Mi amona Begoña sembraba las alubias con el dedo: un agujero de dos falanges de hondo, una semilla, tapar y esperar. Nunca midió nada, y jamás vi en su huerta un surco de alubias con huecos. Lo que ella sabía de memoria es lo que explica la profundidad de siembra: cada semilla trae una reserva de comida pequeña, y esa reserva tiene que alcanzar para que el brote llegue hasta la luz.
Si enterráis demasiado, el brote se agota antes de salir. Si enterráis poco, la semilla se seca o se la come un pájaro. Aquí tenéis la regla general, cinco grupos de semillas del huerto con su profundidad en centímetros y los ajustes que pide una tierra pesada y lluviosa como la nuestra.
La regla que sirve para casi todo
Una semilla se entierra a una profundidad de dos a tres veces su propio tamaño. Es una regla de campo, no de laboratorio, pero acierta casi siempre: una semilla de zanahoria, que cabe en la cabeza de un alfiler, pide apenas medio centímetro, mientras que una alubia, grande como la uña del pulgar, pide tres o cuatro.
El motivo es doble. Por un lado, la semilla necesita humedad constante alrededor, y a medio centímetro de profundidad la tierra se seca mucho más despacio que en la superficie. Por otro lado, el brote que sale tiene que empujar la tierra hacia arriba con sus propias reservas. Cuanto más pequeña es la semilla, menos fuerza tiene, y una capa gruesa de tierra la deja atrapada.
Hay una excepción: las semillas que necesitan luz para germinar, como la lechuga o el apio, solo se cubren con un velo de tierra o de sustrato fino, de modo que casi se vean. Si el sobre indica lo contrario, hacedle caso al sobre, porque cada variedad tiene sus manías.
Profundidad de siembra para cada tipo de semilla
Semillas diminutas: lechuga, zanahoria y perejil

Entre 0,5 y 1 cm como máximo. Marcad un surco muy somero con el canto de una regla, repartid la semilla, tapad con tierra fina cribada y presionad con la palma de la mano. Regad con regadera de roseta fina o pulverizador, porque un chorro fuerte las arrastra y las deja todas juntas en una esquina.
Semillas pequeñas: puerro, berza, tomate y pimiento

Alrededor de 1 cm. Estas especies se siembran casi siempre en semillero, en bandeja o en macetita, y se trasplantan a la huerta cuando tienen cuatro hojas. Un centímetro es la medida de la yema de un dedo meñique; cubrid con sustrato de semillero, no con tierra de la huerta, que se compacta y forma costra.
Semillas medianas: remolacha, acelga y calabacín

Entre 2 y 3 cm. La remolacha y la acelga vienen en un glomérulo, una bolita rugosa con varias semillas dentro, así que saldrán varias plantas juntas y habrá que aclararlas más tarde. El calabacín, de semilla plana, se coloca de canto o tumbada, da igual, pero siempre a unos 2 cm.
Semillas grandes: alubias, guisantes y habas

Entre 3 y 5 cm. Las habas aguantan hasta 5 cm; las alubias y los guisantes, de 3 a 4. Colocad la semilla con el ojo, la pequeña cicatriz blanca, hacia abajo o de lado, y dejad 8 cm entre semillas. Estas son las más agradecidas del huerto: casi nunca fallan si la tierra está templada.
Dientes y tubérculos: ajo y patata

Aquí no hay semilla, sino un trozo de planta que ya trae brote. El diente de ajo (Allium sativum) va con la punta hacia arriba, a unos 4 o 5 cm de profundidad, de modo que quede tapado por una capa de tierra del grueso de dos dedos. La patata (Solanum tuberosum) de siembra va a 8 o 10 cm, con los brotes hacia arriba; si los enterráis más hondo, tardan en asomar y la tierra fría los pudre.
Qué cambia con tierra pesada y lluvia
En mi valle la tierra es arcillosa y llueve ciento y pico días al año, y eso obliga a retocar la regla. En suelo frío y encharcado, la semilla enterrada a más profundidad se pudre antes de germinar, así que dentro del rango de cada grupo elegid siempre el valor más bajo. Sembrad en caballones o en bancales elevados unos 15 cm sobre el nivel del suelo, para que el agua escurra, y esperad a que la tierra esté templada: las alubias, que necesitan al menos 12 °C en el suelo, no se siembran en la costa vasca hasta mediados de mayo, y en los valles del interior mejor a finales de ese mes.
Otro enemigo son las babosas, que con el sirimiri salen de noche y se comen el brote recién abierto. Una semilla un poco más honda tarda más en salir, pero ese brote sale más fuerte; aun así, revisad cada mañana durante las dos primeras semanas.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntada, junto a cada siembra, la profundidad y la fecha en la que asomaron los primeros brotes. Después de unos años se ve con claridad: las alubias sembradas a 3 cm salían en nueve o diez días, y las que puse a 5 cm en un mayo húmedo tardaron casi tres semanas y fallaron muchas. Apuntad vosotros lo mismo con un lápiz en una libreta cualquiera, porque vuestro suelo os enseñará más que cualquier tabla.
En la España más seca y calurosa ocurre lo contrario: la capa superior del suelo se seca en horas, así que sembrad cerca del valor más alto del rango, regad cada día con poca agua y cubrid la línea con un tablón o un saco de arpillera hasta que asomen los brotes.
Errores que se repiten cada año
El más común es sembrar demasiado hondo por querer proteger la semilla. El segundo, tapar bien y no regar después: la tierra suelta deja bolsas de aire alrededor de la semilla y esta no germina hasta que alguien la riega. Presionad y regad siempre al sembrar, salvo que la tierra esté ya empapada por la lluvia.
El tercero es sembrar todo de golpe. Lechuga y zanahoria pueden sembrarse en tandas cada dos semanas, y así cosecháis escalonado. Por último, no olvidéis marcar la fila con un palo y el nombre del cultivo, porque dos semanas después nadie se acuerda de dónde fue cada cosa. Más ideas de siembra en la sección de huerto y hortalizas.
Lo que más me preguntáis
¿Cuántas semillas pongo en cada hoyo?
Dos o tres en las grandes como la alubia, y una sola en las pequeñas de semillero. Si salen todas, dejad la planta más fuerte y cortad las demás con tijera a ras de suelo, sin arrancarlas, para no dañar las raíces de la que se queda.
¿Qué hago si no sé a qué profundidad he sembrado?
Esperad dos semanas más de lo que marca el sobre antes de dar la semilla por perdida. Si la tierra está húmeda y templada, probablemente solo va despacio. Pasado ese plazo, escarbad con cuidado: si la semilla está blanda y huele mal, resembrad un poco más somero.
¿Sirve la misma profundidad en maceta que en tierra?
Sí, pero en maceta el sustrato se seca más rápido, así que regad con más frecuencia. En una maceta de 30 cm de diámetro caben seis lechugas o dos pies de calabacín, no más, y el drenaje del fondo es imprescindible con tantas lluvias.
— Maite, desde el caserío
