladas en el sustrato o aire muy seco, y las raíces carnosas le permiten descuidos de alguna semana.

A modo de guía, en una casa del norte estas plantas piden agua cada 7 a 10 días en primavera y verano y cada 12 a 15 días en invierno. Si la hoja amarillea y la tierra sigue húmeda, es exceso de agua, no falta.

Plantas que no soportan secarse del todo

Plantas que no soportan secarse del todo

El espatifilo (Spathiphyllum wallisii), la hiedra (Hedera helix), el helecho de Boston (Nephrolepis exaltata), la calatea (Goeppertia makoyana), la fittonia (Fittonia albivenis) y la maranta (Maranta leuconeura) viven en origen en suelos de selva o de sotobosque, siempre algo húmedos. El sustrato debe parecer una esponja escurrida: fresco al tacto, sin charcos. Si se seca del todo, las puntas se queman y las hojas se arrugan.

Con ellas, la revisión es más frecuente: mirad cada tres o cuatro días y regad cuando los 2 cm superiores empiecen a secarse. El espatifilo avisa dejando caer las hojas, y se recupera bien, pero no conviene esperar a ese aviso cada vez, porque cada sequía deja marcas.

Estas plantas notan además la calidad del agua. La lluvia, que en el norte sobra, es lo mejor para ellas: recogedla en un cubo limpio y usadla a temperatura de la habitación. Si regáis con agua del grifo, dejadla reposar una noche en una jarra para que se evapore el cloro. Y la violeta africana (Saintpaulia ionantha), que también cabe aquí, prefiere agua templada echada al borde del tiesto o al plato, porque el agua fría sobre las hojas deja manchas.

Cómo regar bien cuando toca, y el caso de la bromelia

Regar poco a poco es peor que regar a fondo y esperar. Seguid estos pasos con cualquier planta de las anteriores:

Mojar el sustrato despacio

Mojar el sustrato despacio

Llevad la maceta al fregadero o a un cubo y echad agua templada despacio sobre el sustrato, no sobre las hojas.

Regar hasta que gotee por el fondo

Regar hasta que gotee por el fondo

Seguid hasta que gotee por los agujeros del fondo, lo que indica que el cepellón está mojado entero.

Escurrir y vaciar el plato

Escurrir y vaciar el plato

Dejad escurrir unos 15 a 20 minutos y vaciad el plato o el cubremacetas, porque el agua estancada pudre las raíces.

La bromelia (Guzmania lingulata) es la excepción. Forma una roseta de hojas con un hueco central, la copa, que en su hábitat recoge lluvia. En casa mantened esa copa con agua y renovadla cada semana o dos con agua limpia, vaciándola antes, porque el agua quieta se pudre. El sustrato solo se humedece un poco cada 10 a 14 días, y en una habitación fresca de invierno, por debajo de 15 °C, dejad la copa casi seca.

Lluvia, nubes y calefacción: el norte manda

Muchas guías se escriben para casas del centro o del sur, con sol fuerte todo el año, y sus frecuencias aquí empapan. En el norte la luz de invierno es escasa, las plantas crecen poco y gastan poca agua. Lo he comprobado cada año: tras una semana de sirimiri la casa entera tarda casi el doble en secar las macetas, porque el aire húmedo frena la evaporación.

Una maceta sobre un radiador se seca por abajo mientras la planta apenas se mueve, y conviene separarla de la fuente de calor. Los días de viento sur, cálido y seco, el sustrato pierde en una tarde lo que no perdía en una semana. En primavera y verano, con más luz, el ritmo sube, así que revisad más a menudo.

Si vivís en la Meseta, en el Mediterráneo o en el sur, donde hay mucho sol y aire acondicionado, las mismas plantas pueden secarse en la mitad de tiempo y toca mirarlas dos veces por semana en verano. El método, dedo y peso, no cambia. Más cuidados generales, en la categoría de cuidados básicos.

Lo que más me preguntáis

¿Qué hago si he regado de más y la tierra no seca?

Sacad la planta del tiesto con cuidado y mirad las raíces: las sanas son claras y firmes, las podridas son oscuras y blandas. Cortad estas últimas, envolved el cepellón unas horas en papel de cocina para que absorba humedad y replantad en sustrato nuevo y seco. No reguéis durante una o dos semanas.

¿Puedo regar con agua del grifo?

Sí, casi todas las plantas la toleran. Si dejáis la jarra reposar una noche, el cloro se evapora, y si veis una costra blanca en el borde del tiesto, son sales: de vez en cuando regad a fondo para arrastrarlas. Para las plantas de selva, la lluvia es mejor.

¿Cómo las riego si me voy dos semanas?

Regadlas a fondo el día antes de salir, apartadlas de la ventana para que gasten menos y no las dejéis sobre un radiador. La lengua de suegra, la zamioculca y las suculentas aguantan sin problema. Las plantas de sustrato húmedo son las que sufren, así que pedid a alguien que las revise a mitad de viaje.

— Maite, desde el caserío