En el vivero aprendí que el cactus de Navidad (Schlumbergera × buckleyi) es la planta que más veces vuelve a casa con la queja de que no ha dado una sola flor. En la tienda lo cuidan con luz y temperatura controladas, y en el salón de una casa normal pierde ese ritmo en pocas semanas.
No es una planta caprichosa: reacciona a dos señales muy concretas, noches largas y noches frescas. Aquí tenéis el calendario que yo sigo de septiembre a diciembre, lo que hay que hacer cada semana, lo que estropea los botones y cómo adaptarlo si vivís en una zona más cálida.
Ficha rápida
Qué le pide la planta para dar botones
Aunque lleve «cactus» en el nombre, no es una planta de desierto. En su origen crece sobre los árboles de los bosques húmedos de las montañas de Brasil, con sombra ligera, aire fresco y lluvia frecuente. Por eso no soporta el sol fuerte ni la sequía larga, y por eso su floración depende del reloj de la luz y no del calendario del hogar.
Es una planta de día corto: forma los botones cuando las noches duran más de 12 horas de forma continua, durante unas seis semanas. El frescor refuerza esa señal. Con noches de 10 a 15 °C el proceso se acelera y los botones salen más numerosos; con más de 20 °C por la noche, la planta se limita a echar hojas nuevas. La clave, por tanto, está en que la oscuridad sea total y sin interrupciones: una lámpara encendida a las diez de la noche cuenta como un día largo y reinicia la cuenta.
Todo lo demás, el riego, el abono, la maceta, solo sirve para que esa señal llegue a una planta sana. Sin ella, no hay botones.
De septiembre a diciembre, paso a paso
Cada paso tiene su semana. Si empezáis a finales de septiembre, la floración llega entre mediados de noviembre y enero, según la planta y la temperatura de la casa.
Dejar de abonar y elegir el sitio definitivo

A finales de septiembre suspended el abono, que desde primavera habríais dado cada tres o cuatro semanas a media dosis. Elegid ahora el sitio donde la maceta va a quedarse hasta enero: una ventana al este o al norte, con luz clara y sin sol directo, lejos de radiadores y de corrientes de aire. Cualquier cambio posterior de sitio le costará botones, así que decidid bien una sola vez.
Garantizar 12 a 14 horas de noche total

Desde principios de octubre la noche natural ya es larga, pero la luz de casa la corta. Fijaos en la habitación: la televisión, la luz del pasillo que entra por debajo de la puerta o la farola de la calle bastan para estropearlo. Si no hay una habitación a oscuras, tapad la planta cada tarde, hacia las 19:00, con una caja de cartón opaca y destapadla a las 8:00. Son 13 horas de oscuridad y no necesitáis más. Seguid así durante seis semanas, sin saltaros ninguna noche.
Mantener las noches entre 10 y 15 °C

El frescor es la segunda señal. Un termómetro de mínima y máxima, que cuesta unos 5 €, os dirá lo que ocurre de verdad en la habitación. Una galería acristalada sin calefacción, una escalera o un dormitorio con la ventana entreabierta suelen servir. Por debajo de 5 °C la planta sufre y por encima de 20 °C las noches dejan de tener efecto, así que buscad el punto medio y evitad la cercanía de un radiador, aunque esté apagado de día.
Regar menos, pero sin dejar secar del todo

En esta fase esperad a que los 3 cm de arriba estén secos al tacto antes de volver a regar. Echad agua hasta que salga por los agujeros, esperad 15 minutos y vaciad el plato. En otoño, con la casa húmeda y poca luz, el sustrato tarda más en secarse de lo que pensáis, y el exceso de agua es la causa más común de segmentos blandos y botones caídos. Si dudáis entre regar hoy o mañana, esperad a mañana; más detalles sobre cómo medir la sed de cada planta en regar plantas de interior según la especie.
No mover la maceta cuando asomen los botones

Los primeros botones aparecen como puntitos rosados en el extremo de los segmentos, de cuatro a seis semanas después de empezar con las noches largas. Desde ese día no giréis la maceta ni la cambiéis de habitación: la planta orienta cada botón hacia la luz y un giro de 90° le basta para tirarlos. Marcad con rotulador el lado de la maceta que mira a la ventana, para recordarlo si la limpiáis o la regáis.
Disfrutar la floración y dejarla descansar

Cuando los botones se abren, podéis volver a la luz normal y al salón, a unos 18 °C si es posible: con menos calor, las flores duran más. Después de la floración, dad a la planta unas cuatro a seis semanas de reposo con riego escaso, y retomad el abono en primavera, a media dosis.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntada la fecha en que empiezo la oscuridad y la fecha en que veo los primeros botones. Tras unos años, el dato me dice cuándo esperar la floración y si el retraso viene de un otoño demasiado cálido. Escribid esas dos fechas en el calendario de la cocina y no tendréis que adivinar nada.
El norte: ventajas y trampas
En las casas del País Vasco el otoño es nublado y las noches son frescas de forma natural, dos ventajas reales. En la ladera, el sirimiri y las nubes dejan menos luz de la que creéis, así que un cactus de Navidad en una ventana al norte puede quedarse corto de claridad durante el día. La trampa está en la calefacción: en cuanto se enciende, los salones pasan de 20 °C y los botones se quedan a medias. Si no podéis enfriar el salón, trasladad la planta a una habitación sin calefacción antes de que se inicie octubre.
Para quien vive en el sur o en Levante, las noches de septiembre y octubre no bajan de 18 °C, y la planta tardará más. Colocad la maceta en el cuarto más fresco de la casa, con la ventana abierta por la noche mientras haga fresco, y contad con que la floración puede retrasarse hasta enero. Si queréis más ideas para plantas de este tipo, tenéis la sección de suculentas y cactus.
Por qué se caen los botones
Cuando los botones aparecen y luego se secan, casi siempre ha pasado una de cuatro cosas: un cambio brusco de sitio o de orientación, un salto de temperatura de varios grados entre el día y la noche, un riego irregular que alterna sequía y encharcamiento, o una corriente de aire fría o caliente. Si ya ha ocurrido, no la regañéis ni la abonéis. Dejadla estable, regad con prudencia y esperad: la planta suele volver a intentarlo uno o dos meses después, y lo hace con menos botones.
Lo que más me preguntáis
¿Puedo comprar uno ya con botones y mantenerlo en flor?
Sí, y es la forma más sencilla de empezar. Traedlo a casa envuelto, ponedlo en un sitio claro y fresco, y no lo mováis ni lo giréis. Con riego moderado y sin radiadores cerca, las flores duran varias semanas.
¿Cuándo y cómo se trasplanta?
Después de la floración, entre febrero y marzo, y solo cada dos o tres años. Le gusta tener la maceta algo justa, así que usad una que sea solo 2 cm más ancha, con sustrato aireado para cactus mezclado con un puñado de perlita.
¿Por qué florece en marzo en vez de en diciembre?
Porque la planta cuenta seis semanas de noches largas y frescas desde que empiezan de verdad. Si en octubre las noches fueron cálidas o con luz de casa, la cuenta arrancó tarde. No es un fallo: es su reloj, y se corrige el año siguiente.
— Maite, desde el caserío
